Trump pide la Luna y la NASA confirma la construcción de una base en el satélite: las obras empezarán en pocos años
La NASA ha avanzado este martes sus planes para construir una base lunar en la superficie del satélite.

Donald Trump quiere la Luna. Y la NASA, dársela. La agencia espacial estadounidense ha anunciado este martes un acelerón en sus planes para regresar al satélite de la Tierra, y la construcción inminente de la primera base en la superficie lunar. Un movimiento que tiene lecturas de un gran calado geopolítico, a pesar de que la misma NASA reconociera que no hay "dinero suficiente" para protegernos de meteoritos. Primero Groenlandia. Luego Cuba. Ahora el espacio.
La agencia federal ha hecho estos anuncios a lo largo de la jornada, en la que ha celebrado su esperado evento Ignition. Este acto iba a ser el escenario en el que la entidad iba a presentar públicamente sus planes para regresar a la Luna en 2028, y las expectativas se han colmado con creces, aunque con un varapalo muy duro para algunos de los socios internacionales a los que no hace mucho exigía ayuda.
Ha sido además el primer evento público que ha liderado Jared Isaacman, que llegó al puesto de director de la NASA en diciembre del año pasado: un millonario que dejó el colegio a los 16 años y que tiene una relación de simpatía mutua con Elon Musk. Fue elegido por Donald Trump para asumir esta responsabilidad y el favor hay que devolverlo.
"La NASA está comprometida a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio", confirma la NASA en su propia página web.
Cancelado el proyecto de una plataforma orbital
La NASA ha confirmado en ese evento sus planes para regresar a la Luna, aunque han comenzado anunciando que cancelan el desarrollo de una estación espacial en órbita del satélite. Se trataba del proyecto Gateway. Parte de la inversión (y de los componentes) que se estaban destinando a ello (20.000 millones de dólares) para construir, en su lugar, esa nueva base en la superficie lunar.
Esta nueva base se construirá a lo largo de siete años. "No debería sorprender a nadie que estemos pausando el proyecto Gateway en su formato actual y nos estemos centrando en la infraestructura que permitirá operaciones sostenidas en la superficie lunar", ha defendido Isaacman ante el público asistente.
Sin embargo, algunos medios ya señalan que reconvertir una base orbital en una superficial no es tan fácil. "A pesar de algunos de los desafíos reales en cuanto a hardware y plazos, podemos reutilizar equipos y los compromisos de los socios internacionales para apoyar los objetivos del programa, tanto en superficie como en otros ámbitos", ha defendido el director de la agencia.
¿Qué socios internacionales? Este Gateway lunar que estaba en desarrollo era una plataforma orbital que también estaba siendo participada por la Agencia Espacial Europea, la ESA.
Plazo y calendarios
La NASA lleva años trabajando en el programa Artemis, que ha recibido nuevas configuraciones y actualizaciones en los últimos meses. El objetivo es conseguir estandarizar un tipo de cohete con el que llegar hasta la Luna y, a partir de 2027, hacer un alunizaje anual allí.
Una vez se consiga tal cosa (lo que se espera para diciembre del año que viene, 2028) el desarrollo de la base lunar empezará a ser algo más tangible: en cada uno de los viajes de Artemis a la Luna se realizarán ensayos, experimentos y traslados de material para ir desarrollando la posible logística que necesite una infraestructura de estas características.
En cuestión de días la NASA comenzará a lanzar preguntas a la industria para optimizar este proceso, que por el momento ya tiene tres fases definidas. La primera será "construir, probar y aprender": enviar cada vez más módulos y vehículos lunares, permitiendo conocer más y más sobre el satélite mediante robots.
En la segunda fase se establecerá la infraestructura inicial "con operaciones recurrentes de astronautas en superficie" mientras que la última fase será la que facilite "la presencia humana de larga duración". Y que Trump lo vea.
