Varias influencers denuncian haber pagado hasta 8.000 dólares a estilistas para ir a Coachella y haber recibido una caja de ropa que directamente han tenido que devolver
El vídeo acumuló millones de visualizaciones.

Lo que prometía ser el look perfecto para uno de los festivales más fotografiados del mundo se ha convertido en una cadena de quejas públicas. Varias influencers han denunciado en redes sociales que pagaron miles de dólares a estilistas para preparar sus outfits de Coachella y acabaron recibiendo ropa que no solo no les gustaba, sino que en muchos casos ni siquiera podían usar.
El caso que más se ha viralizado es el de Montse Lewin, creadora de contenido en Los Ángeles, quien compartió su experiencia en TikTok. Tras rellenar un formulario con sus gustos y enviar referencias visuales, esperaba propuestas alineadas con su estilo. Sin embargo, lo que recibió fue una caja con prendas que, según mostró en vídeo, no combinaban entre sí y tenían tallas incorrectas.
Entre los conjuntos había mezclas llamativas: lentejuelas con estampado animal, prendas demasiado grandes y combinaciones que parecían improvisadas. La influencer reconoció sentirse desbordada al abrir el paquete y aseguró que terminó comprando ropa de última hora por su cuenta para poder asistir al festival.
El vídeo acumuló millones de visualizaciones y provocó una oleada de reacciones. Muchos usuarios dudaban de que los looks fueran reales, mientras otros criticaban duramente el trabajo de los estilistas. Algunos comentarios incluso comparaban las prendas con ropa para donar.
Pero Lewin no ha sido la única. Otras influencers también han contado experiencias similares. Dayna Marie, por ejemplo, explicó que dio libertad total a su estilista y se encontró con conjuntos que, según ella, parecían más ropa de estar por casa que estilismos de festival. En uno de los casos que mostró, la combinación de colores y estampados le resultó tan desconcertante que llegó a decir que le entraban ganas de llorar.
A esto se suma el factor económico. Algunas creadoras han revelado que los precios de estos servicios pueden alcanzar cifras muy elevadas. La influencer Mei Mei Monstaa aseguró que llegó a plantearse contratar a uno de estos estilistas, pero descartó la idea al ver que solo la reserva costaba miles de dólares, con precios adicionales por cada conjunto… y sin posibilidad de quedarse con la ropa.
El fenómeno ha abierto un debate en redes sobre la profesionalidad de ciertos estilistas que operan online y sobre si se trata de una tendencia inflada por la presión de destacar en eventos como Coachella. Mientras tanto, muchas influencers parecen haber sacado una lección clara: confiar el look a última hora —y a golpe de talonario— no siempre garantiza el resultado esperado.
