Preguntan a Carmen Maura si le apetece enamorarse y corta de raíz con una frase que quedará en el recuerdo
La icónica intérprete, de 80 años, asegura estar mejor en soledad. Eso sí, le "caen bien los señores".

Carmen Maura (Madrid, 1945), uno de los rostros más icónicos del cine español, está de estreno. A sus 80 años presenta Calle Málaga, de la directora marroquí Maryam Touzani y que estará en cines el próximo 1 de abril. En una conversación con Martin Bianchi para el diario El País, la actriz ha hablado de su nuevo papel en el filme, en el que interpreta a una anciana desahuciada de su casa por su propia hija. Pero también de las luces y las sombras de su pasado, como madre, mujer divorciada, y como chica Almodóvar.
Durante la entrevista, el periodista le pregunta si volvería a enamorarse y su respuesta no puede ser más contundente y clara. "No me apetece nada", empieza, suave. Para repensarlo y decir: "¡Ni de coña! Cuando viene mi hija, a los dos días ya quiero que se vaya. Cuando te gusta estar sola y te has acostumbrado a eso, es difícil". Ella asegura que "no volvería a meter a nadie en casa".
"¿Tiene algún pretendiente?", pregunta Bianchi. A lo que ella contesta con otra pregunta: "¿Me estás preguntando si podría ligar?". "Si me pusiera a ello, probablemente podría", confiesa. "Pero no me apetece. Me caen bien los señores, pero ya no me interesan. Siendo honesta, la idea de tener que esperar a alguien me pone enferma".
"Me encanta la soledad"
Maura asegura que vive como quiere, y que es feliz en soledad: "Me encanta. Es más, la necesito". "Conocí la soledad con 24 años, cuando decidí que me separaba. Fue todo muy dramático. Me acuerdo de que me separé y pasé una semana pensando: joder, ¿ahora qué hago? Pero la sensación solo me duró una semana", recuerda.
Tal y como reza la publicación, la actriz se casó con tan solo 20 años con el abogado Francisco Forteza Pujol, miembro de una de las familias más ricas de Baleares. Tuvo dos hijos, María del Carmen y Pablo, pero a los cuatro años se divorció. Su exmarido obtuvo la custodia de sus hijos y le impidió tener contacto durante más de una década. "La primera semana sola fue un poco rara, pero me acostumbré a gran velocidad. Ahora me encanta la soledad", explica.
Ahora, vive en Madrid en un piso junto a su perrita: "No sabes lo mona que es mi casa. La tengo desordenada y llena de pijadas, pero soy muy feliz ahí. Cada vez me cuesta más salir". Al ser preguntada si echa de menos estar acompañada lo tiene claro: "Para nada". "Cumplí 80 años y no hice nada especial. Lo pasé en casa con mi perra. No lo consideré importante. A lo mejor salí a comer con alguien, pero no lo recuerdo".
