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Juan Antonio Módenes, demógrafo de la UAB: el hacinamiento en España no es un bache pasajero, sino una desconexión estructural entre política y demografía

Juan Antonio Módenes, demógrafo de la UAB: el hacinamiento en España no es un bache pasajero, sino una desconexión estructural entre política y demografía

España ya es el segundo país de Europa donde más ha crecido la sobreocupación desde 2019.

Un bloque de viviendas en Tenerife.
Un bloque de viviendas en Tenerife.Getty Images

El hacinamiento crece en España a un ritmo sin precedentes. Los datos de Eurostat, la agencia estadística de la Unión Europea, son bastante reveladores: el 20,5% de los inquilinos que alquilan a precios de mercado vive en condiciones de hacinamiento, lo que supone un incremento superior al 25% respecto a las cifras previas a la pandemia. De hecho, el país se consolida ya como el segundo país de Europa donde más ha crecido la sobreocupación residencial desde 2019. 

Para Juan Antonio Módenes Cabrerizo, profesor del Departamento de Geografía de la UAB e investigador en el Centro de Estudios Demográficos, estos datos no responden a un bache pasajero, sino a una desconexión entre la demografía y la política habitacional. En una conversación para El País, el experto insiste en que si el cambio no se efectúa pronto, la situación empeorará porque "el crecimiento de los hogares potencialmente es mayor que el meramente de la población y no encuentra un crecimiento de la oferta en consonancia".

Esta falta de vivienda está creando, según Módenes, un "paradigma de necesidades insatisfechas de vivienda que lastra la capacidad de ahorro y bloquea las decisiones estratégicas de vida de miles de residentes".

Las asociaciones que trabajan con personas en exclusión social han notado este cambio. Por su parte, Carmen Ruiz, coordinadora estatal del área de inclusión de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), explica que la organización busca cada vez más habitaciones y menos pisos, "incluso para familias de dos o más personas, porque no se pueden pagar viviendas solas". 

Para el doctor en antropología económica e investigador en el Instituto de Investigación Urbana IDRA, Jaime Palomera, esta situación es consecuencia de una estrategia deliberada de marketing y fragmentación del espacio. El analista identifica una lógica empresarial diseñada para obtener más rentabilidad por metro cuadrado, dividiendo las viviendas en unidades mínimas de coliving, a menudo mediante contratos de corta duración que evitan la estabilidad del inquilino y permiten una rotación constante de precios.

El caso de Diana Lora Effio

El caso de Diana Lora Effio refleja a la perfección esta situación. Esta madre soltera, de origen peruano, vive con sus tres hijos de 14, 11 y 5 años en una habitación en el distrito madrileño de Usera, por la que paga 500 euros al mes. 

Tal y como cuenta en conversación con El País, en los últimos meses, su familia se ha visto envuelta en una tragedia tras otra, primero al verse obligada a dejar su piso después de que el casero le subiera la renta de 600 a 800 euros y, posteriormente, al ser estafada con 4.000 euros por un falso alquiler que terminó en un desalojo policial traumático frente a sus hijos. Esta mujer de 42 años resume su realidad actual con una frase que evidencia el colapso de su privacidad: "Somos cuatro en una habitación y una sola cama".

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