Una cosa perfecta para el verano: estos tejidos casi nunca hay que lavarlos en la lavadora
Con propiedades naturales que permiten utilizarlos durante más tiempo sin lavarlos.
El verano pone a prueba cualquier armario. Las altas temperaturas, el sudor y el uso más frecuente de la ropa hacen que muchas prendas acaben en la lavadora antes de tiempo. Sin embargo, no todos los tejidos necesitan el mismo cuidado. De hecho, algunas fibras pueden utilizarse varias veces sin perder frescura, lo que permite reducir lavados, ahorrar agua y prolongar la vida útil de la ropa durante los meses más calurosos del año.
Aunque la costumbre de lavar una prenda después de cada uso está muy extendida, los expertos en cuidado textil recuerdan que no siempre es necesario. Algunas fibras cuentan con propiedades naturales que repelen los olores, absorben la humedad o dificultan la proliferación de bacterias, lo que permite utilizarlas durante más tiempo sin necesidad de pasar por la lavadora. Conocer cuáles son estos tejidos puede marcar la diferencia tanto en el cuidado de la ropa como en el ahorro de agua y energía durante el verano.
Tal y como recoge Focus, entre los materiales que mejor responden a esta necesidad destacan la lana, el lino, la seda, el cáñamo, el lyocell y el tejido vaquero. Aunque cada uno presenta características diferentes, todos requieren menos lavados que otros tejidos convencionales. En muchos casos, basta con airear la prenda después de usarla o eliminar alguna mancha puntual para mantenerla en buen estado.
Basta con airear la prenda
Entre los materiales que mejor se comportan está la lana, especialmente la merina, ya que absorbe la humedad, ayuda a dificultar el crecimiento de bacterias que generan olor y puede mantenerse fresca durante más tiempo entre usos. Es más, se recomienda cepillar la prenda después de llevarla, airearla o vaporizarla, y reservar el lavado para cuando realmente haga falta. Además, si se lava, conviene hacerlo en frío y evitar la secadora.
Otro clásico del armario que agradece el lavado moderado es el vaquero. Levi’s recomienda lavar los jeans con moderación y sugiere hacerlo, como norma general, tras usarlo diez veces, salvo que estén visiblemente sucios o huelan mal. La marca advierte además que el exceso de lavados puede perjudicar el ajuste, el color y las marcas naturales del tejido. Por ello, propone limpiar manchas puntuales con un paño húmedo o un cepillo suave.
Por otro lado, el cáñamo destaca por su resistencia, su transpirabilidad y su comportamiento antibacteriano, por lo que varias guías de cuidado recomiendan lavarlo con menos frecuencia y secarlo al aire. En el caso del lyocell, las marcas de cuidado coinciden en que es una fibra de bajo mantenimiento, que se arruga poco y que suele bastar con lavados suaves y secado natural para conservar su aspecto. Por su lado, la seda no acumula olores con facilidad y muchas guías aconsejan airearla o usar vapor antes de recurrir al lavado.
En definitiva, la idea no es dejar de lavar, sino lavar mejor, solo cuando haya suciedad real, mal olor o una mancha que lo pida. Para el armario, para el bolsillo y para el planeta, el cambio puede empezar por algo tan simple como colgar la prenda, dejar que se airee y dar una segunda oportunidad a la ropa antes de meterla en la lavadora.