La forma en la que se comportan los demás, especialmente la gente de nuestro entorno, puede influir bastante más de lo que pensamos en nuestro comportamiento, pues se tiende a normalizar ciertas actitudes.
El sector atribuye el retroceso a los cambios en los hábitos de consumo, el envejecimiento de la población y la debilidad persistente de la hostelería.
Esta experta asegura que la señal más útil no es visual sino olfativa, y da una serie de pautas a tener en cuenta según el tipo de personas que vayan a tomar el plato.
Aunque las cenas de empresa suelen ser un espacio de distensión, no se debe perder la cordura. Andrea Vilallonga, especialista en comunicación e impacto positivo, comparte unos consejos prácticos para no desencajar.