Con y sin válvula: qué tipos de mascarillas FFP2 hay y cuáles son las diferencias

¿Sirven las dos? ¿Cuándo hay que usar cada una?
Mascarilla FFP2 sin válvula y con válvula de exhalación.
Mascarilla FFP2 sin válvula y con válvula de exhalación.

Mascarillas higiénicas o quirúrgicas son las que recomienda el Ministerio de Sanidad para la población sana como medida preventiva contra el coronavirus. Sin embargo, las calles están plagadas de otros sistemas de protección. Las FFP2 triunfan entre la población, aunque para Fernando Simón no sean lo ideal.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) se refería así el lunes a las FFP2 con válvula, de las que dijo son “las mascarillas egoístas”, grupo al que no pertenecerían las otras FFP2. Nada que ver.

¿Qué son las mascarillas FFP2 y qué tipos existen?

Las mascarillas FFP2 forman parte del grupo EPI, acrónimos de Equipos de Protección Individual. Hay dos tipos: sin válvula de exhalación (en la imagen a la izquierda) y con válvula de exhalación (en la imagen a la derecha).

¿Qué diferencias hay entre las FFP2 con y sin válvula?

Las dos mascarillas FFP2 protegen al usuario, pero la diferencia es que con las segundas es más fácil respirar ya que la válvula facilita la exhalación y evita la condensación.

¿El problema? Las mascarillas con válvula no filtran el aire exhalado, por eso si se la pone una persona enferma no sirve absolutamente de nada ya que las gotículas contaminadas pasarían al exterior y la persona contagiada podría infectar a las de su alrededor.

¿Se respira peor con una FFP2 sin válvula?

Sin duda. Las FFP2 sin válvula protegen a quienes la llevan y a los de su alrededor, pero según señalan desde la web de Moncloa “este tipo de EPI puede dificultar la respiración más que las mascarillas higiénicas o quirúrgicas”.

La respirabilidad o la presión diferencial en las higiénicas debe ser inferior al 60 Pa/cm2. En las quirúrgicas es más baja: inferior al 29,4 Pa/cm2. Esto quiere decir que hace falta hacer menos esfuerzo para que pase el aire y así se respira mucho mejor.

¿Cuál es la eficacia de filtración bacteriana (EFB)?

En este caso da igual que tengan o no válvula. El dato es el mismo: 92%. Este número es similar al de las mascarillas higiénicas e inferior al de las quirúrgicas. Cuanto más alta sea la EFB, menos posibilidad hay de que pasen virus a través de la mascarilla.

El porcentaje de fuga hacia el exterior en las mascarillas sin válvula es del 8%. Esto significa que sirven también para evitar en gran medida que el virus se propague hacia fuera. Las que tienen válvula no limitan la difusión del virus puesto que filtran el aire que se inhala pero no el que se expulsa.

¿Para quiénes son las mascarillas FFP2?

Son equipos de protección individual y por tanto están recomendadas para profesionales, a fin de crear una barrera entre un riesgo potencial (el paciente) y el usuario (el personal sanitario).

También pueden estar recomendadas para grupos vulnerables aunque siempre con indicación médica. De hecho, las mascarillas con válvula no deben colocarse nunca a pacientes con procesos respiratorios infecciosos.

En esta idea lleva meses incidiendo el Ministerio de Consumo, que insiste en que son para personas muy concretas.

¿Las hay reutilizables?

Sí y es fácil de ver. Las reutilizables llevan una R y las no reutilizables una NR, pero en cualquier caso lo importante siempre es seguir “las condiciones de almacenamiento, uso, limpieza, mantenimiento y desinfección del fabricante”, apuntan desde Moncloa.

Consumo advierte de que es obligatorio que toda la información esté escrita, al menos, en castellano: “De no ser así, puede provocar problemas de seguridad. Por ejemplo, podría ocurrir que haya personas alérgicas a determinados materiales que se encuentren usando mascarillas con información en inglés y chino”.

¿Dónde se compran?

En farmacias, establecimientos especializados y grandes superficies.

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