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16/11/2015 07:07 CET | Actualizado 16/11/2016 11:12 CET

Me atraen las mujeres y los hombres, pero no soy bisexual

lesbianA los 22 años, le pregunté a mi compañera de piso si creía que yo podía ser bisexual. Siempre me había identificado como una persona heterosexual y había tenido unos cuantos novios y compañeros sexuales, pero, a medida que crecía, me daba cuenta de que también me atraían las mujeres.

Susan Hassmann via Getty Images
Twin women embracing posing as astrology sign Gemini

A los 22 años, le pregunté a mi compañera de piso si creía que yo podía ser bisexual.

Siempre me había identificado como una persona heterosexual y había tenido unos cuantos novios y compañeros sexuales, pero, a medida que crecía, me daba cuenta de que también me atraían las mujeres.

No es que sólo me gusten su cara o su peinado, es que me atraen físicamente (algunas, no todas): me atrae su cuerpo, sus pechos y su culo.

Me sorprendió que mi compañera de piso sintiera lo mismo. "Es que las mujeres son más atractivas que los hombres", afirmó. "Pero pensar eso no te hace bisexual".

¿Por qué? Porque hay una diferencia entre que alguien te parezca atractivo y que quieras intentar algo con ese alguien.

Yo no quiero nada con una mujer (ni sexo ni estar abrazadas en un sofá), pero sí que quiero esas cosas con hombres (con algunos, no con todos).

Hasta ahora, ahí se quedaba la cosa.

Según un estudio publicado recientemente, las mujeres que se identifican como heterosexuales son en realidad bisexuales o lesbianas, pero nunca cien por cien heterosexuales.

El estudio, realizado por la Universidad de Essex (Reino Unido), analizó las respuestas sexuales psicológicas de 345 mujeres al ver fotografías de hombres y mujeres desnudos. Los investigadores analizaron la dilatación de sus pupilas, algo que está relacionado "al 100%" con la excitación sexual, según descubrió la misma universidad a principios de este año.

Los resultados demostraron que las mujeres que afirmaban ser heterosexuales se excitaban al ver fotografías de mujeres desnudas. Se compararon estas reacciones con las de mujeres lesbianas y hombres heterosexuales, ya que "normalmente muestran respuestas sexuales características acordes a sus preferencias sexuales", según afirman los investigadores.

La conclusión del estudio es que las mujeres heterosexuales no existen.

Pero eso es algo que me gustaría cuestionar. Estoy segura de que si hubiera formado parte del estudio, mis pupilas también se habrían dilatado. Pero eso no significa que no sea heterosexual.

Estoy completamente de acuerdo con el hecho de que muchas personas cuenten con un amplio espectro de identidad sexual para poder identificarse. Pero, siendo una persona que se identifica como heterosexual, no acepto que me digan que no existen las mujeres heterosexuales.

Es insultante que se insinúe que yo no entiendo mi propia orientación sexual. No hace tanto tiempo que a las mujeres se les negaba cualquier placer sexual y ahora se supone que tengo que aceptar que toda mi vida ha sido una mentira. No, gracias.

El motivo por el que las mujeres me parecen atractivas es simple.

No hay día en el que no vea a una mujer presentada de una manera sexual. El cuerpo de una mujer es un producto que se usa para vender de todo, desde colonia hasta leche.

El cuerpo de la mujer -ya sea en pornografía tradicional, videoclips musicales o anuncios- siempre se ve a través del ojo de un hombre, se presenta como sexualmente accesible y en un marco de contexto sexual.

No es sorprendente que otras mujeres me parezcan atractivas: mi adolescencia transcurrió en los días de gloria de las revistas para adultos, es casi como si me hubieran programado para ello.

Nos guste o no, la sociedad demuestra a las mujeres que su valor reside principalmente en su atractivo.

Nos guste o no, nos afecta cada mañana cuando nos maquillamos y elegimos qué ropa ponernos.

Por lo tanto, es natural que nos fijemos en otras mujeres, en el vestido que lleven, en su pintalabios o en su figura.

Soy una mujer heterosexual, las mujeres me excitan y sí, es probable que mis pupilas se dilaten cuando las miro. Pero no porque quiera acostarme con ellas, es por algo más complicado y profundamente arraigado.

Aunque llevara una bata de laboratorio, jamás me atrevería a decirle a alguien que no tiene razón sobre su propia sexualidad. Sólo las propias personas saben de verdad con qué identidad sexual se identifican.

Este post fue publicado originalmente en la edición británica de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros