El Gobierno interino, liderado por islamistas, trata de moderar su imagen y llamar al frente común, mientras acelera los contactos internacionales que le den ayudas y estabilidad. Prioritario: lograr ayuda, levantar sanciones, constitución y elecciones.
Guerras -como no se han visto en más de 75 años-, integrismo, yihadismo, fronteras y ocupación. No hay camino seguro hacia la ciudad asfixiada tras un muro. Por segundo año consecutivo, ni luces tiene. Con Gaza muriendo, nada que festejar.
Cualquier elección nacional deberá ocurrir bajo un nuevo marco constitucional, para cuya redacción ha pronosticado un plazo de 36 meses, según ha anunciado el nuevo líder de Siria.
El avance rebelde hasta Damasco cuajó por méritos propios pero, también, por el desgaste brutal de unas Fuerzas Armadas que acumulaban años de mandos débiles y adelgazamiento. La certeza de que ningún aliado exterior ayudaría fue clave.
Ha segado las vidas de Cîhan Bîlgîn y de Nazim Dashdan, de la agencia ANHA. Las Fuerzas Democráticas Sirias tratan de repeler los ataques de las fuerzas salafistas apoyadas por Ankara, bajo la amenaza de una incursión inminente desvelada por 'The Wall Street Journal' sobre el territorio semiautónomo, con intención de anexionarlo.
Un oficial de los servicios secretos de Siria, identificado gracias a vecinos de Homs y un software de reconocimiento facial, evita su ejecución al hacerse pasar por una víctima del régimen recluido en la prisión de Saydnaya.
Fuentes de Inteligencia estadounidense filtraron a 'The Wall Street Journal' que Ankara prepara una incursión inminente, de nuevo apoyándose en las facciones del Ejército Nacional Sirio. Esta alianza kurda es la misma que lideró el ataque al Estado Islámico y precipitó la caída de su feudo en Alepo y Raqa.
Los rebeldes que han derrocado a Al Assad mandan por ahora mensajes de unidad y templanza, pero una vez que se acaba con la meta común -echar al dictador-, se corre el riesgo de la pelea por el poder o sectaria. Hay demasiados precedentes.
"Creo que es muy importante que tanto los actores regionales como los internacionales vean el panorama de la misma manera, y quieran que este país sea estable, pacífico", afirma Kallas.
Siria se ha convertido en un ejemplo de debilidad del régimen de Putin, cuando justo su apoyo a Assad buscaba mostrarse como una potencia mundial de primer orden.