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Cepeda o Espriella: las almas de Colombia deciden a dos cartas el futuro sin Petro

Cepeda o Espriella: las almas de Colombia deciden a dos cartas el futuro sin Petro

El candidato de ultraderecha llega con ventaja sobre el izquierdista en esta segunda vuelta, en un escenario polarizado, presentado como un plebiscito del actual presidente y en el que la abstención y la indecisión pueden marcarlo todo. 

Los candidatos a la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella (ultraderecha) e Iván Cepeda (izquierda), en sendas imágenes de archivo.
Los candidatos a la presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella (ultraderecha) e Iván Cepeda (izquierda), en sendas imágenes de archivo.Reuters / Getty

Decía Gabriel García Márquez que no hay nada de lo escrito por él que no estuviera en la realidad de su tierra. Así es Colombia, un país con mil almas, complejo y diverso hasta límites para los que esas manidas palabras casi no sirven. Todas ellas tendrán que pasar este domingo por las urnas y elegir a su presidente para los próximos cuatro años, apenas dos opciones para condensar tantas necesidades, prioridades y debates. 

Las segunda y definitiva vuelta de las presidenciales colombianas llega tras los impactantes resultados de la primera: el controvertido abogado Abelardo de la Espriella, del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria, obtuvo 10,3 millones de votos (o lo que es lo mismo, el 43,78 % de los sufragios), mientras que el filósofo Iván Cepeda, del izquierdista Pacto Histórico en el poder, fue segundo con 9,7 millones (40,98 %). Hasta que los ciudadanos acudieron a votar, Cepeda era el favorito. Ya no más en todas estas semanas de espera. 

El outsider Espriella, al que gusta llamarse El Tigre, un señor sin experiencia y alineado con el giro ultraconservador de América Latina, tiene los mejores números para proclamarse vencedor, uniendo a sus fieles los votos de la derecha tradicional, el uribismo, que se ha quedado fuera de la batalla final. Cepeda, por su parte, busca el centro para escalar lo necesario, tratando de distanciarse de su compañero, el presidente actual, Gustavo Petro, sobre el que prácticamente estos comicios se han convertido en plebiscito. 

En El HuffPost te explicamos las claves de una jornada marcada por la polarización, en la que la abstención y la indecisión pueden decidirlo todo. 

Los candidatos

Las mujeres candidatas a presidir Colombia acabaron su aventura en la primera vuelta, así que quedan dos señores que son, a todas luces, antitéticos. 

Empecemos por el oficialista Iván Cepeda, llamado a dar continuidad a la izquierda en el poder, pero no tanto al petrismo, como veremos. Cepeda (Bogotá, 24 de octubre de 1962) viene siendo congresista desde 2010, primero en la Cámara de Representantes y luego en el Senado, y su trabajo siempre ha estado enfocando a la defensa de los derechos humanos, la paz y la restitución de tierras. 

Ha sido un actor clave en los procesos de paz de Colombia y, en concreto, participó como facilitador en los diálogos del Gobierno con las FARC, el ELN y otros grupos armados desde el año 2012, un proceso que culminó hace ahora diez años. Las víctimas, diplomacia aparte, siempre han sido el eje de su labor y por eso fundó y lideró el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice). Su activismo tiene una dramática raíz familiar: su padre, Manuel Cepeda Vargas, un senador de izquierdas, fue asesinado por agentes estatales y paramilitares en 1994, y su madre, Yira Castro, fue una reconocida líder social. 

Es conocido a nivel judicial por haber impulsado denuncias sobre presuntos vínculos entre estructuras paramilitares y dirigentes políticos, lo que derivó en un extenso proceso legal que involucra al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Cepeda se aleja de esa imagen aguiñolada de los líderes de la izquierda latinoamericana, debido a sus maneras poco llamativas, su personalidad calmada y por actuar bajo una posición ideológica más que bajo las lógicas clientelistas de la operación política en el país. Por sus orígenes como miembro de las Juventudes Comunistas, es visto como parte del sector radical de la izquierda en Colombia, pero intenta mostrarse como menos radical que Petro y más propenso al centro. Sobre todo, como un hombre de diálogo. 

: El candidato presidencial izquierdista Iván Cepeda saluda durante su mitin de cierre de campaña en Bogotá (Colombia), el 13 de junio de 2026.
El candidato presidencial izquierdista Iván Cepeda saluda durante su mitin de cierre de campaña en Bogotá (Colombia), el 13 de junio de 2026.Sergio Acero / Reuters

Abelardo de la Espriella (Bogotá, 31 de julio de 1978), por su parte, es un verso suelto, uno de esos arribistas de la política que llega con aires de antisistema, prometiendo soluciones que otras formaciones no han podido aportar. Se trata de un famoso y polémico abogado penalista y empresario: en 2002, fundó su propia firma jurídica, posicionándola "como una de las más reconocidas en derecho penal en Colombia", expone en su LinkedIn.

El ultraderechista saltó a la fama por defender a figuras controvertidas en el país, como paramilitares o políticos acusados de nexos narcos y guerrilleros, como David Murcia Guzmán (creador de la mayor estafa piramidal conocida en el psís) y el empresario Alex Saab (testaferro del expresidente venezolano Nicolás Maduro y hoy detenido en EEUU). Él mismo se ha catalogado en ocasiones como "el abogado del diablo", defendiendo el derecho constitucional a la representación legal en casos de alto perfil.

Irrumpió en política, con cero experiencia orgánica o pública, con el Movimiento Defensores de la Patria. Su discurso se centra en la "mano dura" contra la delincuencia, el fortalecimiento de la seguridad, la reducción del tamaño del Estado y la libre empresa. También se niega a negociar con las guerrillas. Suele dar mítines con chaleco antibalas y parapetado tras una mampara por razones de seguridad. También con la camiseta de la selección colombiana de fútbol, lo que le ha causado polémica en campaña por entenderse como un uso partidista, en pleno Mundial. 

Sus ídolos son Nayib Bukele o Javier Milei, aunque dice que su movimiento no es extremo ni se trata de ideologías o espectros políticos, sino de "extrema coherencia".

El candidato presidencial de derechas Abelardo de la Espriella, en un acto de campaña de la primera vuelta, el 7 de mayo de 2026, en Bogotá (Colombia).
El candidato presidencial de derechas Abelardo de la Espriella, en un acto de campaña de la primera vuelta, el 7 de mayo de 2026, en Bogotá (Colombia).Andres Lozano / Long Visual Press / Universal Images Group via Getty Images

Los sondeos

Tanto si acudimos a las encuestas clásicas como si consultamos mercados de predicción y las simulaciones matemáticas -como las lanzadas por El País- el resultado de este 21-J debería ser el mismo: gana la derecha radical. Todos coinciden en que De La Espriella es el claro favorito, aunque la victoria de Cepeda no es del todo imposible.

Por ejemplo, AtlasIntel, Guarumo/Ecoanalítica da un 54% para De La Espriella frente al 46% para Cepeda, mientras que CB Global Data rebaja al 53% el dato del ultraderechista, frente al 47% del izquierdista. Aún así, hay que mirar estos datos con prudencia, ya que en la primera vuelta las encuestadoras tradicionales fallaron notablemente al subestimar el apoyo a la derecha radical. Por el contrario, las casas que miden por internet fueron mucho más precisas, detectando mejor el voto conservador. A esto se sumó una nueva ley de encuestas en el país que complicó los muestreos y lo vuelve a hacer en este segundo round

Si revisamos Polymarket, las apuestas con dinero real, los pronosticadores dan a De La Espriella una probabilidad de victoria aplastante, del 88%, frente a apenas un 12% para Cepeda. Su favoritismo en este mercado creció drásticamente tras los sorprendentes resultados de la primera vuelta. 

En el caso de los modelos de simulación, al cruzar las encuestas actuales con el error histórico de las segundas vueltas en Colombia (que suele ser de unos dos puntos), el modelo estadístico otorga a De La Espriella un 83% de probabilidades de ganar la presidencia, dejando a Cepeda con un 17% de opciones de dar la sorpresa.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, emite su voto durante las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, en Bogotá.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, emite su voto durante las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026, en Bogotá.Andres Rot / Getty Images

El problema común de la gobernabilidad

Una vez que los ciudadanos hayan decidido su futuro postPetro en las urnas, el reto mayor será el de la gobernabilidad, y ese es un dolor de cabeza común para Cepeda y De la Espriella, gane quien gane. 

El nuevo Legislativo colombiano asumirá funciones el próximo 20 de julio, 18 días antes que el próximo presidente, y estará compuesto por 102 senadores y 183 representantes a la Cámara elegidos en marzo, además de las curules que el Estatuto de la Oposición reserva en cada Cámara para la fórmula presidencial derrotada. "La fragmentación será una de sus principales características porque la derecha contará con 71 congresistas, el centro con 66 y la izquierda con 52, mientras que otros 72 legisladores no tienen una adscripción ideológica claramente definida", según prevé Congreso Visible, una plataforma del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes que hace seguimiento a la actividad legislativa.

Ese escenario anticipa un cuatrienio en el que la negociación permanente con los diputados será una necesidad para cualquier Gobierno y en el que las fuerzas de centro y los sectores independientes podrían resultar decisivos para aprobar reformas y proyectos estratégicos.

En el caso de Abelardo de la Espriella, que se estrenaría por completo en el hemiciclo, encontrará un momentum en el que la derecha aparece como el bloque ideológico más numeroso del Congreso. Aunque se presenta como candidato independiente, ya cuenta con una base legislativa propia gracias al respaldo de Salvación Nacional, partido de ultraderecha que obtuvo cuatro escaños en el Senado en las elecciones legislativas de marzo, recuerda EFE. 

A ello se suman los respaldos que ha recibido para la segunda vuelta de dirigentes y sectores de partidos tradicionales como el Conservador, el Partido de la U y el Liberal, apoyos que podrían facilitar la construcción de una eventual coalición de Gobierno, lo mismo que se espera que le dé la mayoría en la elección de este domingo.

Sin embargo, el ultra se presenta como alguien que representa a "los nunca" -un término que ha cosechado grandes éxitos en campaña- e insiste en que buscará sacar adelante sus propuestas apelando a la "responsabilidad histórica" del Congreso y no mediante la distribución de cargos o cuotas burocráticas. Esa postura puede convertirse en una de las primeras pruebas de su eventual mandato, pues la fragmentación del Legislativo obligará al próximo presidente a mantener una interlocución constante con distintas fuerzas políticas para hacer realidad la "patria milagro", como ha denominado a su programa.

Además, un Gobierno de De la Espriella tendría en frente a una oposición de izquierda fortalecida respecto al actual Congreso, lo que aumentaría la necesidad de concertar apoyos para evitar bloqueos legislativos en asuntos clave.

Si es Cepeda quien gana, contará con un Congreso más favorable para los sectores progresistas que el que recibió Gustavo Petro al comenzar su mandato, en 2022. El Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza individual del Legislativo al obtener 25 curules en el Senado y una importante representación en la Cámara de Representantes, fortaleciendo la presencia de la izquierda en ambas corporaciones.

No obstante, esos números también están lejos de garantizar una mayoría legislativa, porque para sacar adelante reformas estructurales, Cepeda tendrá que buscar acuerdos con partidos de centro, sectores independientes e incluso con algunas fuerzas tradicionales.

La experiencia del Gobierno de Petro, que vio deteriorarse progresivamente su coalición legislativa y enfrentó obstáculos para aprobar varias de sus reformas más ambiciosas, muestra las dificultades que implica gobernar sin mayorías sólidas en el Congreso.

Queda, pues, el centro como árbitro, un actor diverso y decisivo para el próximo cuatrienio, con 66 congresistas en las dos cámaras, que inclinarán la balanza en votaciones clave y pueden convertirse en aliados indispensables para cualquiera de los dos candidatos que resulte elegido. A ellos se suma un grupo de 72 legisladores sin una ubicación ideológica claramente definida, muchos vinculados a movimientos regionales o a partidos cuyo comportamiento suele depender de las dinámicas políticas de cada proyecto de ley.

La capacidad para negociar, construir consensos y mantener alianzas estables podría ser tan determinante para el próximo presidente como la victoria misma en las urnas.

Vista general del Congreso colombiano durante la sesión 2025-2026, el 20 de julio de 2025 en Bogotá.
Vista general del Congreso colombiano durante la sesión 2025-2026, el 20 de julio de 2025 en Bogotá.Sebastian Barros / NurPhoto vía Getty Images

Los retos

A sus 47 años, De la Espriella ha sacudido el panorama político al captar un masivo caudal de votos en tiempo récord y se enorgullece de ello (con razón). Su propuesta de seguridad de mano dura y la promesa de construir megacárceles han calado hondo en una ciudadanía asfixiada por la delincuencia, trazando paralelismos inevitables con el salvadoreño Bukele, hasta en lo físico. Su perfil ajeno al sistema político tradicional y su férrea defensa de la religión, la familia y la libre empresa lo aproximan a figuras internacionales como Donald Trump, que ya ha dicho públicamente que apoya su candidatura. 

En el último tramo de la campaña, el ultra ha logrado atraer a los electores de la derecha más convencional -representada por Paloma Valencia, uribista, que quedó en tercera posición en la primera vuelta-, que acudieron a las urnas con el único propósito de evitar que Cepeda se impusiera en la primera vuelta. Más que el programa, la meta era no dejar que siguiera en el Palacio de Nariño un sucesor de Petro. Sin embargo, su vertiginoso ascenso enciende alarmas. 

Simpatizantes del candidato presidencial de derecha colombiano Abelardo De La Espriella asisten a un mitin de cierre de campaña, el 21 de junio, en Buga.
Simpatizantes del candidato presidencial de derecha colombiano Abelardo De La Espriella asisten a un mitin de cierre de campaña, el 21 de junio, en Buga.Cesar Quiroz / Reuters

El americanista sevillano Sebastián Moreno sostiene que "es sumamente apresurado proclamar a De la Espriella como el ganador indiscutible de la segunda vuelta", porque tiene por delante la compleja tarea de limar las asperezas que dejaron los duros choques de la campaña con las fuerzas de la derecha tradicional. "Encarna una propuesta de ultraderecha que para amplios sectores de la población constituye un riesgo inminente de erosión democrática y debilitamiento de las instituciones, por otro lado, y ese es uno de sus principales obstáculos. Por eso ha tratado de suavizarse en estos días", expone.

Aunque figuras clave como el expresidente Álvaro Uribe han manifestado públicamente su respaldo, eso "no garantiza" un apoyo automático de sus simpatizantes. "Las figuras de ultraderecha tienen muchas caras y, también por eso, muchos riesgos y oportunidades de acercarse a la población. Hay quien quiere sus soluciones rápidas a problemas complejos o su promesa de mano dura, pero hay quien en eso ve un regreso al pasado y una vulneración de derechos, en una sociedad como la colombiana que progresa y donde la clase media se ha expandido, pese al lastre de la pobreza", indica. 

Para asegurar la presidencia, De la Espriella tendrá la obligación de arañar votos en los fortines electorales de Cepeda, incluyendo la capital, Bogotá, y los departamentos del Caribe, una región que conoce bien por haber crecido allí, pero que hoy le resulta políticamente esquiva.

Para el caso de Cepeda, el miedo es otro: el comunista, el izquierdista extremo, como lo venden del lado contrario. El ultraderechista se ha referido a él como "bandido", "colaborador de delincuentes", "narcoterrorista" o "heredero de las FARC", mientras que Cepeda, que suele ser más aplomado, ha tachado a De la Espriella de "fascista mafioso", "defensor de narcotraficantes, paramilitares y estafadores" y "traidor de la patria". Una campaña tranquila (ejem), en la que Cepeda incluso ha denunciado que había un complot de autoatentado por parte de El Tigre para salir robustecido en campaña, cual Trump.

A sus 63 años, el hijo de un reconocido líder comunista asesinado ha forjado una sólida carrera y hoy es el principal defensor de la "paz total" impulsada por el presidente Petro, una política que la derecha critica duramente por la falta de resultados concretos. Su plataforma política promete dar continuidad a las grandes reformas sociales del actual gobierno, enfocándose en disminuir la desigualdad y otorgar voz a los sectores históricamente marginados, dedistribuir la tierra para transformar el campo o frenar la deforestación en la cuenca amazónica.

Sin embargo, frente al actual mandatario, Cepeda proyecta una figura mucho más moderada y con un perfil menos carismático, también. A veces es hasta complicado encontrar una foto suya sonriendo. Aunque logró capitalizar el reciente repunte de popularidad de Petro -impulsado por medidas como el histórico aumento del 23% al salario mínimo-, esta ola parece insuficiente para asegurar el triunfo en la segunda vuelta. De hecho, tras conocerse el recuento preliminar, ambos cuestionaron las cifras y advirtieron que esperarían a que las autoridades electorales contasen "hasta el último voto". 

Varias personas pasan junto a una pintada electoral en favor del izquierdista Iván Cepeda en Tubara (Colombia), el 10 de junio de 2026.
Varias personas pasan junto a una pintada electoral en favor del izquierdista Iván Cepeda en Tubara (Colombia), el 10 de junio de 2026.Charlie Cordero / Reuters

Al final, Cepeda se adelantó a Petro dando por válido el proceso. La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) ha estado sobre el terreno y ha avalado la limpieza del proceso. "Una vez más, Colombia ha dado una lección de democracia. A pesar de la presencia de grupos armados ilegales en parte del territorio, a pesar de los cuestionamientos del sistema electoral y a pesar de una creciente polarización, Colombia ha llevado las urnas a todas las veredas", dijo el jefe de dicha misión, el eurodiputado español Esteban González Pons, que habló de una primera vuelta "pluralista y competitiva".

Para Moreno, Cepeda tiene un reto mayor: reconquistar el centro político y movilizar a quienes decidieron abstenerse. Eso explica que haya estado intentando suavizar sus mensajes en estas semanas desde la primera cita con las urnas, "insistente también en que no se debe asustar a la gente con un intento de Petro de quedarse en el poder, cosa absurda porque hay límite de mandatos pero que la derecha azuza constantemente, también EEUU", indica. Ha sido complicado reordenar la campaña, tras creerse ganador de la primera vuelta y no serlo, eso también es un lastre, ha habido que "repensar". 

El escenario exige alianzas audaces, recordando hitos recientes de la política colombiana, y los hay, desde el propio Petro a Juan Manuel Santos, que se llevó el Nobel de la Paz en aquel 2016 por negociar con las FARC, a lo que ayudó tanto Cepeda. El contexto actual, no obstante, presenta mayores obstáculos para la izquierda. El estilo confrontativo, polémicom de Petro ha desgastado sus apoyos iniciales. Además, su reciente propuesta de convocar a una asamblea constituyente para eludir el bloqueo del Congreso a sus reformas genera profunda inquietud en amplios sectores del electorado. Hay una Colombia antiPetro y otra petrista, en un momento de pocos grises. 

El candidato oficialista enfrenta ahora una pregunta crucial y un equilibrio sumamente delicado: ¿tomará distancia del presidente en temas tan polarizantes como la constituyente para seducir a los indecisos, sin arriesgarse a desmovilizar a las bases petristas? "Hoy su posición es más compleja que hace cuatro años, porque arrastra la gestión", asume el analista. 

"No es sencillo repetir constantemente que no es Petro, cuando es su camino el que quiere seguir. Eso hace que con que De la Espriella no cometa errores, ya tenga suficiente, porque parte de una una seria base de apoyos. El discurso de los nadie de 2022, de Petro, se ha ido a los nunca. Será fundamental ver el nivel de abstención y lo que hacen los jóvenes y las mujeres", concluye el sevillano. 

La respuesta, este domingo. 

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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