Isabel Castaño, ginecóloga e investigadora: "Las mujeres que trabajan a turnos son las que más desajustes menstruales tienen"
El cuerpo femenino no funciona bien cuando se le obliga a vivir contra reloj.

El cuerpo femenino funciona como un sistema fino y altamente sincronizado, donde las hormonas marcan el ritmo de casi todo: el sueño, la energía, el ciclo menstrual y hasta la forma en que el organismo responde al estrés. Cuando ese conjunto se desajusta, ya sea por la edad, el estilo de vida o factores ambientales, las consecuencias no siempre son inmediatas, pero sí perceptibles con el tiempo, pudiendo afectar al bienestar diario.
En ese equilibrio delicado, la ginecóloga e investigadora Isabel Castaño ha puesto el foco en una idea que cada vez gana más peso en la consulta y en la literatura científica: el cuerpo femenino no funciona bien cuando se le obliga a vivir contra reloj. En especial, cuando los ritmos de sueño y vigilia se alteran de forma constante, como ocurre en los trabajos a turnos, el organismo pierde parte de esa sincronía natural que regula las hormonas, con efectos que pueden reflejarse directamente en el ciclo menstrual y la salud reproductiva.
En una intervención en el podcast de José Abellán, la especialista relaciona la fertilidad, la reserva ovárica y la menopausia con la desincronización de los ritmos biológicos. "Las mujeres que trabajan a turnos son las que más desajustes menstruales tienen", asegura para reforzar su tesis. Una idea que pone el foco en cómo el reloj interno del cuerpo, cuando se ve alterado de forma continua, puede traducirse en ciclos irregulares, cambios en la ovulación y una mayor vulnerabilidad del equilibrio hormonal femenino.
La importancia del reloj interno
Su aviso no es solo una intuición, sino que un metaanálisis publicado en PubMed en 2023 concluyó que las trabajadoras por turnos presentan más probabilidades de sufrir trastornos menstruales, dolor menstrual y menopausia temprana. Estos resultados refuerzan la idea de que la alteración sostenida de los ritmos circadianos no es un factor menor, sino un elemento que puede influir de forma real y medible en la salud hormonal de las mujeres.
Según la evidencia disponible, la explicación está en el reloj interno. Los turnos de noche y los horarios cambiantes alteran los ritmos circadianos, desordenan la secreción de melatonina y cortisol y rompen la sincronía entre sueño, ovulación y producción hormonal. Esa interferencia no solo afecta al descanso, sino que también puede traducirse en ciclos menos predecibles y en una peor tolerancia del organismo al estrés biológico.
Durante su intervención, Isabel también recordó que la salud hormonal femenina cambia a lo largo de toda la vida. La fertilidad empieza a disminuir a partir de los 30 años y cae con más rapidez en la treintena avanzada; así como la menopausia suele llegar entre los 45 y los 55 años, aunque puede adelantarse. No obstante, la salud hormonal no depende solo de la edad, sino también del estilo de vida, del estrés, del sueño y de los hábitos diarios.
En definitiva, la especialista explica que cuando el cuerpo empieza a mandar señales, tales como reglas irregulares, ausencia de menstruación, dolor fuera de lo habitual o cambios bruscos en el ciclo, conviene escucharle. En salud femenina, no todo se arregla con aguantar más, sino con entender mejor qué está desajustando la maquinaria hormonal y corregirlo a tiempo, ya sea revisando el estilo de vida o consultando con un especialista.
