La historia del 'rojo Valentino' y cómo el diseñador se obsesionó con el color tras un viaje a Barcelona
El tono es reconocido ampliamente por la industria de la moda y es emblema de la marca fundada por el modisto italiano.

La muerte de Valentino Garavani, el último emperador de la alta costura, ha dejado un vacío difícil de llenar en el mundo de la moda. Los homenajes se han sucedido incesantemente en las últimas horas y las redes sociales se han teñido de rojo, el color que convirtió a la firma que lleva el nombre del diseñador en un emblema.
No se puede pensar en Valentino sin visualizar ese color vibrante, pasional e intenso que ha pasado a la historia como el 'rojo Valentino'. Ese tono carmesí ha teñido cientos de vestidos de gala que han dejado imágenes para el recuerdo sobre la pasarela y especialmente en las alfombras rojas más relevantes del mundo.
El propio Valentino rememoró en varias ocasiones cómo se había enamorado por completo del color en un viaje a España y cómo la historia de la firma no volvió a ser la misma. Fue en los años 50, cuando el modisto italiano estudiaba en París e iba haciendo sus primeros trabajos como diseñador.

En unas vacaciones, Valentino viajó a Barcelona para asistir a la ópera Carmen, en el Teatro del Liceu. "Siempre me ha encantado el rojo, desde que tengo memoria, pero lo descubrí y se apoderó de mí después de mi primer viaje a España", reveló el diseñador en una entrevista con la revista Vogue.
"Tenía menos de veinte años. Una noche me invitaron al teatro, y allí contemplé a una serie de mujeres españolas elegantísimas vestidas de rojo. Espléndidas y fieras, muy sensuales y elegantes”, añadió el diseñador.

Sobre la inspiración detrás del emblemático color fue una mujer concreta en medio del teatro, una bailarina desde el escenario o el propio telón hay diferentes versiones contadas a lo largo de los años, pero lo que está claro es que dejó una importante impresión en el entonces joven diseñador.
En 1959, Valentino presentó su primer vestido rojo en una colección de su firma. Se llamaba La fiesta y, desde entonces, el color fue una constante en sus colecciones. Como explicó Giancarlo Giammetti, su incombustible compañero durante seis décadas, en parte fue por superstición y también por romanticismo.

"Valentino tiene supersticiones que se convierte en símbolos. Utilizó el rojo una vez y ahora lo tenemos en todas las colecciones. Muchos de nuestros símbolos surgieron porque somos unos románticos. No nos gusta tirar las cosas que nos gustan o que nos traen buena suerte", detalló el empresario en una entrevista en Vogue en 1985.
Para el propio Valentino, no había nada más fascinante que una mujer vestida de rojo. "Es la imagen perfecta de la heroína”, declaró en una ocasión.
El vibrante color acompañó al diseñador en los últimos compases de su carrera e hizo su última reverencia en enero de 2008 con una colección de alta costura que se cerró con todas las modelos ataviadas con preciosos vestidos rojos sobre la pasarela. No podía ser de otra forma.