Alemania toca fondo con la cerveza: las ventas caen a niveles de 1993 y son peores que en pandemia
El sector atribuye el retroceso a los cambios en los hábitos de consumo, el envejecimiento de la población y la debilidad persistente de la hostelería.
Alemania ha vendido en el último año menos cerveza que nunca desde que existen registros oficiales. Las ventas han caído un 6% hasta situarse en torno a los 7.800 millones de litros, el nivel más bajo desde 1993 y un dato que empeora incluso los años más duros de la pandemia. Así lo ha comunicado el Statistisches Bundesamt, la oficina federal de estadística, que confirma un desplome histórico en un país tradicionalmente asociado al consumo de cerveza.
El retroceso resulta especialmente significativo porque ni siquiera en 2020 y 2021, marcados por cierres, restricciones y el parón casi total de la hostelería, las cerveceras alemanas vendieron tan poco. La estadística, además, no incluye las cervezas sin alcohol ni las bebidas de malta, ni tampoco las importaciones procedentes de países no pertenecientes a la Unión Europea, lo que refuerza la magnitud de la caída dentro del mercado tradicional.
La tendencia no es nueva. El consumo de cerveza en Alemania lleva años en descenso, impulsado por cambios estructurales en la sociedad. Un estilo de vida más saludable, el alejamiento del alcohol, nuevas pautas de consumo y el envejecimiento de la población explican buena parte de este declive sostenido.
A estos factores se suma, según el sector, un contexto económico adverso. El Deutscher Brauerbund, la patronal cervecera alemana, advierte de un deterioro general del consumo. “Las cerveceras sienten, igual que el comercio y la hostelería, la fuerte contención del gasto por parte de los consumidores”, ha señalado su director general, Holger Eichele. La situación de bares y restaurantes, añade, sigue siendo preocupante, con muchos establecimientos que no han logrado recuperarse tras la pandemia.
El mercado interior concentra la mayor parte de las ventas. El 82,5% de la cerveza se ha consumido dentro de Alemania, con un descenso del 5,8% respecto al año anterior. El 17,5% restante no ha tributado al destinarse a la exportación o al denominado Haustrunk, la cerveza que reciben los empleados de las propias fábricas. En este segmento, la caída ha sido aún mayor y ha alcanzado el 7%.
El resultado dibuja un escenario inédito para la industria cervecera alemana, que encadena mínimos históricos en un contexto de cambios sociales profundos y de un consumo cada vez más retraído.