Las compañías organizadoras de la iniciativa aseguran que su idea es transformar esta experiencia para que sea "verdaderamente inclusiva" para los animales.
El pasajero de un crucero corre despavorido por el muelle del puerto al ver que su barco se va y no tiene consuelo. Al darse la vuelta se da cuenta de que el crucero que ha zarpado es otro y que el suyo sigue allí parado: el resto de pasajeros que lo ven desde lo alto del barco no pueden dejar de reír.