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17/10/2019 11:46 CEST

Cómo negociar: ¿Están nuestros políticos realmente interesados en un acuerdo?

Estas son algunas reglas que han funcionado en importantes negociaciones políticas internacionales

La falta de acuerdo político ha vuelto a llevar a España a unas nuevas elecciones. En una situación inédita, sin precedentes, los ciudadanos han sido llamados a las urnas en cuatro ocasiones entre 2015 y 2019. ¿Se trata de negociaciones reales que fracasan pese a sus esfuerzos o, nuestros políticos representan una pantomima sin desenlace que interesa a todas las partes por igual?

Según David Castellón, experto en el Método Harvard de negociación, tenemos una percepción de la situación que no reflejaría la realidad política: “Los ciudadanos entendemos que los políticos tienen objetivos alineados con nuestros deseos inmediatos. Por ejemplo, querríamos ver un gobierno formado lo antes posible y asumimos que ellos comparten este interés. En cambio, la función política puede contemplar una estrategia de medio y largo plazo orientada a objetivos mayores o a cubrir intereses propios de comunicación y marca.”

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Con el tiempo en su contra y un escenario político mucho más dividido que años atrás, los representantes de los principales partidos han expresado su intención de acuerdo. Pero, ¿hay algo de realidad en una negociación llevada a cabo, en su mayor parte, a través de WhatsApp y mensajes públicos en medios de comunicación? Estas son algunas reglas que han funcionado en importantes negociaciones políticas internacionales.

Buscar soluciones concretas y realizables

A menudo, la resolución conflictiva de negociaciones empuja al mundo a situaciones difíciles. El conflicto actual entre China y USA costará miles de millones en todo el mundo y ya ha arrastrado consigo las bolsas internacionales. Son resultados de negociaciones que, lejos de cumplir los deseos de las partes, las empeoran de forma dramática.

En lugar de observar la negociación como un conflicto, las partes pueden trabajar en conjunto para localizar soluciones que cumplan los intereses de ambos en la mejor forma posible. 

Esta forma de negociar implica un compromiso real para buscar una solución con la otra parte. Son necesarias muchas horas de trabajo, de planificación y conversaciones en mesas de negociación. Durante los últimos meses tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias han intercambiado algunas ideas concretas para la formación de gobierno, pero todas fueron enviadas en mensajes públicos a destiempo. La forma de hacer las 

propuestas y los mensajes enviados alrededor de éstas no parecían venir acompañadas de una intención real de colaboración. 

Trabajar para crear confianza personal y buenas relaciones

En la actualidad, la dialéctica política no parece pasar por su mejor momento. Si una negociación necesita un entorno de confianza y una intención real de acercarse a la otra parte, la situación actual dista mucho de esto.

Sin necesidad de recurrir al despliegue verbal de Donald Trump, aquí en España, Pedro Sánchez llamó “indecente” a Rajoy y este último definió como “ruin, mezquino y miserable” al actual presidente. El alcalde del PP de la localidad conquense de Villares del Saez, José Luis Valladolid, llamó “puta barata” a Rita Maestre. Pablo Iglesias acentuó su definición de “casta” llamando también “golfos” e “inútiles” a este mismo grupo de personas y, mucho antes de tratar de negociar con el PSOE, ya había mencionado el pasado “manchado de cal viva” de Felipe González.

El contexto político no parece estar pensado para favorecer negociaciones efectivas entre partidos.

Contar con ayuda independiente

Cuando las negociaciones normales no funcionan es posible acudir a la mediación. Es algo frecuente a nivel internacional pero difícil en situaciones dentro del ámbito nacional. Aunque es una práctica normal y adecuada, los partidos políticos no quieren dar un mensaje sobre la necesidad de una tercera parte.

¿Quién sería un tercero adecuado para una negociación entre partidos? En España, esa función puede resolverla el Rey. Precisamente hace 40 años, Juan Carlos I arbitró la negociación entre Josep Taradellas y Adolfo Suárez que restauró el autogobierno de Catalunya.

En septiembre de este año, Pablo Iglesias solicitó expresamente la mediación de Felipe VI con Pedro Sánchez para la formación de Gobierno. Pero esto no llegó a suceder.

¿Deben negociar mejor nuestros representantes?

Sobre estos pilares de la negociación política, David Castellón aclara: “En realidad, nuestros políticos no necesitan un curso para negociar mejor. Saben bien lo que hacen y creo que no están interesados en negociar ahora. Por diferentes motivos, un acuerdo no mejoraría su alternativa: unas nuevas elecciones. Algunos partidos están calculando un aumento en sus resultados y entonces tendrían más escaños y mejor posición negociadora después. Otros pensarán que tras las elecciones pueden estar en una situación similar, pero no peor”. 

Para estos últimos, David añade: “La falta de acuerdo supone un aumento en la presión para el PSOE, sin mayoría absoluta. Quizás, una oportunidad para verlo más débil en una negociación real. Hay diferentes puntos de vista de la situación, y estas percepciones no favorecen una intención real de acuerdo en este momento.”

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