Caffè Florian, icono del gusto de Venecia e Italia

Jean Jaques Rousseau, Lord Byron, Elton John, Charles Dickens o la reina Isabel II han formado parte de su clientela.
Exterior del Caffè Florian, en Venecia.
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Exterior del Caffè Florian, en Venecia.

Floriano Francescoli abrió el 29 de diciembre de 1720 Alla Venezia Trionfante, un café en la plaza de San Marcos de Venecia, bajo los soportales de Procuratie Nouvel, al que hoy, todo el mundo, lo llama Florian´s, y que gracias a su simpatía y singularidad, se hizo muy popular.

Con sus divanes de terciopelo rojo y las boiseries, el lugar, que desde sus principios ha sido la cuna del arte y la cultura, ha recibido a personajes como Jean Jaques Rousseau, Lord Byron, Elton John, Charles Dickens o la reina Isabel II entre otros muchos de los que conforman una larga lista.

A mediados del siglo XIX, Ludovico Cadorin llevó a cabo una amplia renovación de los interiores del café. Desde ese momento, el arte siempre ha destacado en el Florian, y hoy en día cuenta con dos programas de exposiciones, Unica y Temporanea: las posibles realidades del Caffè Florian, importantes eventos que han establecido la importancia de la contribución de Florian´s al mundo del arte contemporáneo.

Además, también es una importante realidad económica ya que su estilo se ha extendido más allá de los límites haciendo que el café se convierta en un icono del gusto y estilo veneciano e italiano en el mundo.

El café cuenta con varias salas. Sala Oriental, Habitación China, Sala del Senado, Sala de las Cuatro Estaciones o Sala de los Espejos, Sala degli uomini illustri, y la pequeña Liberty Room, todas adornadas por ilustres decoradores.

Sala china del Florian.
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Sala china del Florian.

La Sala Oriental cuenta con pinturas de Giacomo Casa que deleitó a sus contemporáneos con sus encantadoras siluetas de mujeres exóticas.

La Habitación China fue completamente decorada por Locatelli con pinturas y diseños de Antonio Pascuti. Al igual que la Sala Oriental, tiene una calidad especial debido a la cercanía entre ellas, y los espejos en las paredes que crean el efecto de un laberinto.

La Sala del Senado fue pintada por Casa. Su decoración es más dramática que el de las habitaciones chinas y orientales.

Su techo recuerda a los de las iglesias venecianas con su gran pintura central, y las paredes están lujosamente cubiertas con pinturas y espejos.

La Sala de los Espejos, que se convirtió durante un tiempo en el restaurante, fue pintada por Cesare Rota y bautizada como la Sala de las Cuatro Estaciones por las cuatro figuras femeninas que representan las estaciones.

La Habitación de los Hombres Ilustrios, fue decorada con obras de Giulio Carlini. En la atmósfera mágica de esta sala resaltan los llamativos rostros de las personas con renombre alternados con espejos no menos impresionantes. El techo fue pintado con frescos, probablemente un poco más tarde, por Giuseppe Ponga, y los estucos fueron realizados por Piazza.

Y la pequeña y acogedora, Liberty Room, fue creada en 1920 para celebrar los doscientos años de Florian. Pero tardo poco en convertirse en un almacén, y no fue restaurado y abierto al público hasta 1986. Con el techo abovedado, los espejos pintados a mano, las mesas con bases de cobre, los pisos de madera y las luces de Murano forman un escenario cálido y armonioso utilizado, a menudo, para hacer exposiciones.

Un artículo de Itziar Tamayo publicado en White Paper By