Willem Dafoe, actor, 70 años: "Hacer cosas en grupo construye empatía y nos protege de esa poca gente que quiere tener controlada a toda la demás, un gran problema de estos días"
Dafoe ha optado por una vida más tranquila lejos de Hollywood.

El actor Willem Dafoe ha pasado por Barcelona para presentar su nueva película en el BCN Film Fest, dejando reflexiones que van mucho más allá del cine. A sus 70 años, el intérprete estadounidense tiene claro lo que realmente es importante para la vida,
Para Dafoe, la clave está en algo tan sencillo como compartir experiencias con otros. En un mundo cada vez más digital, reivindica el valor del contacto directo. “Hacer cosas en grupo construye empatía, construye una propuesta común. Y también nos protege de esa poca gente que quiere tener controlada a toda la demás. Y sabemos que es un gran problema de estos días”, señala en una entrevista en el diario 'El País'.
El actor defiende especialmente el papel del teatro y de cualquier actividad colectiva como forma de reconectar con lo real. Cree que muchas personas viven demasiado volcadas en lo virtual y que eso debilita los vínculos. Por eso insiste en que el contacto social “es lo que nos va a salvar”.
Dafoe ha optado por una vida más tranquila lejos de Hollywood. Reside cerca de Roma, donde tiene una granja. “Vivo cerca de Roma, en una granja de alpacas, es el mejor sitio para ver el río de la vida”, comenta. Allí encuentra una perspectiva distinta, más ligada a la naturaleza y al paso del tiempo.
Esa forma de vivir también se refleja en su manera de entender la profesión. A diferencia de otros actores, asegura que no piensa en su legado. Prefiere centrarse en el presente y en cada proyecto. “Pensar en eso provoca problemas”, explica, convencido de que mirar demasiado hacia fuera —a la opinión pública o a la propia carrera— puede desviar el foco de lo importante.
Y es que, a lo largo de los años, Dafoe ha trabajado en todo tipo de producciones, desde grandes películas hasta proyectos pequeños. Esa mezcla, dice, le permite mantenerse con los pies en la tierra y seguir disfrutando de su trabajo sin caer en la rutina.
