Heather, estadounidense afincada en Córdoba, defiende el horario de las tiendas españolas frente al hiperconsumismo americano: "Me encanta la idea de que los negocios cierren"
La nómada digital valora el ritmo de vida pausado de nuestro país y desmonta el mito de que teletrabajar viajando sea sinónimo de vacaciones permanentes.

En los últimos años, la figura del "nómada digital" ha ganado una inmensa popularidad. Cada vez más profesionales aprovechan las facilidades de internet y las nuevas tecnologías para trabajar en remoto, un escenario que les permite compaginar su carrera con la posibilidad de viajar por todo el mundo.
Esta modalidad prioriza la libertad geográfica y la flexibilidad, un binomio atractivo que España ha querido potenciar mediante la reciente la ley de 'startups' para captar talento internacional.
Gracias a este marco legal, Heather y Jake, una pareja estadounidense que ha recorrido varios países teletrabajando, lograron obtener su visado como nómadas digitales y establecer su residencia en Córdoba.
En una reciente entrevista con la especialista en relocalización Kristin Wilson, ambos profundizan sobre las luces y sombras de su experiencia global y su actual etapa en territorio andaluz.
Ser nómada digital no significa estar en vacaciones indefindias
Jake es tajante a la hora de desmontar la visión idílica que la sociedad proyecta sobre los nómadas digitales. "Mis amigos y todo el mundo nos han dicho varias veces: 'Vaya, qué maravilla. Vivís de vacaciones todo el tiempo'. No es así", afirma el hombre nacido en Georgia, Estados Unidos, aclarando que este estilo de vida conlleva constantes retos logísticos y emocionales.
"Cuando te mudas, aunque sea al otro lado de la ciudad, incluso dentro de la misma ciudad, tienes que encontrar nuevos sitios. Tienes que encontrar una nueva tienda de comestibles, quizá un nuevo sitio para cortarte el pelo", relata Jake.
"Nosotros hacíamos eso cada 60 días. Y aterrizábamos en un lugar donde todavía estábamos aprendiendo el idioma, donde todavía estábamos tratando de entender las normas culturales", añade.
Antes de echar raíces en Andalucía, la pareja ya había experimentado este desgaste tras vivir en Argentina, Uruguay, Perú y el Reino Unido.
El ritmo de vida español
Frente a la vorágine de su país natal, Heather confiesa estar enamorada del estilo de vida que ha descubierto al mudarse a España. La estadounidense valora enormemente el ritmo más pausado y humano que se respira en Córdoba, marcando una clara distancia con la cultura del hiperconsumismo norteamericano.
"Me encanta la idea de que los negocios cierren; esas personas tienen su tiempo, tienen tiempo en familia, tiempo para hacer sus mandados, y tenemos que ir a varias tiendas para comprar diferentes cosas. No hay muchos lugares donde se pueda comprar todo en un solo sitio en el resto del mundo y eso me encanta", reflexiona Heather.
Un aprendizaje vital fuera de la zona de confort
A pesar de las dificultades logísticas, el balance para la pareja es inmensamente positivo. Jake destaca que esta travesía les ha dejado lecciones impagables: "Ha sido un gran reto, pero al mismo tiempo hemos aprendido mucho sobre lo fuertes que somos y sobre cómo no necesitamos vivir en una zona de confort", apunta.
El deseo de comprender el mundo fue el verdadero motor de su aventura. "Creo que lo que más nos atrajo de la idea de vivir en el extranjero fue la posibilidad de abrir nuestras alas, conocer diferentes culturas, ver mucho más del mundo y comprender cómo interactúan los demás. En Estados Unidos sentimos que este no es nuestro lugar", concluye.
