Mantener las uvas frescas un mes sin meter en el frigorífico ya es posible
Según ha informado este sábado el Gobierno regional este avance "abre la puerta a una nueva generación de envases activos más seguros y sostenibles para la conservación de alimentos".
Mantener las uvas frescas durante un mes sin necesidad de meterlas en el frigorífico ya es posible gracias a la invención de un material innovador desarrollado por la Unidad de Materiales Porosos Avanzados del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Energía.
Según ha informado este sábado el Gobierno regional este avance "abre la puerta a una nueva generación de envases activos más seguros y sostenibles para la conservación de alimentos".
Esta investigación, ha apuntado el Gobierno autonómico, "cobra especial" importancia en un contexto global en el que se desperdicia cerca de un tercio de los alimentos producidos, ya que la posibilidad de alargar la vida útil de frutas y otros productos frescos mediante nuevas tecnologías podría reducir de forma significativa las pérdidas a lo largo de la cadena alimentaria.
En concreto, el material pertenece a una familia de compuestos conocidos como redes metal-orgánicas, que han sido galardonados recientemente con el Premio Nobel de Química 2025.
Está creado a partir de calcio, un elemento abundante y biocompatible, combinado con una molécula orgánica con propiedades antifúngicas. El resultado es una estructura ordenada, estable y segura que actúa directamente contra los hongos responsables del deterioro de la fruta.
Durante el estudio, las uvas tratadas mantuvieron su aspecto, firmeza y color durante casi 30 días a temperatura ambiente y con alta humedad, condiciones en las que normalmente se estropearían en pocos días. Así, las uvas sin tratar mostraron rápidamente manchas, moho y signos claros de descomposición.
A diferencia de otros sistemas que dependen de la liberación de conservantes, este material actúa directamente desde su superficie, gracias a la presencia de grupos ácidos con actividad antifúngica intrínseca.
Además, muestra una "excelente" estabilidad y bioseguridad, destacan desde el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, ya que no resulta tóxico para células humanas intestinales y pulmonares.
Estas características refuerzan su potencial en aplicaciones alimentarias reales y abre la vía para que puedan utilizarse en embalajes activos para prolongar la vida útil de las frutas, colaborando en la reducción del desperdicio alimentario de forma sostenible.