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06/08/2012 13:06 CEST | Actualizado 06/08/2012 13:16 CEST

Las 16 razones por las que siempre nos gustará Chavela Vargas

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Chavela Vargas se ha marchado, y ha dejado tras de sí 93 años de intensa vida, de vida en libertad. La gran dama de la música ranchera tuvo una existencia muy turbulenta: parrandas salvajes, alcoholismo, unas preferencias sexuales que le trajeron no pocos problemas en su juventud y algunas graves enfermedades que no consiguieron, sin embargo, minar una carrera musical plagada de éxitos. Chavela se ganó el respeto del público cantando por encima de cualquier exceso. El cariño lo obtuvo simplemente con su forma de ser: deslenguada, graciosa, rebelde y apasionada, hasta su último aliento.

  1. Lesbiana valiente. Isabel Vargas Lizano nació el 19 de abril de 1919 en San Joaquín de Flores, Costa Rica, y pertenecía a una familia muy tradicional que no vio con buenos ojos que fuera lesbiana. "Cuando era pequeña me dijeron que me iban a excomulgar por ser lesbiana", contó en su autobiografía Y si quieren saber de mi pasado. “¡Me avergüenzo de ser tu padre y me avergüenzo de que seas mi hija! ¡Haré que te encierren en un reformatorio!”, le dijo su padre en una ocasión. Ella siempre defendió los derechos de los homosexuales.
  2. Su primer trabajo, de asistenta. Chavela escapó de la presión de su familia a los 17 años, y puso rumbo a México. Allí trabajo como empleada de hogar para varias familias acaudaladas y vendiendo ropa de niños.
  3. Chavela con v. En los años 40 comenzó a cantar, y se auto bautizó como Chavela. En el libro Las Verdades de Chavela, la cantante explica que es Chavela, así con ‘v’, nomás por joder, sólo por no escribir su nombre como las otras Chabelas”.
  4. Desde niña, llevaba pistola. Cantaba en los bares y cantinas con una botella de tequila en la mano y una pistola al cinto. Su atuendo era muy masculino: pantalones de manta, blusa sencilla y un poncho. Se atrevió a desafiar la cultura machista mexicana y ganó la partida.
  5. Una mujer de cantinas. Las tabernas mexicanas fueron las primeras en escuchar su ronca voz. Los primeros años no fueron fáciles, ya que no estaba bien visto que una mujer vistiera como un hombre y cantara rancheras, pero poco a poco fue ganando prestigio. Uno de sus mayores éxitos fue cantar en la boda de Elizabeth Taylor y Mike Todd, en 1957. En el 61, grabó su primer disco.
  6. FRIDA KAHLO: ¿AMISTAD O ROMANCE?

  7. Romance con Frida Kahlo. En la década de 1940 hizo amistad con personajes de la cultura mexicana como José Alfredo, Pedro Infante, Agustín Lara, Jorge Negrete, Frida Kahlo y Diego Rivera, quienes por un tiempo la alojaron en su casa. Con Kahlo compartió una gran amistad, y se rumorea que mantuvieron también un romance. La pintora mencionó a Vargas en una carta cuya autenticidad se ha discutido mucho. Iba dirigida al poeta Carlos Pellicer y decía: "Hoy conocí a Chavela Vargas. Extraordinaria, lesbiana, es más se me antojó eróticamente. No sé si ella sintió lo que yo. Pero creo que es una mujer lo bastante liberal que, si me lo pide, no dudaría un segundo en desnudarme ante ella… Ella, repito, es erótica. Acaso es un regalo que el cielo me envía. Frida K.".
  8. Mujeriega. Más de una vez la acusaron de robar esposas, pero ella se defendía: "En mi vida he robado nada a nadie. Si las señoras venían conmigo era porque querían, que yo a nadie obligaba. Por supuesto, yo les decía piropos, pero eso no hace mal a nadie, y para ser sinceros, a la mayoría de las mujeres les encanta que las halaguen".
  9. Despiste con Trotsky. También en esos años protagonizó una anécdota al no reconocer al líder de la revolución rusa, León Trotsky. "Una vez tocaron a la puerta y le dije a Frida que era un viejo peludo, era León Trotsky, yo no sabía quién era", contó riendo en una entrevista.
  10. 45.000 LITROS DE TEQUILA

  11. 45.000 litros de tequila. El éxito la subió a escenarios de todo el mundo, pero también vivió dos décadas sumida en un alcoholismo que casi la mata. Entre 1970 y 1990. "Cuando fui borracha nunca hice nada malo, nada más me caía en todos los hoyos que encontraba y con todo y carro me caía… Me desgracié toditita, me emborraché 25 años, no los perdí, los viví en la cantina y me divertí muchísimo”, contaba. Presumía de que en toda su vida se había tomado 45.000 litros de tequila y aún podía donar su hígado.
  12. Llegada a España. A principios de los 90, Chavela decidió salir de su agujero y volver a cantar. Manolo Arroyo la redescubrió y la llevó a España, donde empezó su etapa de mayor éxito. Allí conoció a Pedro Almodóvar, Joaquín Sabina y Miguel Bosé, entre otros, con quienes compartió muchas noches de parranda. Almodóvar utilizó algunas de sus canciones en su película Tacones lejanos.
  13. Anécdota con la reina madre de Bélgica. Chavela contaba como se levantó hasta la extenuación ante la reina madre de Bélgica. no quiso "Se supone que solo debo levantarme ante el Rey, por la condecoración que tengo (la Gran Cruz de la Reina Católica). Yo eso no lo sabía y cada vez que entraba la reina, yo me levantaba. Entró como 80 veces y dije: 'O se sienta la vieja, o me voy'".
  14. En la habitación de Lorca. Vargas se alojó en la misma habitación que tenía Federico García Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Ella misma contaba que cuando estaba allí recibió la visita de un pajarito amarillo que contenía el alma del poeta. Fue entonces cuando surgió la idea de homenajearle con un disco, proyecto que se hizo realidad con La luna grande, editado en 2012.
  15. NACE LA CHAMANA

  16. Los problemas de salud la acompañaron toda la vida. De pequeña sufrió poliomelitis, y posteriormente tuvo pólipos en el intestino. Lo que no hizo la medicina moderna lo hicieron los chamanes. Sanó gracias a los curanderos huicholes y desde ese momento decidió hacerse chamana. Una vez contó que curó a un niño que tenía peritonitis con un preparado a base de hojas de plátano.
  17. No tuvo hijos, y nunca los quiso. “¿Para qué?, ¿para que me saliera una cosa espantosa?, ¿un borracho?, no lo soportaría en un hijo mío, en los demás lo aguanto… No iba a ser una buena madre, borracha y parrandera, ¿cómo iba a estar con el niño bajo el brazo cantando con los mariachi?”, decía.
  18. Quería morirse un martes. En junio de 2007 dijo: “Quiero morirme un martes, para no fregarle el fin de semana a nadie. Nada sucede los martes, son muy aburridos”. Lo repitió en mayo de 2012 a raíz de la muerte de Carlos Fuentes.
  19. La mujer de los sueños rotos. Toda una generación española la asocia con la canción de Joaquín Sabina Por el bulevar de los sueños rotos. En ella, el artista plasmó su devoción por La Chamana, de quien decía que se parecían en dos cosas: se lo habían bebido todo y eran ambos muy mujeriegos. La describe como la dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena. Esa es la imagen que siempre se recordará de ella.

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