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05/01/2013 14:14 CET | Actualizado 05/01/2013 14:14 CET

Una chica de 15 años demanda a Islandia porque solo permite 1.853 nombres femeninos

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Una joven islandesa de 15 años ha comenzado su particular batalla contra el Estado de Islandia, que no le permite utilizar legalmente su nombre. La chica se llama Blaer Bjarkardottir y se ha convertido en la primera persona en la historia del país en presentar una demanda contra el Estado por el derecho a utilizar el nombre que sus padres le pusieron al nacer.

Pero, ¿cuál es el problema? ¿Qué le importa al Estado cómo se llame nadie? La cuestión es importante, dado que el nombre de Blaer -cuyo significado es algo así como 'brisa suave'- no figura en la lista aprobada por las autoridades islandesas y, por tanto, es ilegal. Todo esto se debe a que en el país hay un listado oficial de 1.712 nombres masculinos y 1.853 femeninos permitidos y nadie se puede salir de ahí. Tienen que elegir por fuerza uno de ellos o, si no, solicitar un permiso a un comité especial. Los nombres permitidos se ajustan, en teoría, a la gramática islandesa y reglas de pronunciación.

La madre de Blaer no sabía que ese nombre no estaba permitido y, después, acudió a una comisión estatal encargada de la aprobación de los nombres. Pero este organismo no quiso legalizar el nombre a pesar de que, según asegura la madre, conoce a una persona que se llama Blaer cuyo nombre fue aceptado en 1973. Esta vez, sin embargo, la comisión argumentó que, según las reglas de la gramática, la palabra requiere el uso de género masculino y lo rechazó.

"LA LEY ES SENCILLA"

Ahora, en todos los documentos oficiales la joven aparece con la palabra Stulka, que significa "niña". Blaer espera ahora que el proceso judicial, que se celebrará el 25 de enero, legalice el nombre.

“La ley es bastante sencilla por lo que en muchos casos está claro que va a ser un sí o un no”, dijo Agusta Thorbergsdottir, jefe de la comisión encargada de aprobar los nombres, añadiendo que lo que una persona considera bonito, otra puede encontrarlo feo.

Algunos de los nombres rechazados en Islandia son Carolina, Cecilia o Christina porque llevan letra “c”, que no figura en el alfabeto de ese país. Otro caso inaceptable es “Satania” porque se considera demasiado similar a “Satanás”.