Las maquilladoras coinciden: el delineado con ala gruesa ya no identifica una moda sino una generación, igual que los vaqueros de tiro bajo o la raya al lado
No se trata de su desaparición, sino de su transformación.

El mundo de la belleza es como el de la moda, se caracteriza por ser cíclico. Esto significa que las tendencias, estilos y productos que fueron populares en el pasado desaparecen pero tienden a regresar cada cierto tiempo.
Esto mismo está pasando con el delineado de ojos con ala gruesa más conocido como eyeliner. Hace unos años, era imposible salir de casa sin tener "la raya del ojo" sin embargo, ahora se está convirtiendo en un recuerdo.
Según varias maquilladoras la gente más joven no opta por incluir este paso en su rutina de maquillaje, es más lo ven como un símbolo de una generación pasada. Este look ya no define una moda sino a los millennials.
Al igual que ocurrió con los vaqueros de tiro bajo, los pantalones ajustados o la raya al lado, el maquillaje también se ha convertido en una forma de reconocer la edad aproximada de una persona.
De tendencia a símbolo millennial
El delineado tipo cat eye, marcado, oscuro y con un trazo ascendente, alcanzó su máximo esplendor en la década de 2010. Fue popularizado por figuras como Taylor Swift o Ariana Grande, convirtiéndose en un básico del maquillaje, en cualquier ocasión ya sea para diario o para ocasiones especiales.
Sin embargo, lo que antes era sinónimo de sofisticación, hoy es interpretado por la Generación Z como un rasgo identificativo de quienes nacieron entre 1981 y 1996. Un ejemplo claro lo protagonizó la creadora de contenido Ilinca Sipos, cuyo vídeo en TikTok superó los tres millones y medio de visualizaciones. En él, preguntaba a su hermana menor si parecía mayor, y la respuesta fue "sí, por su delineado".
La Generación Z apuesta por la naturalidad
Según la maquilladora e influencer Erica Taylor, @ericataylor2347 la diferencia estética entre generaciones es evidente. "La Generación Z tiene una estética muy limpia", explica. Esto se ve reflejado en los famosos clean looks un peinado recogido tirante y brillante con maquillaje "efecto cara lavada". En lugar de delineados marcados, prefieren sombras sutiles, acabados difuminados y un maquillaje más ligero.
Este cambio no implica la desaparición del eyeliner, sino su transformación. Las nuevas versiones apuestan por líneas más finas, tonos marrones o trazos menos definidos, alejándose del efecto rotulador intenso que caracterizó a los millennials.
Un fenómeno cultural que se repite
La escritora Zahra Hankir, autora del libro Eyeliner: A Cultural History, señala que este tipo de divisiones generacionales no son nuevas. A lo largo de la historia, el maquillaje ha servido como reflejo de cambios culturales y sociales.
Cada generación ha reinterpretado el maquillaje según su contexto. Sin embargo, lo que cambia ahora es la velocidad ya que las redes sociales aceleran el proceso y convierten tendencias en etiquetas generacionales en cuestión de meses.
Entre la crítica y la reivindicación
Aunque parte de la Generación Z ha criticado abiertamente el delineado grueso, también existe cierta reivindicación por parte de quienes lo siguen utilizando. Para muchas personas, no se trata de seguir tendencias, sino de mantener un estilo propio.
Hay quienes afirman que aunque están dispuestos a probar versiones más modernas, con tonos marrones y difuminados, no abandonarán un look que consideran favorecedor e icónico. Pese a todo, las expertas coinciden en que el eyeliner nunca pasará de moda ya que lo que cambia no es su existencia, sino su forma.
