Keiko Fujimori logra la ventaja necesaria para convertirse en la próxima presidenta de Perú
La candidata de Fuerza Popular se impone por algo más de 42.000 votos cuando el escrutinio supera ya el 99,7%, mientras su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, denuncia irregularidades y pide anular la votación en el exterior.

Keiko Fujimori está más cerca que nunca de convertirse en presidenta de Perú. La candidata conservadora ha logrado una ventaja que ya parece imposible de remontar y se encamina hacia la victoria en unas elecciones marcadas por la máxima igualdad, las denuncias de fraude y la amenaza de una nueva crisis política en el país andino.
Con el 99,79% de las actas escrutadas, la líder de Fuerza Popular suma el 50,11% de los votos válidos frente al 49,88% obtenido por el izquierdista Roberto Sánchez. La diferencia entre ambos asciende a 42.097 sufragios cuando apenas quedan por contabilizar unos 38.000 votos, una cifra insuficiente para alterar la tendencia actual.
Aunque el resultado todavía no es oficial, el margen conseguido por Fujimori la sitúa ya como virtual presidenta de Perú para el periodo 2026-2031, culminando así un camino político marcado por tres derrotas anteriores en segundas vueltas presidenciales.
Una victoria mínima y un país dividido
La distancia entre ambos candidatos ha sido mucho más estrecha de lo que anticipaban los sondeos. Sánchez, candidato del oficialista Juntos por el Perú y considerado heredero político del presidente saliente Gustavo Petro, consiguió recortar buena parte de la ventaja que Fujimori había obtenido en la primera vuelta.
La ajustadísima diferencia refleja además la profunda polarización que atraviesa el país. Mientras Fujimori logró imponerse gracias al respaldo del voto exterior y de amplias zonas conservadoras, Sánchez dominó buena parte del voto emitido dentro del territorio peruano.
Precisamente ahí se encuentra el principal foco de la polémica. El candidato izquierdista ha solicitado la anulación de la votación de los peruanos residentes en el extranjero, argumentando supuestas irregularidades en la custodia y transmisión de las actas electorales. Según sus cálculos, si esos votos fueran invalidados, el resultado se invertiría y sería él quien aparecería como vencedor.
Además, ha advertido de que no reconocerá un eventual gobierno de Fujimori si prospera el actual resultado y ha insinuado movilizaciones en las calles.
El regreso del fujimorismo al poder
Si el resultado queda confirmado durante el escrutinio oficial, Perú asistirá al regreso del fujimorismo al Palacio de Gobierno 26 años después de la caída de Alberto Fujimori.
La líder de Fuerza Popular, de 51 años, es hija del expresidente que gobernó el país entre 1990 y 2000 y cuya etapa sigue generando una enorme división entre los peruanos. Mientras sus partidarios destacan la derrota de Sendero Luminoso y la estabilización económica, sus detractores recuerdan los casos de corrupción y las condenas por violaciones de derechos humanos.
Para Keiko Fujimori, la victoria supondría además una reivindicación personal después de haber perdido las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021.
El escrutinio final tendrá la última palabra
Pese a que los números favorecen claramente a Fujimori, las autoridades electorales insisten en que el proceso todavía no ha concluido.
El registrador nacional, Hernán Penagos, pidió tranquilidad y recordó que el resultado definitivo dependerá del escrutinio oficial, un procedimiento jurídico realizado por jueces y notarios que revisará acta por acta y resolverá las impugnaciones presentadas por las campañas.
La proclamación oficial podría llegar durante las próximas semanas. Si nada altera el resultado actual, Keiko Fujimori jurará el cargo el próximo 28 de julio y pondrá fin a una década especialmente convulsa en la política peruana, marcada por destituciones presidenciales, enfrentamientos institucionales y una sucesión de hasta ocho presidentes en apenas diez años.
