Sí, soy bisexual. No, no es solo una fase y no estoy confundida. Tampoco soy una mujer heterosexual que está "experimentando". Me atraen los hombres y las mujeres, siempre ha sido así. Yo no he elegido ser bisexual, igual que vosotros no habéis elegido ser heterosexuales. Simplemente es parte de quién soy. Por favor, aceptadlo.
A los 22 años, le pregunté a mi compañera de piso si creía que yo podía ser bisexual. Siempre me había identificado como una persona heterosexual y había tenido unos cuantos novios y compañeros sexuales, pero, a medida que crecía, me daba cuenta de que también me atraían las mujeres.
Imagina por un momento que no subes fotos a las redes sociales de ese fin de semana tan romántico que pasaste en la playa con tu novio o novia porque tienes miedo de que tus compañeros de trabajo o tu jefe lo sepan y los prejuicios les empañen los ojos. ¿Sabes lo que es dar la mano o un beso a tu pareja en la calle y atraer todas las miradas y, de vez en cuando, un insulto o incluso una paliza?
La bandera gay es un símbolo que representa la defensa de los derechos de un colectivo -como mínimo el diez por ciento de la ciudadanía- históricamente perseguido. Por eso creo que la sociedad al menos nos debe la posibilidad de hacernos visibles por unos días por medio de la bandera del arcoíris. Aunque sólo sea en memoria de los miles de homosexuales, lesbianas y transexuales encarcelados, asesinados, perseguidos y suicidados a lo largo de la historia en este país.
En la ceremonia de los Goya nadie, ni un solo hombre o mujer, dedicó el premio a su pareja del mismo sexo. Nadie se atrevió a estar fuera del armario o a salir de él delante de los millones de personas que desde sus casas veían la gala. Nadie pronunció las malditas palabras: mi marido, mi esposa, mi compañera, mi pareja, mi amor... para a continuación evidenciar que se trataba de una persona del mismo sexo que el premiado.
El teatro -la literatura dramática- en castellano pocas veces ha hecho justicia a los personajes LGTB. El marica siempre era el gracioso, el traidor, el malo... el marica o la bollo, el transexual o el bi siempre eran el extraño, el inadaptado, el mentiroso o el suicida. Pocas veces el amigo, el protagonista, el abogado, el periodista, el tendero, el policía...
Si va usted a salir del armario, hágalo cuando sea feliz, cuando se encuentre bien consigo mismo, cuando sepa quién es. O incluso, cuando no sabiendo qué o quién es, sepa perfectamente quién no es. Dé esperanza a los que no la tienen ya. Piense en Uganda, Rusia. En Rebolledo Alto de los Montes. Le están esperando.
Botella ha vuelto a hacer de las suyas tratando de destrozar de nuevo una mani-fiesta que además deja un buen número de millones en la ciudad. No ha cortado el tráfico donde y cuando debía hacerlo; ha obligado a la manifestación a desfilar por un trazado realmente angustioso y agobiante.
Algunos decían que Regina no tenía escrúpulos y que pronto te haría un hombre. Otros decían que, aunque tenías pene, eso no era suficiente para convertirte en hombre. Nunca entendí lo que significaba aquello. Todavía hoy me pregunto qué significa.
Soy un ciudadano libre, titular de derechos, que vive en un país libre. Si hoy puedo pasear sin restricciones por la calle -cuando quiero y con quien quiero-, si puedo opinar, manifestarme y reclamar lo que creo justo, es porque esto se ha ganado con un enorme esfuerzo y sacrificio.
Decida por su cuenta y riesgo que la homofobia en España ya no existe y que, desde la aprobación del matrimonio igualitario (al que usted llamará matrimonio gay, o matrimonio de ZP), esto es un paraíso orgiástico en el que los gays nos dedicamos a refocilarnos y a hacernos selfies.