Cómo remediar hoy lo que el machismo puede traernos mañana: la urgente protección de niñas y adolescentes ante la violencia sexual digital
Las especialistas apuntan a dos vías necesarias a través de la legislación y la educación para generar entornos seguros de cara al futuro, especialmente con las herramientas de generación a través de la IA y las redes sociales.

Por mucho que se repitan mensajes como "no vuelvas sola a casa", "ten cuidado por la noche" o "cuida tu bebida", las mujeres siguen siendo cada día víctimas de violencia sexual. Muchas de ellas son niñas y jóvenes, que se enfrentan a un nuevo escenario que poco tiene que ver con los bares, discotecas y callejones oscuros y que, en muchos casos, se ha incrementado con las pantallas y las redes sociales.
Según datos de 2024 del Ministerio de Interior en 2024 el 41,2% de las víctimas de violencia sexual tenían menos de 18 años, siendo el siguiente grupo más afectado el de mujeres jóvenes de entre 18 y 30 años.
Además, esto se ve incrementado por las redes sociales y las tecnologías que permiten con facilidad los deepfakes o el uso de la IA para creación de imágenes sexualizadas, para desnudar a jóvenes como sucedió en Almendralejo (Badajoz), lo que pone en el punto de mira la influencia y el control que pueden tener esta herramienta en los jóvenes y el papel que puede jugar la educación en todo ello. Mara Mariño, periodista especializada en sexualidad, sexóloga, activista y columnista con perspectiva de género sobre sexo y relaciones de pareja advierte de ello en su libro #S3xpidemia, donde analiza los efectos de la IA.
"Primero de todo tenemos que tener conciencia social de que esto es igual de violento que si se tratara de una foto real. Los estragos de la creación y difusión este tipo de desnudos sintéticos van desde estrés, ansiedad, sensación de impotencia, vulnerabilidad...", relata Mariño.
Para ella, "aunque no sea una representación física real, la invasión de la intimidad y la pérdida de control sobre la propia imagen son muy traumáticas", tal y como han demostrado estudios de la Universidad de Messina y Catanzaro.
La legislación de las tecnológicas, en el punto de mira
Uno de los puntos clave a la hora de abordar este nuevo campo, todavía sin apenas exploración, pero que ya ha dejado claro su peligro con cifras como la de que Grok sexualizó 3 millones de imágenes en 11 días, incluidas de menores, es la necesidad de una propia legislación y control hacia estas empresas tecnológicas, tal y como apunta Laura López Navarro, miembro de la junta directiva de la Federación de Mujeres Jóvenes.
"Creemos que debe de haber una regularización de todo este tipo de cuestiones, además una bastante estricta. El tema de que el Gobierno se plantee prohibir las redes sociales para menores es necesario", enfatiza López, quien apunta que "no somos muy conscientes del nivel de peligro que tienen todas estas herramientas con un mal uso".
Para ella, sería fundamental limitar esta función y que la IA sepa discernir que se está cometiendo un delito: "Habría que regular el uso de la herramienta para sea capaz de decir 'esto que me estás pidiendo no es algo que sea legal o que sea correcto'. Es verdad que es muy complicado, pero creo que al final se han hecho cosas mucho más complicadas. Siempre pongo un ejemplo similar que son las webs de libros pirateados: caen rápido y es supercomplicado encontrarlas, hay muchas barreras. En cambio, para acceder al contenido pornográfico es que pones ‘porno’ y ya te salen 200 páginas", explica.
López recuerda que parte de esa legislación y esa visión tiene mucho que ver con la presencia femenina en las empresas tecnológicas. "Luchamos y abogamos mucho porque haya mujeres en todas estas profesiones de tecnología porque creo que es superimportante. Es la manera que tenemos muchas veces de contrarrestar eso, que haya mujeres en todos los perfiles laborales relacionados con la IA, para que así sea una manera también de contrarrestarlo desde dentro", señala.
Mariño recuerda que este marco legislativo tiene que conllevar unas sanciones acordes a los delitos y el daño producido para que sean "disuasorias, sin olvidar la parte de reparación y garantía de no repetición hacia las víctimas".
"Tenemos el ejemplo de lo que sucedió con los alumnos de Almendralejo, quienes desnudaron con estas herramientas a sus compañeras en 2023, pero desde entonces, y hasta ahora, han salido más casos en otros centros educativos (La Rioja, Barcelona…). Son la prueba de que la sentencia que se dictó no fue suficiente", apunta Mariño.
La periodista, ganadora del premio Menina del Ministerio de Igualdad en 2025, recuerda que "entre las medidas que se van a implementar, además de prohibir el acceso a los menores de 16 años, también está la de hacer legalmente responsables a los dueños de estas plataformas ante delitos como los que se perpetraron mediante el uso de Grok creando desnudos", algo que, para ella, tendría que contemplar "endurecer las penas a quienes compartan contenido sexualizado".
Mariño señala que ese contenido se puede dividir entre "soft porn, vídeos o imágenes donde aparecen mujeres acariciándose por encima de la ropa para evitar la censura y redirigir a los seguidores a sus perfiles de suscripción de contenido erótico, o contenido grabado y compartido sin consentimiento, como son las cuentas que publican vídeos de mujeres de fiesta, por la calle, en la playa…" y recuerda que ambos se ven beneficiados por el algoritmo, que multiplican su alcance.
Además, la especialista denuncia la poca efectividad de los reportes de estos contenidos y apunta a que un estudio reciente de Francia comprobó que tan solo un 10% de los que se denunciaban en redes sociales fueron finalmente eliminados.
La Federación de Mujeres Jóvenes editó en 2023 un informe en el que alertaba sobre el papel del blanqueo de la plataforma OnlyFans entre las jóvenes, advirtiendo de los riesgos que tienen a nivel psicológico y físico, ya que puede potenciar las agresiones sexuales y puede mermar la autoestima y la salud mental de las mujeres que gestionan estas cuentas. Además, apuntan a un vínculo cercano entre estas plataformas y la prostitución y la pornografía, ya que muchas veces sirve como "escaparate" o "puerta de entrada" a ambos ámbitos.
Una educación sexual sin barreras ni diferenciaciones
Para evitar estos riesgos, una de las recomendaciones básicas, además de la vía punitiva de contemplar estas prácticas como delitos, tanto por parte de quienes lo cometan como por las plataformas que permitan la creación de los mismos, las especialistas apuntan como vía fundamental la educación sexual integral a los menores.
"Con el tema de la IA creo que tenemos que volver un poco a los inicios de cuando se planteó la educación sexual", sentencia López, quien lamenta que en las generaciones jóvenes como la Generación Z, que ha tenido mayor acceso a la educación sexual, tengan lugar delitos sexuales. "Parece que tenemos que volver a empezar a preguntarnos y a explicar cuestionamientos básicos sobre cómo disfrutar de nuestra sexualidad desde el respeto, abordarlo desde cero", señala.
López denuncia que esto se debe también a la disparidad a nivel de educación sexual en España, dada la competencia autonómica de esta materia. "Es verdad que hay muchísimas zonas de España en las que la coeducación lleva ya bastante tiempo instaurada, pero si hablamos de que tenemos determinadas comunidades autónomas en las que se gobierna con la ultraderecha, hace que sea muy complicado", recalca.
Para la miembro de la Federación de Mujeres Jóvenes, no hay una suficiente conciencia de lo que supone esto, con las herramientas disponibles y el fácil acceso a la pornografía, a la hora de relacionarse afectivamente por parte de generaciones futuras.
"Al final, lo que enseña la educación sexual no es el Kamasutra ni nada por el estilo. Esas son las cuestiones que nosotros planteamos a la hora de demandar una legislación, una concienciación de las familias y que haya una educación sexual a nivel estatal. No puede ser que haya sitios en los que está superguay y se está avanzando un montón y en otros sitios en los que la cosa está parada", denuncia López.
Para Mariño es fundamental hacer una diferenciación clara: "Primero, entender que no estamos ante un problema tecnológico, sino que las dinámicas machistas del espacio digital son la continuación de una socialización masculina que legitima el control, la burla, la cosificación y la violencia simbólica".
Por ello, pide hacer "intervenciones específicas" en las que se analicen no solo estos contenidos sexualizados, sino chats, memes o determinados comentarios y "preguntarse a quién benefician, a quién incomodan y sus efectos".
"También enseñarles que tienen el poder y la responsabilidad de cambiar esas dinámicas y cómo intervenir: no mirar hacia otro lado, no reír la violencia como forma de encajar, saltar cuando otro cruza los límites y ofrecerles otras formas de vincularse sin perder esa sensación de pertenencia al grupo", señala y apunta a que también es importante prestar atención en los hogares: "A muchas madres y padres les cuesta imaginarse que su hijo puede estar haciendo algo así o recibiendo ese tipo de contenidos".
Tal y como recordaban las especialistas con la medida de limitar el acceso al porno de los menores la educación sexual debería suplir el consumo de este tipo de contenidos.
"Pensar que limitar el acceso a la pornografía de los menores va a solucionar el problema de la delincuencia sexual, me parece muy desacertado", señaló en un reportaje de El HuffPost Irene Montiel, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencias Políticas de la UOC y criminóloga experta en victimización infantojuvenil.
Asimismo, recordó que "es lícito que un chico, una chica de 11 años, quiera saber sobre la sexualidad", lo que debería haber es "educación sexual". "No podemos tampoco culpabilizar a los jóvenes de que vayan a buscar información en internet. Cuando no existía internet, había que acudir a las revistas y cada uno se buscaba la vida como podía y preguntaba a quién podía, a un primo mayor, a una tía con quien tenía confianza...", añadió.
Para ver un futuro más morado y menos gris para las generaciones futuras, además de legislar, regular y limitar la creación de contenido sexualizado o el acceso a la pornografía, hay una pata muy importante en los hogares y las aulas que pasa por darles una educación afectiva de calidad. Mientras el tiempo pasa, una generación busca las respuestas a esas preguntas "incómodas" en Google o ChatGPT.
