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07/07/2012 10:25 CEST | Actualizado 05/09/2012 11:12 CEST

Fred Perry, 1936 - Andy Murray, 2012

Han pasado 76 años sin que gane un británico en Wimbledon y 74 desde que uno no llega a la final. Esta última tendencia la ha batido un escocés (bueno, no podía ser todo tan perfecto) llamado Andy Murray.

Hay, en uno de los accesos al All England Lawn Tennis and Croquet Club de Wimbledon, en Londres, una estatua de bronce de Frederick John Perry, un tipo de Cheshire que pasó a la historia como Fred Perry. Es muy normal que la mayoría de la gente relacione este nombre con una marca de ropa deportiva, pero los amantes del deporte en general y del tenis en particular saben también que Fred Perry fue uno de los mejores jugadores de tenis británico de la historia. Ganó todos los Gran Slams (un Roland Garros, un Open de Australia, tres US Open y tres Wimbledon). El primer Wimbledon que ganó fue en 1934. 50 años después, se inauguró la estatua de la que os hablaba para conmemorar este hecho. El último de sus triunfos en la verde hierba de Londres fue en 1936. Hace 76 años.

Pues bien, esos 76 son los que han pasado sin que gane un británico en Wimbledon y 74 desde que uno no llega a la final. Esta última tendencia la ha batido un escocés (bueno, no podía ser todo tan perfecto) llamado Andy Murray.

La prensa inglesa está emocionada. El pobre Andy lleva desde 2005 soportando sobre sus hombros la presión de todo un país para, al menos, presentarse en la final del torneo de tenis más singular del mundo. Los últimos tres años se había quedado en semifinales. Claro, hay que tener en cuenta que Andy ha coincidido en el tiempo con un suizo llamado Roger Federer, un español llamado Rafa Nadal y un serbio llamado Novak Djokovic.

Murray ha conseguido meterse en la final. Decía la edición digital de The Sun, con su a veces dudoso sentido del humor, que sólo hay un pequeño detalle que puede empañar este eufórico momento: Frente a él estará el seis veces ganador de Wimbledon (y, probablemente, mejor jugador de todos los tiempos) Roger Federer, que de ganar, recuperaría el número 1 del mundo.

Se presenta, pues, una final apasionante. Murray sentirá el apoyo de un público que, por cierto, también adora a Federer. El de Basilea es favorito, pero Murray es uno de los dos jugadores que tiene un balance positivo de victorias-derrotas con Federer (¿adivinan quién es el otro?). Y si gana... ¡ay, si gana! Si logra romper los 76 años de maldición, no sería extraño que le hicieran una estatua de bronce también a Murray, junto a la de Fred Perry.

Les cuento para terminar dos anécdotas sobre Murray. Hasta 2010, su marca proveedora de ropa era... Fred Perry. La otra es bastante más triste. Andy Murray es de Dunblane, localidad escocesa que se hizo mundialmente famosa cuando en 1996, un perturbado entró al colegio de Primaria del pueblo armado con dos pistolas y dos revólveres y mató a 16 niños de entre 5 y 6 años y a una maestra de 45. Andy estaba dentro del colegio ese día (tenía 9 años) y se escondió en su aula. A Murray no le gusta nada hablar de ese tema, pero estoy seguro, segurísimo, de que si gana este domingo en la sagrada hierba su primer Wimbledon, su primer Gran Slam, las 17 víctimas de aquella masacre estarán en su recuerdo.