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02/02/2014 09:50 CET | Actualizado 04/04/2014 11:12 CEST

El discurso más deseado de Don Mariano

Aunque me atrevo a escribir este post antes de que Rajoy cierre la Convención Nacional del Partido Popular con un discurso triunfal, me juego la mano derecha -y no soy zurda- a que cuando lo haga no habremos escuchado de su boca algo parecido a esto.

Aunque me atrevo a escribir este post antes de que Rajoy cierre la Convención Nacional del Partido Popular con un discurso triunfal, me juego la mano derecha -y no soy zurda- a que cuando lo haga no habremos escuchado de su boca algo parecido a esto:

... Y sobre la presunta corrupción en nuestro partido quiero aclarar dudas a quien las tenga. No soy consciente de haber hecho o permitido absolutamente nada ilegal. Mi dignidad está a salvo porque tengo la conciencia muy tranquila.

Eso sí: la justicia determinará si no sólo "me equivoqué con Bárcenas" sino que además hizo cosas a mis espaldas con las cuentas del partido. Yo me limité a conservar la fórmula de administración que mis antecesores, a los que respeto, habían mantenido durante casi un cuarto de siglo.

Dicho esto, quiero añadir, que una vez que el caso quede cerrado con sentencia firme y sea cristalino qué ocurrió y qué no, determinaré hasta dónde soy el responsable político de lo que sea que Luis hiciera con nuestros dineros. Entiendo que la duda sobre quien le defendió, tan insistentemente como yo, es razonable, pero España ahora necesita un Gobierno fuerte que continúe con su tarea. Yo prometo solemnemente que cuando llegue el momento estaré a la altura de las circunstancias y si el Partido Popular se ha financiado irregularmente dimitiré, después de cesar a todos los responsables por acción o por omisión. El partido popular y su credibilidad ante nuestros votantes está por encima de nosotros mismos.

Con estos párrafos no sólo se ganaría a los dubitativos populares. En mi opinión, daría un paso de gigante contra la desafección política y se ganaría el respeto también de los que no le votan ni le votarán. En Estados Unidos se les llena la boca cuando dicen "mi presidente", sea o no el que han votado. Con un discurso como éste sería más el presidente de todos.