Linda, arqueóloga, descubre un misterioso anillo de oro y piensa que le están gastando una broma: "Empecé a temblar"
“He llegado a la cima de mi carrera”.
Linda Åsheim, arqueóloga noruega, jamás imaginó que una jornada rutinaria de excavación terminaría convirtiéndose en uno de los descubrimientos arqueológicos más sorprendentes de los últimos años en Noruega.
La profesional se encontraba trabajando sola en una estrecha zanja del centro de Tønsberg, cuando de repente acabó sosteniendo entre sus manos un anillo de oro medieval que podría tener casi mil años de antigüedad.
Åsheim llevaba una semana excavando en una zona urbana especialmente difícil. La zanja era pequeña, estrecha y atravesada por numerosos cables, lo que obligaba a realizar todo el trabajo a mano y con herramientas mínimas, como un pequeño pico. El cansancio se acumulaba y las expectativas eran bajas.
“Estaba absolutamente convencida de que no iba a encontrar nada interesante en ese estrato”, explicó la arqueóloga a la revista Historia. Los objetos relevantes, pensaba, debían encontrarse a mayor profundidad. Pero el destino tenía otros planes.
Un destello en el suelo que lo cambió todo
De repente, algo brilló entre la tierra removida. Linda Åsheim se agachó, recogió el objeto y, en cuestión de segundos, comprendió que tenía algo extraordinario frente a ella. “¡Maldita sea, es oro!”, fue lo primero que pensó. Sin embargo, la incredulidad fue inmediata.
La arqueóloga confesó que su primera reacción fue pensar que alguien le estaba gastando una broma. No había otros compañeros cerca a quienes consultar, y el hallazgo era tan improbable que le costó aceptarlo como real. “Empecé a temblar, porque es imposible encontrar un anillo de oro medieval auténtico en un contexto así”, recordó.
Un anillo excepcional
Tras limpiar cuidadosamente la pieza, Åsheim descubrió que el anillo estaba finamente decorado con filigrana, una técnica artesanal que consiste en retorcer y soldar hilos de metal muy finos para crear patrones complejos. Además, presentaba pequeños granos esféricos soldados en espiral, un detalle típico de joyería medieval de alta calidad.
El anillo, como se puede apreciar en una publicación de Facebook estaba coronado por una piedra ovalada de color azul intenso, que a primera vista parecía un zafiro. Todo apuntaba a que se trataba de una joya excepcional, probablemente perteneciente a una mujer de cierto estatus social.
Un misterio que viaja al pasado
El anillo fue descubierto en el verano de 2025 y desde entonces ha sido objeto de estudio por parte del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural (NIKU). Aunque no puede datarse con total precisión, la capa donde apareció contiene objetos fechados entre 1167 y 1269. Comparaciones con anillos similares hallados en Dinamarca e Inglaterra sugieren que podría datar de los siglos XI o XII.
Este periodo coincide con el auge de Tønsberg como una ciudad clave en Noruega, frecuentada por comerciantes, artesanos e incluso por el rey y su séquito. Además, los expertos añadieron que la piedra azul no sería un zafiro auténtico, sino vidrio coloreado con cobalto, una imitación destinada a crear la ilusión de una gema preciosa. Esto abre nuevas preguntas sobre su propietaria original.
Para Linda Åsheim, este descubrimiento supera todo lo vivido hasta ahora, incluso otros hallazgos importantes como objetos con runas vikingas. “Ahora podría terminar mi carrera como arqueólogo porque ya he llegado a la cima”, afirmó con una sonrisa y brillo en los ojos.