23/02/2015 10:16 CET | Actualizado 28/02/2015 13:26 CET

El curriculum que todo (buen) espía debe tener

Atención a la oferta laboral: los agentes Kingsman son los caballeros británicos del siglo XXI al servicio de su Majestad y están buscando nuevas incorporaciones a sus filas.

Personas de cualquier estrato social pueden convertirse en uno de ellos… siempre y cuando demuestren habilidades extraordinarias o el potencial suficiente para aprenderlas.

En el currículum de cualquier espía de elite que se precie no pueden aparecer los datos personales o, en todo caso, han de incluirse los de sus múltiples identidades y tapaderas.

A continuación se enumeran algunas de las habilidades necesarias para llamar la atención de tu posible jefe, que puede ser todo un gentleman como, pongamos por caso, Michael Caine.

Alguna que otra pista también puede encontrarse en los cines a partir de este viernes en la cinta de espías Kingsman: Servicio secreto, de Matthew Vaughn (Kick Ass, X-men: primera generación), que protagonizan Colin Firth, Samuel L. Jackson y Taron Egerton.

  • Buena presencia

En muchas ocasiones hay que trabajar con un traje de corte impecable y éste tiene que sentar como un guante. Incluso cuando tiene que pelear con él puesto, un agente Kingsman debe resultar ciertamente elegante y sofisticado. Por algo las profesiones de espía y sastre siempre han estado íntimamente relacionadas. Esta parte del CV es fácil de conseguir: la firma Mr. Porter ha creado para ellos una colección de piezas MUY británicas con las que lucir impecable.

  • Amplio dominio de las nuevas tecnologías

Desgraciadamente, controlar Word, Power Point y varios sistemas operativos no es suficiente. Ni de lejos. Tus geniales colaboradores van a diseñar aparatos increíbles con los que has de hacerte de inmediato. Bien sea un paraguas a prueba de balas con pantalla electrónica y que además dispara o un simple zapatófono. Porque tus adversarios también tendrán sus propios “juguetes”.

  • Un buen historial de villanos

Nuestros enemigos definen nuestra identidad y nuestra escala de valores, así que tenerlos es bueno y necesario. A ser posible unos que sean interesantes. Sería difícil olvidar por ejemplo a un millonario de Internet con dificultades en el habla, que viste como una estrella del hip-hop y que quiere conquistar el planeta. Como dice Colin Firth en “Kingsman: Servicio secreto”, todas las películas de espías están a la altura de su malvado.

  • Conocimiento de idiomas y alta capacidad intelectual

Como ser elitista en estos casos resulta poco práctico, ahora no es imprescindible tener una licenciatura en Oxford o Cambridge para convertirse en espía, algo que sí ocurría en el servicio de inteligencia MI5 hasta 1993. Años después, a la agencia británica se le ocurrió colgar un anuncio en Internet para reclutar nuevos talentos. Retaba a los aspirantes a descifrar un criptograma: tenían que construir un mensaje con cinco palabras ocultas en un documento de veinte páginas. Al poco tiempo recibieron cientos de respuestas de personas que habían encontrado la solución al enigma. Los medios de comunicación hicieron mofa, planteándose el nivel de los trabajadores del MI5, en la institución admitieron que la situación era un tanto vergonzosa, aunque prefirieron verlo como una oportunidad para encontrar una joya entre tanto talento en bruto.

  • Capacidad de trabajo en equipo

No solo hay que rodearse de los enemigos adecuados, también hay que reconocer a los buenos colaboradores y saber compenetrarse con ellos. Ser leal, discreto y abierto con los compañeros de equipo son, por ejemplo, algunos de los requisitos para el CNI español, que en la actualidad también está buscando incorporar a gente a sus filas.

  • Excelente forma física

A ser posible militar o qué menos que haber destacado en las clases de gimnasia del colegio. Y no solo por la necesidad de echar mano de unas cualidades atléticas en el lugar más insospechado, incluso en una iglesia. Ser espía es más que un trabajo, es una forma de vida y la disciplina física forma parte de ella.