Marco Galler, coleccionista de antigüedades, acumula unos 6.000 cascanueces: "En algún momento dejé de contar"
No todos pueden verse en el local ya que no hay espacio suficiente.

En la tienda de antigüedades de Marco Galler, en la Suarezstrasse de Charlottenburg (Berlín), la Navidad se vive de una manera muy especial. Detrás de los escaparates y en los estantes se alinean cientos de cascanueces de madera, muchos de ellos antiguos y con décadas de historia. Pero esa es solo una pequeña parte de la colección.
Según el propietario de la tienda, el número real ronda los 6.000 ejemplares. “En algún momento dejé de contar”, afirma. Lo más curioso es que la increíble acumulación de figuras no es fruto de años de búsqueda paciente, sino de una visita que cambio todo.
Hace unos meses, una mujer de 96 años entró en su tienda de la calle Suarez con una simple frase: tenía “algo que vender”. Como se mudaba a una residencia de ancianos, necesitaba desprenderse de lo que había reunido durante toda su vida. Lo que Galler descubrió después superó cualquier expectativa.
Una casa llena de Navidad
Galler condujo hasta la casa de la mujer en Oranienburg y se encontró con una vivienda repleta de adornos navideños, en especial de cascanueces. La mujer no dio una explicación concreta de por qué los coleccionaba, más allá de que había recibido muchos como regalo a lo largo de las décadas.
Tras negociar, Galler acordó un precio de cuatro cifras por toda la colección. “Estaba contenta de deshacerse de todo”, recuerda según recoge un medio local. Así fue como miles de cascanueces, junto a innumerables adornos de Navidad, llegaron a la tienda de Charlottenburg, transformando por completo su aspecto durante las fiestas.
Cascanueces de 30 a 150 euros
Hoy, la mayoría de los cascanueces que se exhiben en la tienda de Suarezstrasse 56 se venden por entre 30 y 50 euros. El más antiguo de la colección, fechado entre 1890 y 1900, se ofrece por 150 euros.
Sin embargo, no todos pueden verse en el local ya que no hay espacio suficiente para exponerlos a la vez. La mayor parte se guarda en un almacén externo, y algunos ya se han vendido con éxito en subastas.
El mercado de antigüedades
Abrió su tienda hace aproximadamente un año pero para Marco Galler, reunir miles de objetos no es algo nuevo. “Primero tienes una pieza, y luego vas acumulando más”, explica. De niño, con solo seis años, recorría en bicicleta la región de Prignitz, preguntando a los vecinos si le regalaban muebles antiguos.
La Suarezstrasse es conocida por albergar el mercado de antigüedades más bonito de Berlín, que se celebra una vez al año y fue fundado hace 24 años. Está inscrito en el registro oficial de festivales callejeros de la ciudad y reúne a las 25 tiendas de antigüedades, diseño y segunda mano de la calle, junto a casi 100 vendedores invitados.
