Choque entre Gobierno e Iglesia: Bolaños da a los obispos donde más duele tras tildar al Ejecutivo de "banda de la ladrones"
El ministro de Presidencia responde por carta con extrema dureza a Luis Argüello: "¿Y si calificásemos a la Iglesia como una banda de agresores sexuales?".
Las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia católica ya no es que estén frías, es que han saltado por los aires de forma estrepitosa. Lo que comenzó como una ponencia eclesiástica con tintes ideológicos ha terminado en un cruce de acusaciones sin precedentes, cartas de indignación y una artillería verbal que ha evaporado cualquier atisbo de diplomacia institucional.
El causante del terremoto ha sido el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, durante su intervención en el curso de verano de la Fundación Pablo VI, dedicado al colapso de la democracia. Argüello no se guardó nada y disparó a discreción contra la gestión gubernamental, soltando una frase lapidaria que ha desatado la tormenta: "Cuando un Estado olvida la ética, se convierte en una banda de ladrones, y a las pruebas me remito".
El discurso del jefe de los obispos no se quedó solo en el ataque al Gobierno, sino que desplegó una enmienda a la totalidad a las políticas sociales y de igualdad de la última década. El arzobispo cargó con dureza contra el modelo del Estado del bienestar, asegurando que se ha sustituido el bien común por una especie de "Cáritas laica que da limosnas" a base de subvenciones. Para Argüello, las democracias liberales prefieren "ciudadanos pasivos comprados" mediante una preocupante estrategia: "Te doy una paguita y te quedas tranquilo".
Sin embargo, el momento más surrealista llegó cuando se refirió a las normativas de autodeterminación de género y el feminismo, acusándolas de buscar una "deconstrucción antropológica" que desprecia el cuerpo. Y ahí fue cuando metió al demonio de por medio: "¡Qué bien lo del Orgullo! Porque ese es el pecado de Satán, el orgullo para decir 'yo puedo ser lo que quiera' y el cuerpo no es más que un instrumento. Madre mía".
La contraofensiva del Ejecutivo
La respuesta de La Moncloa ha sido inmediata, fulminante y ha ido directa a hacer daño donde más le duele a la institución religiosa. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha enviado una durísima carta a Argüello afeándole unas declaraciones que considera "ofensivas" en el plano personal e institucional, mostrando su absoluta "sorpresa" por el tono empleado.
Lejos de optar por la contención, Bolaños ha respondido al ataque del "Estado ladrón" devolviendo el golpe con la crisis más grave que arrastra el clero: "¿Y si calificásemos a la Iglesia como una banda de agresores sexuales?"
En la misiva, el ministro exige al presidente de la CEE que sea "más respetuoso" y le insta a reconducir las relaciones bilaterales por la senda de la "moderación, el respeto y la justicia". Además, Bolaños no ha dudado en acusar formalmente a la cúpula eclesiástica de "exageración" y de exhibir un descarado "partidismo en favor de la derecha y la ultraderecha".
Aprovecha para recordar a la cúpula eclesiástica española unas palabras que pronunció el papa, León XIV, en su reciente visita a España: "Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje", lo que, está seguro, "le pueden inspirar como presidente de la Conferencia Episcopal Española para reconducir sus declaraciones públicas y sean más respetuosas con el conjunto de la sociedad y sus representantes públicos"
La guerra de declaraciones está servida y los puentes entre la Iglesia y el Ejecutivo paracen dinamitados.