Por qué 'Charo' no es solo un 'meme': "Es un mecanismo de la manosfera para decir 'que te calles"
La popularización de este término, que se camufla al no llevar implícita la agresividad de otros insultos, ha hecho que protagonice un informe de violencia digital del Instituto de las Mujeres.

"Ok, Charo", "Charocracia", "Certificado de Charo". Estos mensajes aparecen día tras día en Instagram, en X, en TikTok o en Facebook, y las que los reciben siempre son mujeres, generalmente con una posición progresista o feminista. No obstante, el término 'Charo' se ha integrado tanto en el imaginario popular que es un meme que se encuentra a diario para ubicar a una mujer de mediana o avanzada edad. Incluso ha llegado a aparecer en determinados medios de comunicación.
De hecho, Pedro Sánchez lo recordó en el acto previo al 8M de este miércoles, donde ejemplificó las distintas violencias que viven las mujeres en función de su edad. "Tienes 60 años defiendes la sanidad pública a la que has dedicado toda tu vida, subes fotos de una manifestación y el día después cientos de trolls te llaman ‘Charo", detalló.
También lo hizo Ana Redondo en su discurso en el que habló de una "resignificación terminológica". "Las brujas del siglo XIV y XV hoy son las Charos del siglo XXI o las arpías del Siglo de Oro son hoy las neoCharos o la Mujeres de alto valor", reivindicó sobre esta violencia digital.
En España hay más de 105.000 mujeres que se llaman Rosario y directamente bajo el apelativo Charo hay 270, con 66 y 38 años de media, respectivamente, según datos del INE. Sin embargo, el término fue recogido el pasado mes de diciembre en el informe Análisis del discurso misógino en redes: una aproximación al uso del término “Charo” en la cultura del odio del Instituto de las Mujeres.
En el mencionado informe lo definen como "una categoría despectiva utilizada para referirse a mujeres de izquierdas y/o con presencia activa en los espacios públicos digitales, cuyo uso actúa como un mecanismo de deslegitimación de la voz femenina y de desacreditación del pensamiento feminista" que se ha desplazado desde espacios de la manosfera, como determinados foros, al público general de redes sociales. Quienes lo reciben van desde la exministra de Igualdad Irene Montero a la periodista feminista Cristina Fallarás o la selección femenina de fútbol, especialmente tras el 'caso Rubiales'.
El término empezó a utilizarse, según el mencionado informe, en 2011 en Forocoches y se ha popularizado especialmente en espacios de la manosfera, como 4Chan o determinados canales de YouTube.
De las Karen a las Charos
La investigadora y socióloga de la Universidad Complutense de Madrid, Elisa García-Mingo, apunta a El HuffPost que "hay un antecedente muy interesante, que es el de las Karen, que es esa mujer blanca, de clase media, que también es una especie de arquetipo".
"Las Karen no son el equivalente a las Charos en el mundo digital, pero sí que funcionan de la misma manera, que es coger un nombre típico de unas mujeres que son de determinada edad, de una generación, y construir como un arquetipo negativo sobre ellas y utilizarlo de forma memética para silenciar y para minusvalorar cualquier cosa que digan esas mujeres", explica la socióloga. "Las Karen funcionan de otra manera, pero es el mismo mecanismo, es una manera de decir 'que te calles", apunta.
Tal y como apunta la investigadora, empezaron a notificar este término antes de la pandemia. "Como en 2022 ya habíamos recogido algunos memes sobre Charos, hay una especie de pegatina muy graciosa que es como el 'certificado de Charo'. Entonces, en la manosfera se utiliza para nombrar a cualquier mujer progresista, normalmente feminista, de cierta edad. En este caso, en el origen era una mujer que tiene más de 55 años o 60 años, que es feminista, que lleva el pelo corto y que es progresista", señala.
García-Mingo pone como ejemplo a la vicepresidenta de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega "un poco ese tipo de mujer, que se ha ido compartiendo, amplificando y muchísima gente lo usa". "Por ejemplo, te das cuenta que es muy de uso común, y cuando voy a charlas y digo algo de Charo, la gente lo conoce, los chavales saben perfectamente lo que es", explica.
La normalización del insulto y la ampliación a las mujeres jóvenes
Sin embargo, tal y como apuntan desde el Instituto de las Mujeres, esto se ha estandarizado hasta tal punto de perderse el valor de insulto que sí que tienen otras palabras como "puta" (bajo los abreviativos tds pts) o "feminazi", ampliamente extendido en estos sectores. Esto se debe a lo que las autoras definen como “velo de normalización” de los discursos de odio, "difuminando al sujeto femenino a partir de comentarios aparentemente inocuos".
Para García-Mingo, un primer signo de la generalización del término es que se utilice también para mujeres jóvenes. "En 2022, que publicamos el primer informe de la manosfera, yo tenía menos de 40 años, tenía 30 y pico, pero es que mi compañera no llegaba a 30 y nos llamaban Charos", recuerda.
La especialista recuerda que el descalificativo y la minusvaloralización no solo se aplica a las mujeres en sí, sino que se expande a todo lo relacionado con el feminismo y el género. "Lo que me llamaba la atención con los ataques que veía, sobre todo en Forocoches, era que se decían cosas como '¡buah!, han estudiado el típico máster Charo', que era, por ejemplo, un máster en Igualdad o en Género, recuerda. "A mí me hacía gracia porque yo, por ejemplo, no he estudiado un máster en Igualdad, he estudiado un máster en Métodos de Investigación, que dentro de las Ciencias Sociales es lo menos Charo que hay", explica García-Mingo sobre los ataques que ha recibido en sus propias carnes.
La socióloga, sin embargo, es especialista en Métodos de Investigación en Ciencias Sociales, algo que no acababa de cuadrar en su estereotipo. "Tienen todo un imaginario en torno a una mujer progresista, lo que dice y lo que hace. Es una forma de encasillar rápidamente, de utilizar este mecanismo hermético, porque rápidamente se aplican todo un paquete de adjetivos, de creencias y de comportamientos al llamarte Charo", explica.
Del 'meme' a la realidad y los efectos que puede tener pasarlo por alto
"Es un nuevo mecanismo de los roles de género y la manosfera para desprestigiar el trabajo, la formación, la militancia de distintas mujeres que se alinean con el feminismo", explica la especialista, quien recuerda que esto suele ir asociado a determinados arquetipos de la manosfera como que estas mujeres están "malfolladas", "amargadas", "solas con sus gatos", etc. e incluso determinadas estéticas que se salen de la norma y que usan para desacreditar. De ahí la comparativa "Charos vs. guapas". "Recuerdo los comentarios a una periodista a la que llamaban Charo solo por llevar el flequillo teñido de verde", rememora.
Pero la alerta del Instituto de las Mujeres va más allá de estos prejuicios sembrados en estos particulares canales, sino que apunta a los potenciales efectos que pueden tener en las mujeres, a las que se las puede tachar aún más de "locas" ya que no las han "insultado".
De hecho, el término Charo y la ligereza con la que se ha utilizado ha traspasado las pantallas. Se ha aplicado también a políticas como la diputada socialista María Sáinz Martín en el Congreso, que caricaturizaron como "Charo prototípica".
Tal y como recuerdan en el informe del Instituto de las Mujeres, la instauración del Charo en el imaginario social debilita las reivindicaciones feministas y devalúa la percepción de las mujeres como colectivo y de lo que se puede conseguir.
A nivel individual, este tipo de degradaciones pueden menoscabar la expresión de las mujeres y generar la "necesidad de realizar un ejercicio de autoconfianza y empoderamiento personal para permanecer en el espacio público, con voz y pensamiento crítico". Así que, antes de teclear un "Ok, Charo", conviene pensar que detrás del meme de una mujer de 60 años con el pelo morado, lo que se silencia es la lucha de muchas mujeres.
