Valor emocional, furor por las ediciones limitadas y vuelta a lo tradicional: cómo están cambiando los jóvenes la relojería
No todo son relojes inteligentes, generaciones como la Z miran hacia lo analógico.
Los jóvenes están cambiando el mundo de la relojería. La generación Z ya no entiende solo como aspiracional comprarse un iPhone, la última edición limitada de alguna firma de deportivas como Adidas o Nike o el bolso de la temporada, sino que también buscan un reloj que conecte con ellos, especialmente los modelos de líneas clásicas.
A pesar de que los relojes inteligentes se han convertido en parte del día a día para muchos, existe un sector que reclama una vuelta a lo tradicional y a modelos icónicos de la relojería. Según el informe Swiss Watch Industry 2025 publicado por Deloitte, la intención de compra de un reloj vintage por parte de los millennials y de la generación Z duplica a la de los boomers.
En esta decisión no solo influye un mayor interés en conocer los entresijos de este mundo, también por un boom cada vez mayor entre grandes figuras del entretenimiento en comprar relojes icónicos de segunda mano y por la fiebre de las colaboraciones entre firmas o las ediciones limitadas. Basta con ver lo que ha pasado con la colaboración entre Swatch y Audemars Piguet en los últimos días.
El reloj como joya y su componente emocional
Como en la moda, ya no basta con que un reloj sea bonito, tiene que transmitir algo. “Yo creo que es una especie de moda en general en todo el mercado relojero y también es curioso que los jóvenes buscan cosas antiguas, un toque vintage. Un reloj no es un artículo necesario para vivir. No es como un coche, tú puedes prescindir del reloj porque ya tienes el móvil o un reloj en todas partes, pero se ha convertido en un complemento, es como una joya. Entonces la gente no está buscando algo tecnológico sino más artesanal, tradicional”, explica Tomomi Sato, Brand Manager de Seiko en España.
Para ella, especialmente los jóvenes, buscan algo que tenga esencia y que se identifique con ellos y, en muchos casos, esto lo están encontrando en modelos antiguos. “Si vuelves un poco para atrás, unas cuantas décadas, pues encuentras la esencia y la época más bonita de la industria relojera, cuando la gente empezaba a tener un reloj en la muñeca porque antes era un artículo de lujo absoluto. Creo que existe una cierta tendencia a que la gente busca algo antiguo en los relojes, algo nostálgico”, defiende Sato.
Como recuerda Rosa Moreno Laorga, analista de tendencias, consultora de moda y docente del Istituto Europeo di Design, IED Madrid, los relojes siempre han tenido “una vertiente emocional, simbólica y conmemoratoria” y por eso son un regalo que se repite en fechas señalas. Sin embargo, en los últimos tiempos también se ha sumado la percepción mediática y social a la hora de comprar una de estas piezas.
“De un tiempo a esta parte la sobreexposición en redes y la idea en la que los jóvenes identifican éxito con poder adquisitivo hacen que la adquisición de relojes y su posterior exhibición sean algo casi cotidiano entre personas de referencia como deportistas, DJs, músicos del universo del rap y el hip hop... Modelos que los jóvenes toman por iconos y cuyos patrones de consumo tratan de replicar”, detalla Moreno sobre el componente aspiracional de la relojería.
Cómo están cambiando los jóvenes el mercado
Las generaciones jóvenes como la Z no solo están interesándose por este sector meramente por diseños bonitos o aspiracionales, sino por el componente nostálgico. “La particularidad de la industria relojera tiene que ver con la tradición, el saber hacer y lo artesanal, todos estos valores están siendo revisitados por las nuevas generaciones, que han crecido en un entorno totalmente digital y que sienten nostalgia de la experiencia de lo táctil”, comenta Rosa Moreno.
La especialista, autora del ensayo Hacer de lo cotidiano un ritual contemporáneo, ensayo sobre el origen de las tendencias (editorial IED), pone el ejemplo de los perfiles en redes o las webs de marcas como Hublot o Audemars Piguet, donde se muestran “los procesos manuales implicados en la producción de sus productos para enfatizar este aspecto”.
A pesar de eso, Moreno cree que existen dos vertientes. Por un lado, la de aquellos que buscan “los wearables y la alta tecnología” con relojes que “se convierten en un complemento funcional tecnológicamente que controla la salud” y se alejan de sus orígenes. Por otro, “la romantización de lo analógico, la vuelta a estéticas pasadas o tendencias como el lujo silencioso provocan una vuelta a los modelos y marcas clásicas de referencia, pues siguen siendo sinónimo de elegancia, lujo, privilegio y estatus”.
Tomomi Sato detalla que, en el caso de Seiko, ha observado que el consumidor adulto “tiene un especie de prejuicio”. “La marca tiene una imagen concreta para la gente por encima de 45/50, porque ya ha visto a la marca vendiendo muchísimos relojes, muchos relojes tecnológicos en los años 80 y 90, y siempre había un avance, alguna función nueva... Tienen una imagen de Seiko como de tecnología avanzada, relojes deportivos... Y tiene imagen de otras marcas suizas de prestigio, artesanal, relojes mecánicos...”, detalla Sato, que apunta que por el contrario en las nuevas generaciones hay menos estereotipos.
“Los jóvenes no tienen ese tipo de imagen de marca, tiene la mente abierta. Buscan cosas antiguas, artesanas y tradicionales de Seiko”, detalla Sato, que también destaca que el interés por la relojería llega a edades más tempranas. “Cada vez quieren saber más y tener más conocimiento. Todo el mundo quiere un iPhone y cosas de esas, pero también a la vez buscan algo diferente”, destaca la experta.
Como apunta Moreno, “es posible que el futuro de una industria como la de la relojería pase por una implementación tecnológica donde ambos mundos puedan convivir con diseños que hagan referencia al pasado e incluyan tecnologías y prestaciones adaptadas a las necesidades del usuario recuperando así su vertiente funcional”.
El auge de las ediciones limitadas
Las marcas saben que hay demanda por las reediciones y por las ediciones limitadas, por eso se recuperan grandes clásicos de cada firma. Hace unas semanas Cartier anunció que volvería a fabricar después de 14 años su mítico Roadster y Seiko ya ha presentado varias ediciones especiales de uno de sus modelos más emblemáticos, el VANAC de King Seiko.
A partir de julio estarán disponibles tres reediciones en púrpura, gris y negro del modelo original de los años 70, inspiradas en el paisaje de Tokio. También habrá el lanzamiento de una edición limitada de 800 unidades inspirada en el azul de Seiko para celebrar el 145º aniversario de la firma.
"Las ediciones limitadas en nuestro caso se venden en minutos. Hay colas con patadas y codazos para conseguir uno. El año pasado hicimos una edición limitada con Pantera Rosa y hubo una guerra", bromea Sato. "Es una forma de llamar la atención y también de grabar la imagen de la marca en su mente. Si el año pasado no pude comprar la edición limitada, pues este año sí, generamos conversación", añade la experta. Según Sato, "siempre se va a seguir buscando la conexión emocional. Siempre buscando fuente de inspiración".
Para Moreno, el auge de las ediciones limitadas entre los más jóvenes viene por ese gusto por diferenciarse. "Tradicionalmente las generaciones jóvenes son rupturistas. Los diseños que buscan están ligados a la tendencia y al presente, colaboraciones con artistas urbanos, modelos en los que la maquinaria queda al descubierto a través del cristal, correas de materiales sostenibles, procesos de fabricación respetuosos, innovaciones tecnológicas son aspectos que el consumidor joven tiene muy en cuenta", destaca la especialista.