Cinco canciones de Franco Battiato para escuchar en bucle

El legado del maestro italiano de la música.
Franco Battiato, en una actuación en Milán en 2013.
Franco Battiato, en una actuación en Milán en 2013.

Ecléctico y con un sello muy personal, Franco Battiato ha dejado una enorme huella en la música. El cantautor, fallecido este martes a los 76 años, se retiró en el año 2017 y en 2019 se lanzó su último álbum, Volveremos de nuevo.

A lo largo de su prolífica carrera, iniciada a finales de los 60, experimentó no solo en sus canciones —en las que cultivó el rock, la música ligera, la canción de autor, la música étnica y la electrónica—, sino también en el cine, la ópera o la pintura.

Sus éxitos no se quedaron solo en Italia. En España publicó varios discos, como Battiato en español (1987), el doble Battiato collection: 29 temas en español (1996) y la recopilación La estación de los amores (2005).

Battiato deja grandes canciones, casi himnos, que han hecho tararear y bailar a varias generaciones y colgar el cartel de ‘no hay billetes’.

La cura

Lanzada en 1996, dentro del álbum L’imboscata, fue elegida como mejor canción italiana de ese año. La letra, escrita junto al filósofo Manlio Sgalambro, termina con un “Y te curarás de todas las enfermedades / Porque eres un ser especial / Y yo cuidaré de ti”, unas palabras con las que muchos le han homenajeado tras enterarse de su fallecimiento.

Centro di gravità permanente

El tema, del año 1981 y de su disco La voce del padrone, cobró una segunda vida al aparecer en la cuarta temporada de La casa de papel, la exitosa serie de Netflix. De hecho, ese cameo musical en la boda de Berlín hizo que muchos jóvenes conocieran su música.

La canción habla sobre la filosofía y la espiritualidad, el tomar conciencia sobre lo que sucede.

Voglio vederti danzare

Otro tema que renació años después —es del disco de 1982 L’arca di Noe y versionada, tras su gran éxito en Italia, al inglés y al español unos años más tarde— para generaciones posteriores con el remix de Prezioso Feat. Marvin de 2003.

“Voglio vederti danzare /Come i dervishes turners che girano / Sulle spine dorsali / O al suono di cavigliere del Katakali”, dice en la letra, haciendo mención al baile de los derviches, en la ceremonia de danza-meditación, llamada Sama, que giran sobre sí mismos con los brazos extendidos para simbolizar la ascendencia espiritual hacia la verdad.

Cucurrucucù

También del 81, es su versión del Cucurrucucú paloma del mexicano Tomás Méndez. Solo Battiato podía convertirla en un hit bailable.

Bonus: I treni di tozeur

Fue el tema con el que representó a Italia en Eurovisión en 1984. No le fue mal: quedó quinto con 70 puntos y la canción fue un éxito comercial. Está basada en una línea de tren que atraviesa una zona desértica de Túnez e incluye una frase sacada de La flauta mágica de Mozart.