Te están robando Madrid
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Te están robando Madrid

"La vuelta de Rita Maestre al ruedo político tras su baja de maternidad se ha notado, y para bien".

Cartel promocional de Más MadridDavid Arenal

Cualquier amante de las historias de ladrones sabe que el secreto de un gran golpe no está en la violencia ni en grandes artificios, sino en el silencio. Las mejores bandas no necesitan esconderse: les basta con que nadie las señale. Con conseguir que el expolio se confunda con el paisaje.

En Madrid, desde hace años, se está produciendo un robo a plena luz del día. No necesitan disfraces ni pasamontañas. Tampoco hace falta llevar años siguiéndoles la pista para darse cuenta. Basta con salir a la calle. La vivienda en manos de fondos buitres y grandes rentistas. La sanidad, parasitada por la privada, con Quirón marcando el paso desde el propio Gobierno. La educación, más de lo mismo: asfixia para lo público y barra libre para chiringuitos con nombre de universidad. Por robar nos han robado incluso la posibilidad de soñar una vida, un Madrid, que no cueste tanto.

No se trata de un saqueo caótico. Es un plan diseñado al milímetro por una banda bien organizada, con tentáculos en tribunales, consejos de administración y gobiernos. Y que, como toda banda profesional, lo fía todo a una cosa: que nadie les llame por su nombre.

Por eso resulta relevante la última campaña lanzada por Más Madrid. No tanto por lo que denuncia -algo que mucha otra gente ha dicho antes-, sino por cómo lo hace. Durante días, varios puntos clave de la ciudad (bloques amenazados por la Caixa o fondos buitre, edificios rodeados de pisos turísticos ilegales, facultades de la Complutense) aparecieron iluminados por la noche con un mensaje sin firma. “Te están robando Madrid”, rezaban fachadas, instituciones y derechos en jaque. Al día siguiente, Más Madrid reconocía la autoría, señalaba con nombres y apellidos a los responsables del pillaje, desplegaba una potente campaña visual -obra del creativo Nico Ordozgoiti, que ha llegado también al debate con Almeida y a distintos distritos de Madrid.

La vuelta de Rita Maestre al ruedo político tras su baja de maternidad se ha notado, y para bien. Ha regresado con una campaña de las que ya no abundan, y menos aún fuera de periodo electoral. Una campaña que no inventa un malestar, sino que le pone palabras. Que no introduce una música nueva, sino que se atreve a cantar lo que ya suena en miles de hogares y calles de Madrid. Algunos han querido ver en ella ecos del estilo de Zohran Mamdani en Nueva York.

Otra de las claves de la campaña es que trasciende lo orgánico. Da igual lo que hayas votado, si sufres Madrid, la ves y la haces tuya. Por eso aparecen en numerosos clips familias a punto de ser expulsadas de sus casas, jóvenes a los que les arrebatan oportunidades y mayores que ya no reconocen sus barrios porque los han convertido en simples decorados para turistas. No es algo que cuentan, es algo que viven.

Denunciar un robo de estas dimensiones -el de una ciudad, el de una región- implica un riesgo: acertar en el diagnóstico y acabar generando impotencia. Nombrar el saqueo y dejar a la gente sola frente a él. Por eso es importante que el “Te están robando Madrid” no se acabe ahí. Que inmediatamente le acompaña otra frase: “Le vamos a plantar cara”. No como consigna, sino como advertencia y como tarea. Ahí reside la diferencia entre una iniciativa que se consume en el titular del día y otra que aspira a mantenerse en el tiempo y orientar la acción política. No es sólo comunicación, es la excusa perfecta para llegar más lejos, para llamar a más puertas.

Los grandes robos no se sostienen solo por la habilidad de quienes los ejecutan, sino por la resignación de quienes los padecen. De ahí que señalar sea necesario pero no suficiente. Ahora toca sostener la conversación, cuidarla, llevarla más allá de las lonas y de las redes: convertirla en organización. Porque nombrar el problema y a sus responsables es solo el primer paso.Las cosas empiezan a cambiar de verdad cuando mucha gente decide no pasar de largo y convierte esas palabras en acción colectiva.

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Diputado de Más Madrid en la Asamblea

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