"Como un Pokémon Go, pero con sistemas de defensa antiaérea": así capta Rusia a menores en los videojuegos para fotografiar objetivos militares en Ucrania
Rusia e Irán estarían reclutando adolescentes en Europa y Oriente Medio para llevar a cabo misiones de espionaje, sabotaje y propaganda.

Un chico de 17 años fue detenido el pasado septiembre en Rottedarm (Países Bajos). Ocho policías irrumpieron en casa de de sus padres, acusándole de llevar a cabo labores de espionaje para Rusia.
Su familia no daba crédito. Lo consideraban un adolescente normal, algo ingenuo, aficionado a los videojuegos y con habilidades informáticas avanzadas.
El chaval se encuentra ahora a la espera de juicio y se enfrenta a una posible pena de prisión. Su padre afirma que trató de educarlo evitando los típicos peligros, como el consumo de alcohol y drogas, pero que nunca había imaginado que acabaría prestando servicios de espionaje a una potencia extranjera.
Según una investigación publicada por el Financial Times, este adolescente fue recultado a través de Telegram por agentes vinculados a Rusia. La misión que le encomendaron fue espiar edificios en La Haya. Para ello utilizaba un dispositivo llamado Sniffer, que sirve para captar datos de comunicaciones cercanas e interceptar redes WiFi. Entre sus objetivos también se encontraban espiar instalaciones policiales y la sede de la Europol.
No es el único adolescente reclutado
La investigación del Financial Times denuncia que Rusia e Irán han reclutado a varios adolescentes europeos en los últimos meses.
Este fenómeno comenzó durante la guerra de Ucrania, cuando Rusia empezó a reclutar a adolescentes locales para llevar a cabo misiones de sabotaje. Con el paso del tiempo la estrategia se extendió a otros países europeos. También a Israel, aunque en este último caso los reclutamientos se producen por parte de Irán.
Las ventajas para estos países son notables: pueden tener espías en lugares estratégicos sin arriesgar a su propio personal, y sin asumir las consecuencias en caso de que los adolescentes sean arrestados. Son desechables y sustituibles.
Las autoridades europeas han advertido que se trata de una amenaza creciente, empujada por la vulnerabilidad psicológica de los adolescentes. Consideran que la concienciación por parte de padres y profesores resulta clave para poder evitarlo.
Así convencen Rusia e Irán a los menores europeos
Los chavales reclutados por Rusia o Irán suelen presentar los mismos patrones: aficionados a los videojuegos, activos en las redes sociales y con ciertas habilidades informáticas.
Los servicios de inteligencia de Rusia o Irán contactan con ellos a través de internet, en plataformas como Discord o en juegos online, y les tratan de persuadir con dinero, normalmente en forma de criptomonedas.
Para convencerlos sin que ellos se den cuenta de que están realizando actos delictivos, estos agentes les encargan tareas de manera progresiva. Los adolescentes empiezan con misiones simples y poco a poco la dificultad va escalando. Como en un videojuego. De ahí que muchos terminen cometiendo estos actos sin ser verdaderamente conscientes de sus implicaciones reales.
"Es como un Pokémon Go, pero con sistemas de defensa antiaérea", describe un militar occidental al Financial Times.
