Ubicada en el sur de Islandia, muy cerca del pueblo de Vík í Mýrdal y a unos 180 kilómetros de Reikiavik, Reynisfjara es un auténtico espectáculo natural.
Dejó el marketing, se formó como fotógrafa y acabó haciendo de la isla su hogar, atraída por la naturaleza, una vida intensa y un país donde la soledad funciona de otra manera.
La piel del abadejo es utilizada como materia prima para producir piel artificial la cual es destinada a los afectados de la tragedia en la ciudad suiza.
El chico contó su experiencia con el reciclaje en el extranjero mientras una máquina contabilizaba las 486 latas que había recogido durante su estancia.