Stella Maris, 'La Mesías' o Íñigo Quintero: la fascinación por el catolicismo o el 'boom' de la música cristiana

Stella Maris, 'La Mesías' o Íñigo Quintero: la fascinación por el catolicismo o el 'boom' de la música cristiana

En una sociedad cada vez menos creyente, los fenómenos cristianos están en auge entre los jóvenes.

Stella Maris, Lola Dueñas como Montserrat en 'La Mesías' e Íñigo Quintero.Movistar +/Cadena 100/Getty Images

"Querido creyente, querido seguidor". No es una frase del papa Francisco, es así como inician cada uno de sus vídeos en YouTube el grupo ficticio Stella Maris, cuyas canciones han sido lanzadas este viernes en un disco apenas un día después de ser confirmadas en el próximo Primavera Sound.

Nada mal para un grupo que en realidad nace de la mente de Javier Calvo y Javier Ambrossi y su exitosa serie La Mesías —con nada menos que 11 nominaciones a los Premios Peroz— y tampoco para un grupo de música católica. 

Pero la música cristiana —aunque en este caso sea entre una ficción y una parodia y se las haya relacionado con las Flos Mariae— ha visto en este 2023 su propia resurrección gracias a éxitos como el de Íñigo Quintero, que el pasado mes de noviembre logró el número 1 en el top 50 global de Spotify con Si no estás, una canción dedicada a Dios. 

A esto se suman otros fenómenos como Hakuna Music Group, que consiguieron vender hasta 15.500entradas para su concierto en el Wizink Center de Madrid el 6 de enero, no dejan de viralizarse en redes sociales.

A pesar de todas estas experiencias religiosas, los cristianos y católicos practicantes continúan descendiendo. Según datos del CIS en 2023, cuatro de cada 10 españoles se declararon laicos, agnósticos o ateos, pero en la población juvenil este dato se reduce aún más: apenas un 8% se declaran católicos practicantes.

Esta desvinculación de la sociedad ha hecho que se mantengan otro tipo de diálogos entre la población joven y la religión y que aparezcan fenómenos como estos. Así lo explica Rafael Ruiz Andrés, doctor en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid a El HuffPost. 

"No solo ese 8% de jóvenes practicantes, sino un 40% de la población joven que se declara creyente se encuentran vinculados a la identidad católica y que pueden resonar, que pueden alimentar esas lógicas de algoritmo, pueden estar más o menos interesados, más o menos en esas dinámicas", explica.

Menos creyentes, pero más atraídos por la cultura católica

Ruiz admite que "la mayoría de la población joven en España cada vez está más fuera de los lenguajes del catolicismo, de los discursos, de las palabras, de los conceptos" o de las propias instituciones como la iglesia, algo que él y otros sociólogos llaman "exculturación".

"Hasta incluso esa religión cultural que permanecía hasta la generación de nuestros padres, de nuestras madres, que a lo mejor no iban a la misa, pero seguían bautizando a sus hijos, casándose por la iglesia, enterrándose por el rito católico, etc.", explica y señala que esto ha desaparecido. Sin embargo, explica que esta desvinculación aparente "plantea nuevas posibilidades de diálogo entre el catolicismo y la sociedad secularizada".

En parte, esto viene también dado por la menor presencia religiosa en la educación, el lenguaje o las vivencias de los jóvenes. "También están más lejos de experiencias negativas, de prejuicios, de ideas que en generaciones anteriores podían existir", apuntan.

"Están más lejos de experiencias negativas, de prejuicios, de ideas que en generaciones anteriores podían existir"
Rafael Ruiz Andrés, doctor en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid

De ahí que fenómenos como Hakuna —vinculado a grupos como el Opus Dei COMA de donde proviene su fundador COMA Josep María Manglano— no se vean con tan malos ojos en TikTok entre jóvenes que se declaren no practicantes o directamente ateos.

Esta falta de vínculo espiritual provoca, tal y como apunta Ruiz, otro tipo de reacciones y de acercamiento a la cultura católica: "Los jóvenes, lejos de ese universo, de ese imaginario, de ese catolicismo, puede que puedan plantearse una aproximación a estos fenómenos desde la curiosidad, desde la intriga, desde el qué es esto, desde el qué es curioso".

Esto ya lo generaban canciones como Amo a Laura, del grupo también ficticio Happiness, pero también Flos Mariae, las siete hermanas ultracatólicas que a principios de los 2000 triunfaban en YouTube con sus canciones ultracatólicas y que nacieron con el objetivo de "salvar a su madre del cáncer con sus oraciones". Pero en la era de TikTok, Instagram y con unas redes sociales más fuertes que hace 20 años, se han visto multiplicados.

De hecho, tal y como contaba el propio Manglano en una entrevista con El HuffPost, ellos mismos cuentan con las redes como herramienta de difusión. "Hay mucha creatividad y mucha libertad, continuamente los universitarios el lugar en el que saben estar es ese y por donde se comunican", señalaba. 

"Hay propuestas para vivir determinados momentos como la cuaresma o el adviento y en lugar de en un libro, hay grupos de WhatsApp con links, contenidos, propuestas... que han surgido de manera espontánea", detallaba. "Creo que responde a que este camino lo crean las mismas personas que los consumen, son los medios que les va bien y donde están habituadas", apuntaba.

De hecho, la presencia cristiana en redes sociales van desde monjas o curas que hacen bailes en TikTok o pregonan la palabra de Dios a golpe de meme como la cuenta dedicada a memes cristianos de Hakuna, algo que facilita llegar a los jóvenes aunque lo vean como un mero espectáculo lejos de la espiritualidad. 

El no conocer realidades cercanas a familias como las de Flos Mariae o como las hermanas Puig Baró creadas por Los Javis hace que les resulte tan irreal que genere cierto enganche. Pero este no es el único factor, a nivel global la presencia religiosa también influye.

"No tenemos que olvidar que vivimos en un mundo globalizado y que la imaginería religiosa, pues juega un papel destacado cantantes, en música a nivel internacional, de reguetón, de trap, etc.", apunta Ruiz, quien recuerda que el público joven está familiarizado con las cruces o la imaginería religiosa como las vírgenes. "Hay iconografías de Rosalía, por ejemplo, que tiene inspiración católica", explica y detalla que la globalización hace que lleguen también mensajes de otras regiones del mundo como Latinoamérica, donde la religiosidad está más presente. 

"Lo vemos en muchos jóvenes que independientemente sean católicos o no pueden portar cruces en colgantes o pendientes, creo que estamos en una convergencia de un contexto global y que vemos más elementos religiosos en manifestaciones culturales", explica. "Paradójicamente, esta secularización aumenta el interés y el atractivo", señala Ruiz.

El revisionismo histórico y la fascinación por personajes como Teresa de Jesús o las monjas del XVI

No solo series como la de Los Javis o los éxitos como el de Íñigo Quintero triunfan por presentar de una forma más o menos actual la relación con Dios o la religiosidad llevada al extremo, también lo hacen las monjas o santas como Teresa de Jesús. La cinta Teresa, de Paula Ortiz que revisa desde una perspectiva feminista la visión de la santa y que ha llegado a los cines este viernes, ha generado gran expectación. 

También echando la vista atrás, concretamente a las monjas del siglo XVI, lo han hecho Ana Garriga y Carmen Urbita, responsables del podcast Hijas de Felipe, y que próximamente publicarán el libro Sabiduría de convento: cómo las monjas del siglo XVI pueden salvar tu vida del siglo XXI, que ya generó todo un fenómeno en la Feria del Libro de Frankfurt.

"En las últimas décadas, desde la religión se han movido dos relatos: uno vinculado al nacionalcatolicismo, con Teresa de Jesús y el brazo de incorrupto de Santa Teresa en la habitación de Franco y estas cosas del imperio, y otro desde un rechazo a ese prisma, también desde la narrativa de la investigación que está permitiendo la reinterpretación del tema religioso clásico", apunta Ruiz y recuerda que Santa Teresa ha sido recurrente desde perspectivas feministas, algo que dice que permite también esta secularización de la sociedad.

"Esta sociedad quizá a lo mejor un poco más distante de lo religioso, paradójicamente, permite que podamos reinterpretar nuestra historia o reaproximarnos a ella, que es mayoritariamente de mucho calado religioso, pero desde nueva perspectiva también darle una luz nueva a esos temas", explica el sociólogo.

Mayor religiosidad no tiene por qué estar ligado a mayor conservadurismo

La realidad de grupos como Hakuna, los retiros de Effetá y otros grupos ultracatólicos asociados a la derecha y a facciones como el Opus Dei hace que se extrapole este boom cristiano a una ideología más cercana al conservadurismo incluso hacia la ultraderecha, algo que tal y como apunta Ruiz no es exactamente así.

"Desde inicios del siglo XXI se ha producido lo que se llama una reconservadurización del factor católico", explica y recuerda que esto choca con la etapa que se vivió en la Transición. 

"Después de la muerte de Franco, y sobre todo en el Concilio Vaticano II, los curas obreros, la implicación de la Iglesia en América Latina con la Teología de la Liberación, muchos militantes católicos formaron parte de los primeros cuadros de los partidos de izquierda en la democracia, etc. Había una mayor transversalidad del factor religioso", explica. Algo que se puede ver, por ejemplo, en la cinta Te estoy amando locamente, donde se muestra que los curas de izquierdas ayudaron al colectivo LGTBI en su lucha en ciudades como Sevilla. 

Esta transversalidad de ideologías que apunta Ruiz está relacionada con el número de católicos: "Si al final el 80% de las sociedades en los años 80 era católica, pues sería más transversal. Cuando se va reduciendo, puede tener unas lógicas también de agrupación en ciertos nichos poblacionales, que tiendan a conservadurizarse".

"Los casos como Hakuna ayudan a reforzar ese estereotipo. Es decir, se visibiliza quizá más por el interés, por la extrañeza, por la curiosidad que suscita, que por ser representativo"
Rafael Ruiz Andrés, doctor en Ciencias de las Religiones por la Universidad Complutense de Madrid

Esta conservadurización, según él se mediatiza en fenómenos como los ya mencionados. "Hay algo de estereotipo mediático en la relación con la visibilización de catolicismo. Los casos como Hakuna ayudan a reforzar ese estereotipo. Es decir, se visibiliza quizá más por el interés, por la extrañeza, por la curiosidad que suscita, que por ser representativo", señala.

Asimismo, Ruiz recuerda que "el catolicismo sigue siendo una realidad muy amplia en la sociedad española". "Más del 50% de los españoles se siguen declarando católicos por lo que estamos ante una realidad muy plural a nivel ideológico", apunta. Sin embargo, no niega que "ha habido una conservadurización del catolicismo en España en los últimos años".

El fenómeno religioso sigue despertando curiosidad. Como iconografía completamente desligada que van desde las canciones como Santa María de Bad Gyal, en la que habla de una especie de "santificación sexual" o Hentai de Rosalía con "lo segundo es chingarte. Lo primero es Dios", a representaciones de lo más grotesco del catolicismo como La Mesías a realidades como las de Quintero o Hakuna, más espirituales. 

Lo que vivían los jóvenes de los 80 que en 10 años vieron estrenar La vida de Brian y el Like a Prayer de Madonna, ahora lo viven los veinteañeros y treintañeros que irán al Primavera Sound a ver a las Stella Maris. Eso sí, seguramente sin la presión de tener que rendir cuentas tras un catecismo.

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