'La omisión de la familia Coleman', veinte años no son nada
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'La omisión de la familia Coleman', veinte años no son nada

La comedia surrealista sobre la familia que ya han visto más de 300.000 espectadores.

El reparto de 'La omisión de la familia Coleman'Teatro Infanta Isabel - Giampaolo Samà

Si alguien les cuenta que hay una obra que lleva más de veinte años en cartelera y que han visto más de trescientos mil espectadores en veinticuatro países, seguramente pensarán en un musical y muy probablemente en El Rey León.

Pues se equivocarán. La obra en cuestión es La omisión de la familia Coleman de Claudio Tolcachir, quien también la dirige, y que creó en la mítica Timbre 4 bonaerense, centro de formación teatral que ahora también tiene sede en Madrid . Comedia surrealista que se ha repuesto en el Teatro Infanta Isabel, y la venta de entradas ha ido tan bien que hay días que hasta han tenido que doblar. 

¿El secreto de su éxito? Sinceramente es un misterio. La historia es de lo más extraña. Va de una familia desestructurada y escasa de recursos que viven en casa de la abuela, que es la única que parece tener ingresos con regularidad. Con ella viven su hija y tres hijos de esta. Cada uno con su biografía y problemas a cuestas. Una familia a la que solo le falta para desestructurarse aún más que la abuela enferme y tenga que ser ingresada. Y va y ocurre.

No parece que la cosa de para muchas alegrías. Sin embargo, pasado el shock inicial, en el que seguramente el espectador se preguntará, pero esto ¿de qué va?, empezará a coger el código en la que está hecha y será capaz de disfrutar, moverse y reírse con el desconcierto que le provocan estos seres extraños y en cómo resuelven situaciones cotidianas como el aseo diario o poner a secar unas bombachas.

  Un momento de la representación de 'La omisión de la familia Coleman'Teatro Infanta Isabel - Giampaolo Samà

Una diversión aún mayor cuando la familia visita a la abuela en el hospital. Un hospital privado con todo lujo de comodidades y servicios para sus pacientes, al que tienen acceso gracias a la única nieta que no vive con ellos. Que tuvo la suerte de que su padre asumiera una paternidad responsable y la separase de esa vida de miseria y comportamientos disfuncionales

Aunque no quedó exenta de cierto extrañamiento, pues de chiquita nunca supo qué decir cuando sus compañeras de colegio hablaban de sus madres. Ella siempre se preguntó quién era y dónde estaría la suya.

El choque entre un servicio premium, high class, y la vida de pobreza y miseria, sirve para proporcionar las situaciones extrañas e hilarantes. Unas situaciones que se suceden en puritito argentino, sin que acentos y localismos le importen una higa al espectador español, que es el que mayoritariamente ocupa las butacas.

Como ya se ha dicho, es un misterio que con todos esos sesgos haya sido capaz de conectar con públicos de treinta y cuatro países. Incluidos países en los que no se habla español. Lugares en los que la obra tiene que verse con sobretítulos. Es cierto que llegó a esos países, y a España, dentro de festivales teatrales pero luego ha seguido girando por teatros comerciales.

  Un momento de la representación de 'La omisión de la familia Coleman' en el Teatro Infanta IsabelTeatro Infanta Isabel - Giampaolo Samà

Sin duda alguna, además del texto, la dirección de Tolcachir tiene algo que ver. Pues todo lo extraño y raro que hacen parece natural y necesario. Uno no duda que esa es la forma en la que tienen que comportarse y hablar estos personajes y no otra.

Aunque lo más asombroso es que la mayor parte de este elenco lleve haciendo esta obra y no muestren ni un ápice de adocenamiento o cansancio. Es decir, aquello que sucede en el escenario está vivo y coleando. Parece que lo hacen por primera vez y no que lleven tanto tiempo repitiendo lo mismo. 

Esa frescura resulta mágica, aunque el teatro argentino ya tiene acostumbrado al público a este tipo de intérpretes que han contribuido, junto a los directores y autores de allá, a que Buenos Aires se haya convertido en un referente teatral en español para todo el mundo.

Seguramente todo lo citado son aspectos técnicos necesarios sin los que el éxito de esta obra no se explicaría. Pero no son suficientes. Porque lo que se ve cuando se está en el teatro es que de alguna manera el público se siente interpelado por lo que allí sucede. Más allá de las risas que lo acompañan.

  'La omisión de la familia Coleman' se representa en el Teatro Infanta Isabel de MadridTeatro Infanta Isabel - Giampaolo Samà

Quizás lo que les atraiga es que se reconozcan en las relaciones familiares y las reacciones individuales de sus miembros, que están más marcadas por la necesidad y el egoísmo individuales que por el amor y la responsabilidad. Incluso por la incongruencia más absoluta en la que viven, sobre todo, cuando debido a la misma no se cubren las necesidades cotidianas que se expresan como pueda ser tomar un desayuno o hacer la colada.

El caso es que la obra se despide definitivamente de los escenarios, cosa que ya dijeron hace unos años. Hace su última gira en España. El público avisado responde. Agota entradas

Y para las personas que no hayan conseguido entradas para el Infanta Isabel y la quieran ver, incluso repetir, y no hayan pillado la del catorce de febrero para el Teatro Mira de Pozuelo, donde ha inaugurado el ciclo Herencias y Fracturas (Conversaciones en torno a la familia) podrán acercarse a Salt en Girona o a Valencia. Si es que consiguen entradas.

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Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.

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