Isabel Castaño, ginecóloga: "Las hormonas son las dueñas de lo que esté pasando en el resto de órganos"
La piel, el cerebro y los huesos cuentan con una enorme cantidad de receptores hormonales y responden continuamente a sus cambios.

Cuando se habla de hormonas, es habitual relacionarlas únicamente con la menstruación, la fertilidad o el embarazo. Sin embargo, la ginecóloga Isabel Castaño insiste en que su influencia va mucho más allá del aparato reproductor.
Según explica, las hormonas condicionan el funcionamiento de prácticamente todos los órganos del cuerpo y son determinantes para la salud a lo largo de toda la vida. "Las hormonas son las dueñas de lo que esté pasando en el resto de órganos", afirma la especialista en el podcast de José Abellán @doctorabellan.
Según explica la Doctora Castaño, los tejidos como la piel, el cerebro o los huesos cuentan con una enorme cantidad de receptores hormonales y responden continuamente a sus cambios. Su reflexión parte de la idea de que las enfermedades no afectan a un órgano de forma aislada, sino que son el resultado de múltiples factores metabólicos y fisiológicos que repercuten en todo el organismo.

El cuerpo funciona con múltiples "relojes"
Durante la conversación, Castaño hace referencia a la importancia de la sincronización biológica del cuerpo. Explica que, aunque existe un reloj central que regula numerosos procesos, también hay millones de pequeños relojes presentes en las células.
Si una persona no respeta sus ciclos naturales de sueño y vigilia o mantiene hábitos desordenados, estos mecanismos pueden dejar de funcionar de manera coordinada. En ese contexto, señala que un órgano puede empezar a "ir por su cuenta", favoreciendo una disfunción progresiva. La idea pone de manifiesto que la salud depende de un equilibrio complejo en el que intervienen tanto el metabolismo como la regulación hormonal.
Los cambios hormonales acompañan a la mujer durante toda la vida
Para explicarlo, la ginecóloga hace una comparación: "Las mujeres somos como el sol con los planetas. Somos cíclicas a lo largo del mes, pero también a lo largo de nuestra vida". Según detalla, los cambios no solo afectan al ciclo menstrual, sino a distintas etapas vitales. Incluso la microbiota vaginal ––que es la tercera más abundante del organismo tras la digestiva y la oral–– cambia completamente desde el nacimiento hasta la edad adulta.

Así, no es igual la microbiota de una recién nacida que la de una niña prepúber, una mujer en edad fértil, una mujer en la menopausia o una en una menopausia tardía. Del mismo modo, el entorno hormonal también evoluciona continuamente. Por ello, Castaño sostiene que no puede hablarse de una única salud hormonal, sino de diferentes escenarios fisiológicos según la etapa de la vida.
La especialista explica que ciertos desequilibrios hormonales pueden ser relativamente frecuentes durante la pubertad, una fase en la que el organismo todavía está desarrollándose. En sus palabras, durante esos años "es frecuente el desajuste" hasta que se completa el crecimiento y "se cierran las epífisis de los huesos". Sin embargo, considera que la situación es distinta cuando esos problemas aparecen en una mujer que ya se encuentra plenamente en la edad fértil.
Muchas mujeres prestan atención demasiado tarde
Isabel Castaño también introduce un componente social en esta reflexión. A su juicio, es habitual que muchas mujeres no presten demasiada atención a sus hormonas hasta que aparece el deseo de ser madres o cuando detectan alteraciones relacionadas con la fertilidad.

Después, una vez llega la maternidad, las prioridades suelen centrarse en la crianza y no es hasta etapas posteriores cuando vuelven a fijarse en su salud hormonal. Por ello, advierte de la necesidad de entender las hormonas como un sistema que influye en todo el organismo y no únicamente como un elemento relacionado con la reproducción.
