Magdalena Perelló, cardióloga con 15 años de experiencia: "La soledad no deseada es un factor de riesgo cardiovascular comparable al tabaquismo"
Hasta el 80% de los ictus podrían prevenirse si se actuara a tiempo.

La experta Magdalena Perelló, cardióloga clínica con más de 15 años de experiencia y autora del libro Corazón sano, lo tiene claro: la salud del corazón no depende únicamente del colesterol o la tensión arterial, también influyen factores emocionales y psicológicos.
En su consulta y en sus redes sociales con más de 100 mil seguidores (@magdalena.perello), defiende una medicina cercana, preventiva y especialmente enfocada en la población sénior, donde pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia.
“Nunca es tarde para cuidar el corazón, a cualquier edad, e influir positivamente en nuestra salud”, asegura a La Vanguardia. Para la especialista, el sistema cardiovascular es una maquinaria asombrosa que comienza a latir antes de nacer y no se detiene hasta el último aliento. Sin embargo, con el paso de los años acumula el impacto de nuestras decisiones diarias: la alimentación, el descanso, la actividad física o el manejo del estrés.
El corazón es espejo de nuestra vida
Para la cardióloga, entender cómo funciona el corazón es fundamental. “Solo podemos cuidar bien lo que conocemos”, afirma. A su juicio, el corazón refleja nuestra forma de vivir ya que late en función de lo que comemos, cómo dormimos, cuánto nos movemos y cómo gestionamos nuestras emociones.
De hecho, confirma que las emociones intensas pueden afectar físicamente al corazón. Existe una condición conocida como síndrome del corazón roto, que puede aparecer tras un impacto emocional fuerte, como la pérdida de un ser querido.
Aunque suele ser reversible, demuestra que el dolor emocional también se somatiza. Pero no solo el sufrimiento influye ya que el corazón puede estar lleno de buenas emociones: “La alegría, el amor y el sentido de propósito fortalecen el sistema cardiovascular”, añade.
La soledad, un riesgo silencioso
Uno de los mensajes más contundentes que lanza Perelló tiene que ver con la soledad, especialmente frecuente en la tercera edad. “La soledad no deseada es un factor de riesgo cardiovascular real, comparable al tabaquismo o la hipertensión”, advierte.
En personas mayores, sentirse solo puede afectar al apetito, al descanso y al estado de ánimo, lo que reduce la motivación para cuidarse. Además, numerosos estudios han demostrado que la calidad de nuestras relaciones influye directamente en la esperanza de vida. “Sentirse acompañado, escuchado y parte de algo puede ser más terapéutico que muchos medicamentos”, sostiene.
Los enemigos del corazón después de los 60
A partir de los 60 años, los factores clásicos siguen siendo determinantes: hipertensión, diabetes tipo 2, sedentarismo, tabaquismo y obesidad abdominal. Sin embargo, la especialista alerta también sobre otros elementos menos visibles, como una microbiota alterada, la contaminación ambiental o ciertos lípidos como la lipoproteína(a).
La grasa visceral, recuerda, actúa como un órgano inflamatorio que daña directamente al sistema cardiovascular. Por eso insiste en la importancia de realizar chequeos periódicos, incluso en ausencia de síntomas.
Una vocación marcada por la experiencia personal
La vocación de Perelló nació tras el ictus que sufrió su abuela, un episodio que marcó su trayectoria profesional. “Aprendí que muchas enfermedades cardiovasculares no aparecen de golpe, sino que se gestan durante años, silenciosamente”, explica. Recuerda que su abuela llevaba tiempo manifestando síntomas que no se interpretaron correctamente.
Según subraya, hasta el 80% de los ictus podrían prevenirse si se actuara a tiempo —como según apunta La fundación del Corazón—. Esa convicción la llevó a centrar su carrera en la prevención y a escribir Corazón sano, con el objetivo de ofrecer herramientas prácticas para que más personas tomen conciencia de que pueden influir en su propia salud.
Si pudiera volver a hablar con su abuela, dice que le daría un abrazo y le repetiría el mensaje que hoy comparte con sus pacientes: “Nunca es tarde para empezar a cuidarse. No se trata de grandes sacrificios, sino de pequeños pasos cada día”.
