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25/07/2021 10:17 CEST | Actualizado 25/07/2021 10:17 CEST

La socialdemocracia y su MoMentuM

MoMentuM es un movimiento en acción, es decir energía política convertida en resultado social.

Emma Espejo via Getty Images

Los efectos pandémicos han acelerado algunas dinámicas preexistentes que tienen que ver con la progresiva crisis de la democracia para dar solución a los problemas acuciantes, especialmente de las personas más vulnerables. El efecto que estamos viviendo en la sociedad y en el sistema neocapitalista especulativo actual que la sustenta, es parecido a esa situación descrita por Keynes cuando, criticando a Marx y a Schumpeter, señalaba la incapacidad de ambos para entender la crisis del capitalismo y de la democracia liberal en el siglo XX. En el momento actual, estos últimos podrían devolverle la crítica al inglés, expresando que los socialdemócratas no han logrado aún ser referentes en una respuesta coherente con alternativas propias a las sucesivas crisis del capitalismo en el siglo XXI. 

En efecto, si Keynes levantara la cabeza, vería una relación difícil entre los presupuestos socialdemócratas clásicos en los que creía, asociados a los valores democráticos y a las políticas del pleno empleo y, por primera vez, empezaría a aceptar, con el agrado que nunca tuvo, la propiedad pública y el necesario fortalecimiento de los Estados de bienestar. El problema se encuentra en encontrar fórmulas participativas para revitalizar las democracias maltrechas, asegurar su vocación social universal y garantizar la viabilidad financiera y presupuestaria que las hagan factibles. Ésta es la ecuación que la nueva socialdemocracia global debe resolver. 

En esta aparente contradicción puede encontrarse la crisis estructural en la que se encuentran los partidos socialdemócratas y, poco a poco, el abandono progresivo de su histórico electorado. La debilidad de la socialdemocracia para resolver los efectos perversos de la globalización en una parte importante de las clases medias y los trabajadores, ante el recorte de derechos y el desmantelamiento progresivo de los Estados de bienestar. 

La idea de una socialdemocraciadesorientada y desclasadaen el XXIexpresa con claridad el elevado costeque están pagando los partidos socialistas en Europa, en desafectos, votos, militantes y alianzas contra natura, al tener que, como es lógico, encontrar fuera lo que no han hecho dentro: la renovación de liderazgos, una modernización orgánica y un refuerzo ideológico. Esta falta de adecuación les está llevando a unas alianzas gubernamentales con partidos liberales o centristas que desnaturalizan el proyecto socialista o, en su caso, incluso de forma alternante, también a firmar acuerdos con otras fuerzas del espectro ideológico de la izquierda que rechazan del pacto liberal-democrático y plantean una revisión completa de las reglas del juego económico, político e, incluso, constitucional.

El pensamiento socialdemócrata se fundamenta en una acción política permanente que adapte sus propuestas a las viejas y nuevas situaciones de desigualdad. Por ello, los partidos socialdemócratas para mantener su identidad deben revisar sus políticas para no perder el rumbo de la historia y tener actualizado su proyecto tanto global, europeo, español y regional. Los ciudadanos tienen que ser protagonistas de los cambios que se están produciendo desde el medioambiental y tecnológico hasta el surgimiento de nuevos derechos civiles individuales y colectivos. La política socialdemócrata tiene que hacer que así sea y además hacérselo sentir, pues sin en el concurso de la gran mayoría serán cambios fallidos.

Para poner en marcha este proceso de revitalización de la socialdemocracia del siglo XXI en distintos países occidentales se impulsó una iniciativa colectiva denominada MoMentuMque en los últimos años ha supuesto, por ejemplo, el mayor impulso de renovación del laborismo británico y sus innovadores enfoques y métodos, que también ha alimentado a las plataformas de los jóvenes en el Partido Demócrata en Estados Unidos -agrupados en torno a distintos candidatos en las primarias-, y que han hecho posible los cambios en el programa de dicho Partido hacia la construcción progresiva de un Estado de bienestar social en ese país. Algo que a todos nos parecía impensable hasta hace pocos meses.

MoMentuMes un movimiento en acción, es decir energía política convertida en resultado social.  La apuesta por un nuevo proyecto de democracia social sobre la base de ampliar y extender la participación política de la ciudadanía. Buscar su compromiso en la defensa de los valores públicos, que en la pandemia se han visto como los que otorgan mayor fortaleza colectiva. Es sencillo: situar a la ciudadanía como centro de la nueva cultura democrática.

Para ello es necesario revitalizar y orientar los partidos socialdemócratas mediante una dinámica abierta y participativa normativamente garantizada, capaz de romper los diques férreos y las jerarquías orgánicas clásicas de los partidos para convertirlos en entidades cívicas transparentes.

También es necesario alcanzar nuevas alianzas y reforzar las tradicionales con los trabajadores y las nuevas clases medias urbanas, con los colectivos sociales portadores de legítimos intereses y sus organizaciones, todos aquellos grupos de mujeres y hombres que comparten una visión solidaria y progresista de la sociedad y la política. Se impone poner en marcha un nuevo contrato social.

En definitiva, impregnar en una sociedad emergente los valores y prácticas del ideario socialdemócrata `renovando sus prácticas políticas para fortalecer del Estado de Bienestar que es la mejor manera de garantizar la cohesión social, como la pandemia se ha encargado en demostrar.  

Los valores socialdemócratas en una sociedad en mutación permanente deben dar con nuevas políticas respuesta original a la ecuación actual que se plantea entre ciudadanía, justicia social, democracia participativa y competitividad económica. Es necesario reconstruir el papel y la organización Estado y redefinir de forma actual el espacio público no estatal. Sólo así el mercado y la globalización podrán estar en justo equilibrio con la democracia y la equidad, y no contra ellas. 

La socialdemocracia no debe de olvidar el valor del sector público y del Estado pero como instrumentos para acoger las demandas ciudadanas y dar solución real a sus problemas; también como verdadero articulador de los pactos y consensos necesarios para la inaplazable descarbonización de nuestra forma de vida alcanzando una transición justa a un nuevo modelo de vida y de economía, utilizando el desarrollo tecnológico, la digitalización, como un instrumento eficiente para asegurar las mejores condiciones de vida de la población, sin que el cambio tecnológico sea una nueva causa de exclusión y marginación. 

Aún no hemos tomado conciencia plena de lo que la COVID 19 puede cambiar la sociedad, por ello es el momento para que la socialdemocracia desde sus perdurables valores ideológicos asuma el triple reto de: profundizar en la democracia; conducir con inteligencia y generosidad los cambios que nos esperan y establecer con la ciudadanía un contrato por el progreso justo y solidario. Esta es una tarea colectiva a la que estamos concitados y no caben lecturas simples de la realidad.  

 

Gustavo Palomares; María José Vicente, José Antonio Díaz y Álvaro Frutos son profesores universitarios y los iniciales promotores de MoMentuM en España  momentumadrid21@gmail.com

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