Angélica Figueroa, cardióloga: "Pequeños cambios en el sueño, el movimiento y la alimentación pueden ayudar a reducir infartos e ictus"
Estos hábitos se asociaron con un 10% menos de riesgo cardiovascular.

"No tienes que cambiar tu vida de un día para otro para empezar a cuidar tu corazón". Ese es el mensaje que transmite la cardióloga Angélica Figueroa, quien destaca que modificaciones muy sencillas en la rutina diaria pueden tener un impacto positivo sobre la salud cardiovascular cuando se mantienen en el tiempo.
La especialista hace referencia a un estudio reciente que concluyó que pequeños cambios combinados en el sueño, la actividad física y la alimentación se asociaron con un menor riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares (ictus) o insuficiencia cardíaca.
"¿No tienes tiempo pero quieres cuidar tu corazón? Tranquilo, con 15 minutos puede ser suficiente para empezar", explica la cardióloga. Según detalla, los participantes que incorporaron tres sencillas modificaciones en su día a día obtuvieron beneficios relevantes.

Dormir y moverse un poco más y comer más verdura
Los cambios analizados eran sorprendentemente modestos. Se trataba de dormir11 minutos más cada noche, realizar 4 minutos y medio adicionales de actividad física al día y añadir un cuarto de taza más de verduras a la alimentación diaria.
De forma conjunta, estos hábitos se asociaron con un 10% menos de riesgo cardiovascular, según explica Figueroa. La cardióloga insiste en que el mensaje principal no es buscar la perfección, sino la constancia. "Cuidar tu corazón no implica hacerlo todo perfecto de la noche a la mañana, implica ir sumando hábitos que poco a poco puedas mantener en el tiempo", señala.
La salud cardiovascular, una prioridad
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Sin embargo, numerosos estudios apuntan a que una gran parte de estos problemas podrían prevenirse mediante cambios en el estilo de vida.

Mantener un corazón sano no solo ayuda a reducir el riesgo de infarto o ictus, sino que también mejora la energía diaria, favorece una mejor calidad de vida y contribuye a mantener la autonomía durante el envejecimiento.
Los hábitos que más protegen al corazón
Además de estos pequeños cambios, los especialistas recuerdan que existen varias medidas ampliamente respaldadas por la evidencia científica para cuidar la salud cardiovascular:
- Practicar actividad física de forma regular.
- Mantener una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres y grasas saludables, como el aceite de oliva o el pescado azul.
- Reducir el consumo de sal, azúcares añadidos, grasas saturadas y alcohol.
- Evitar el tabaco.
- Realizar controles periódicos de la presión arterial y del colesterol, ya que muchas enfermedades cardiovasculares evolucionan de forma silenciosa.
No siempre hacen falta cambios drásticos. Unos minutos más de sueño, un pequeño paseo adicional y una ración extra de verduras son el primer paso hacia una mejor salud cardiovascular, siempre dentro de un estilo de vida saludable y sostenido en el tiempo.
