El excantante de este conocido grupo triunfa con su negocio en un pueblo de Toledo: "Con un enfoque cercano, profesional y adaptado"
De los escenarios a la enseñanza y gestión cultural.
Pocas personas en España no han tarareado alguna vez un estribillo de Andy y Lucas o, al menos, han oído hablar del dúo gaditano que marcó a toda una generación en los años 2000. Sus canciones sonaron en radios, fiestas y televisiones de todo el país, convirtiéndose en parte de la banda sonora colectiva de aquellos años. Ahora, uno de sus integrantes inicia una etapa muy distinta, pero sin alejarse de la música que lo llevó a la fama.
Lucas González ha puesto en marcha en el municipio toledano de Yuncos una escuela de música y danza llamada ‘Son de Amores’, nombre que rinde homenaje al tema que lanzó al grupo al estrellato. El proyecto, que supone para el artista un giro desde los escenarios hacia la enseñanza y la gestión cultural, combina su experiencia profesional con la vocación de transmitir la música a nuevas generaciones.
Desde su apertura, la iniciativa ha recibido una gran acogida entre vecinos y familias de la zona, consolidándose rápidamente como un referente local en formación artística. La nueva academia ofrece una amplia variedad de actividades pensadas para todas las edades, desde los cuatro años en adelante, y combina la formación instrumental con disciplinas corporales y de bienestar, creando un espacio donde el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo personal van de la mano.
Todo tipo de clases y actividades
Según se lee en la web del centro, las clases incluyen música (guitarra eléctrica y española, piano, batería, bajo, violín, cajón flamenco, combo y electrónica musical), canto, danza y baile moderno, además de pilates y yoga para trabajar la coordinación, la postura y el bienestar general. El objetivo declarado es impartir esas enseñanzas “con un enfoque cercano, profesional y adaptado a cada alumno”, apoyándose en un equipo docente especializado.
El conjunto de profesores está formado por: Luis Martínez (guitarra), Alejandro Martín y Alejandro Ibáñez (piano), Ainara Sánchez (danza) y Pino Rovereto (batería). Todos ellos siguen metodologías actuales y buscan adaptar las clases al nivel y las necesidades de cada alumno. Además de las lecciones individuales y de conjunto, la escuela prepara talleres y actividades dirigidas a la creación de un entorno creativo y colaborativo entre estudiantes.
La escuela arrancó con una matrícula importante y eventos de presentación que han contribuido a situarla como un nuevo punto cultural en la comarca. Además, los responsables municipales y vecinos han destacado que el centro no sólo ofrece formación, sino que también recupera y pone en valor la actividad cultural en un pueblo con tradición por la música y las actividades comunitarias.
El paso a la gestión educativa completa la nueva etapa personal y profesional de Lucas, que lleva varios años residiendo en la localidad vecina de Yeles y que en los últimos meses ha vivido un periodo de gran exposición mediática. La decisión de apostar por una escuela en Yuncos responde tanto a su deseo de permanecer vinculado a la música como a la voluntad de ofrecer a generaciones más jóvenes oportunidades formativas cercanas a su casa.