Hermione, 30 años con fatiga crónica: "Un médico me dijo que comiera verduras; cuando le dije que ya lo hacía, sonrió"
"Es una triste verdad que cuanto más enfermo estás, más necesitas defenderte y menos capaz eres de hacerlo", agrega la misma.

Ir al médico al encontrarse mal y que no detecte ningún problema puede llegar a resultar agotador, tal y como relata la escritora de The Guardian Hermione Hoby, quien tuvo que acudir varias veces a diferentes especialistas hasta que por fin dieron con la enfermedad que tenía, la fatiga crónica, la cual llevaba con ella desde los once años.
"Un médico miraba los resultados de los análisis de sangre en sus manos y me decía que estaba bien. Tendían a evitar mirarme a los ojos mientras lo decían. Mis resultados estaban bien, y también mis constantes vitales, más o menos, pero la situación claramente no lo estaba. Una doctora me dijo que comiera verduras. Cuando le dije que ya lo hacía, sonrió levemente y dijo: 'Sí, pero de verdad?'", escribe Hoby, que subraya la misoginia médica que tuvo que enfrentar en aquel momento y afirma que de no ser por su mal estado de ánimo y de salud probablemente le habría gustado "romperle una silla en la cabeza".
Una de las cosas que señala en este sentido es que, a pesar de que son los médicos quienes cuentan con el conocimiento de la materia, lo cierto es que en su caso, sintió que estos solo se fijaban en los números y que evitaban tener en cuenta las consideraciones o sensaciones que ella expresaba. "La creencia de un profesional de que la verdad residían en las cifras, no en la persona manifestamente enferma que tenía ante sus ojos, me parecía el mismo tipo de literalismo que lleva a la gente a meterse en el agua porque el navegador se lo indica", agrega.
Y es que, el sentimiento de que los médicos y profesionales no creyeran sus síntomas o los tuvieran en cuenta a veces le resultaba incluso más dificil de llevar que la propia enfermedad. "Necesitaba reconocer mi realidad o, en términos médicos, un diagnóstico certero y completo", asegura la misma.
Qué es la misoginia médica y por qué es importante hablar de ello
La misoginia médica, aunque cada vez más visibilizada, es un problema que afecta a muchas mujeres cuando acuden a consulta. Ocurre cuando sus síntomas son desestimados o tomados con menos seriedad que los de los hombres, recibiendo frases como "tómate un ibuprofeno", "quizás estés exagerando" o "no es para tanto".
Según explica la psiquiátra Carole Lieberman al medio univision, es un "problema mortal que ocurre cada vez con más frecuencia". "Algunos médicos tienen poca tolerancia hacia las mujeres que 'se quejan'", señala Lieberman, mientras que "algunas mujeres se ponen nerviosas cuando van al médico y eso les dificulta describir sus síntomas".
También ocurre también debido a que históricamente los manuales médicos tradicionales han estado centrados en base a los cuerpos masculinos y no en los femeninos, por lo que sus síntomas (que pueden ser diferentes) pueden ser confundidos con estrés o ansiedad. "Estos síntomas no deben barrarse bajo la alfombra y eriquetarse como ansiedad. Lo que debería ocurrir es una historia clínica y un examen médico completo", sentencia.
