Christine Lagarde, presidenta del BCE: "Nos enfrentamos a una verdadera conmoción y la recuperación podría durar años"
La máxima responsable del Banco Central Europeo lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias económicas que tendrá el conflicto en Oriente Medio.

Ya son varios los indicadores que advierten de la estanflación en la que está entrando la Unión Europea a raíz del conflicto en Oriente Medio que desencadenaron EEUU e Israel hace un mes. El golpe será importante en la economía del Viejo Continente, y eso ya lo confirma la máxima autoridad en política monetaria del mismo: Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.
La inflación en marzo se ha disparado un 3,3%, según el último avance del Índice de Precios al Consumo. Los precios se han encarecido fundamentalmente por el tirón que ha pegado los combustibles. El estrecho de Ormuz continúa cerrado y por él navegaba una quinta parte del tráfico global de petróleo. A pesar de que se está haciendo una liberación histórica de reservas estratégicas, el mercado asume que vienen curvas.
Es algo que ya confirma Lagarde. En una reciente entrevista con The Economist la francesa emplea términos graves. "El daño es ya demasiado grande". Una reapertura inmediata de Ormuz no hará que los problemas se disipen. "Nos enfrentamos a una verdadera conmoción (...) que probablemente vaya más allá de lo que nos podemos llegar a imaginar ahora".
De hecho, Lagarde incide en que a pesar de una reapertura inminente del estrecho, la recuperación de este shock energético podría tardar años en notarse. "El daño es ya demasiado grande", enfatiza, lo que haría que no se pudiese restablecer la producción de energía perdida en Oriente Medio en meses. No es solo que el estrecho continúe siendo intransitable:se han dañado plantas petrolíferas y de refino en el golfo Pérsico.
"La mayoría de expertos hablan ya de años"
Christine Lagarde aleja cualquier rayo de optimismo con respecto al conflicto en Oriente Medio y sus consecuencias económicas. "Sus efectos van a durar y probablemente lo hagan más allá de los actuales objetivos. Nos estamos enfrentando a una verdadera conmoción, probablemente mayor de la que nos podemos imaginar".
"Hay gente muy optimista o determinada a mantener ese optimismo, esa esperanza, de que los escenarios positivos se materializarán pronto y volveremos a la normalidad en el corto plazo. Eso no es lo que los expertos técnicos nos están diciendo: ya se ha dañado mucho la capacidad de extracción, la capacidad de distribución, muchas plantas de refino. No hay forma de restaurarlo todo en unos meses", incide.
"La mayoría de expertos hablan de años", incidió la presidenta del BCE, preguntada por cuánto durará en realidad esta crisis.
Unos años que serán largos si se tiene en cuenta que algunos expertos advierten de que la estanflación se acerca a Europa. A Lagarde también le preocupa que aunque la Unión Europea está "bien posicionada para responder" a esta crisis, cuenta con menos margen de maniobra fiscal que cuando estalló la guerra de Ucrania. Entonces, los Veintisiete gastaron de media cerca del 2,5% del PIB para mitigar sus efectos.
Entrar en estanflación meterá al continente en un callejón sin salida. Se da cuando la economía deja de crecer (se estanca) pero la inflación sigue siendo alta. El dilema es perverso: las medidas que pueden aliviar la inflación (endurecer la política monetaria, subir tipos) pueden frenar el crecimiento, pero las iniciativas pensadas para incentivar el crecimiento o bajar el paro puede hacer que suba todavía más la inflación.
