El Gobierno obligará a justificar los alquileres por temporada
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El Gobierno obligará a justificar los alquileres por temporada

El Ministerio de Vivienda otorgará poder además a las comunidades de vecinos para que autoricen o veten los pisos turísticos en sus inmuebles. El Sindicato de Inquilinas se muestra "muy decepcionado" con las propuestas.

Última reunión del Grupo de Trabajo para regular los alquileres de temporada.EFE/Daniel González

Los alquileres de temporada tendrán que acreditar el porqué de la temporalidad del arrendamiento. Es la conclusión principal del Grupo de Trabajo del Ministerio de Vivienda para regular este tipo de arriendos, unos alquileres que hasta ahora burlan la Ley de Arrendamientos Urbanos y dificultan el acceso a la vivienda a un precio digno.

Es el anuncio que ha realizado esta mañana la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, tras el último encuentro del Grupo de Trabajo. Según Rodríguez, a partir de ahora "la causalidad determinará la temporalidad”. Tal y como ha explicado la ministra, de igual modo que en un alquiler residencial ordinario se puede solicitar la nómina o la vida laboral, en estos casos tendrá que requerirse una justificación que avale la temporalidad.

El objetivo de esta medida es, tal y como ha manifestado Rodríguez, impedir que los propietarios puedan saltarse la ley al no estar sujetos a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), lo que lleva a un fraude que tensiona el mercado del alquiler y provoca el incremento de los precios. Mientras la LAU obliga a los arrendadores a realizar contratos de 5 o 7 años durante los cuales el precio no puede aumentar más allá de la inflación, los contratos de temporada permiten expulsar al inquilino y subir el precio, por ejemplo, año a año sin control.

La entrada en vigor de la regulación de alquileres, además, ha incentivado este tipo de contratos. Hecha la ley, hecha la trampa. En lugar de firmar contratos largos a un precio regulado, algunos propietarios escogen contratos cortos sin tope de precios.

Con la medida anunciada por el Gobierno, Rodríguez confía en que los alquileres de temporada “sirvan para lo que realmente son: para personas que, por cuestiones laborales, académicas o deportivas, por ejemplo, requieran durante un tiempo un alquiler o vivienda distinta de la habitual”.

El Sindicato de Inquilinas critica la decisión

Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, que han participado en este Grupo de Trabajo, se muestran, sin embargo, "muy decepcionados". En opinión de uno de sus portavoces, Víctor Palomo, "la medida no va a servir para nada, nadie lo va a notar". "Al hacerlo por vía reglamentaria va a quedar muy pobre", denuncia a El HuffPost Palomo, que denuncia que tampoco "se regulen, por ejemplo, los alquileres de habitación ni pongan límites temporales". "El Gobierno no se está tomando en serio el problema de la vivienda, sigue entendiéndolo como negocio y no como derecho", expresa.

Hace unos días, los sindicatos de inquilinas presentaron en el Congreso una Proposición de Ley para regular los alquileres de temporales y de habitación con el apoyo de Podemos, Sumar, BNG, ERC y EH Bildu. La propuesta de modificación de la LAU incluía medidas como la equiparación de derechos entre los inquilinos con contratos temporales y aquellos con contratos de vivienda habitual; la presunción de habitualidad; la conversión automática y la vinculación de los contratos de habitación con los derechos de los inquilinos que se aplican a los contratos de vivienda habitual.

Pisos turísticos

Aunque el Grupo de Trabajo se centra en los alquileres de temporada, Isabel Rodríguez ha anunciado además que su Ministerio trabajará de manera conjunta con el de Justicia para modificar la Ley de Propiedad Horizontal de manera que las comunidades de vecinos puedan “autorizar” o “vetar” en sus inmuebles la existencia de pisos turísticos. El Gobierno iniciará para ello una ronda de contactos esta semana con todos los grupos parlamentarios con el objetivo de recabar los apoyos necesarios para dicha reforma.

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Me llamó Héctor Juanatey, aunque como dice Xoan Tallón, eso no importa, todo el mundo tiene un nombre. Me gusta escribir y contar cosas. En El HuffPost escribo de política, y como política lo es todo, decirles esto es como decir todo y decir nada.

 

Sobre qué temas escribo

En El HuffPost escribo, como ya les dije, de política, que es todo. Si quisieran entrar más en detalle, les cuento: por gustar, me gusta escribir de todo aquello que me preocupa dentro y fuera de la redacción. En los últimos años, por ejemplo, he estado investigando el ascenso de la extrema derecha, una suerte de virus invisible que crece cada día más. Un crecimiento, sin embargo, que también tiene responsables, y en ellos me gusta fijarme, ya sea Elon Musk, Mark Zuckerberg o influencers de ultraderecha con cada vez más adeptos. Pero también la política es causa de la desafección de la que beben los ultras. De ahí que no haya que olvidarse nunca de temas fundamentales como la vivienda; en definitiva, de las condiciones materiales de la ciudadanía. Por ese motivo, también, y desde la cobertura que hice para Público durante el 15M en la Puerta del Sol, en Madrid, he centrado gran parte de mi trabajo en las diferentes reivindicaciones de la movilización social. Sospechen siempre de aquellos periodistas que acostumbran a agobiar con la cantinela de la objetividad. Al final, solo buscan desprestigiar el sentido mismo de la profesión.

 

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Pese a todas las advertencias, desde que me decanté por estudiar periodismo (Licenciatura y Máster en Periodismo de Investigación), a excepción de un parón en el que trabajé en discurso y comunicación política, he tenido la suerte de dedicarme a escribir. Empecé en La Voz de Galicia y, tras dejar la terruña (Galicia) y mudarme a la capital en busca de oportunidades laborales, pasé por Público, La Sexta, fui redactor fundacional de eldiario.es, y he escrito para un buen número de medios como Praza.com, la revista Luzes, Playground Magazine, La Marea, Vanity Fair o CTXT. En una ocasión estuve en el campamento de refugiados de Dajla, en el Sahara, y de allí me traje unas breves anotaciones que fueron publicadas como libro, ‘Dajla. Apuntes desde o Sahara’, editado por Praza. En otra, entrevisté a Txema Guijarro, una de las personas que trabajó en el asilo de Julian Assange y Edward Snowden, y esos diálogos se transformaron también en libro, ‘El analista. Un espía accidental en los casos Assange y Snowden’, de Libros del KO. En otro lapso de tiempo, creé junto a los cómicos Facu Díaz y Miguel Maldonado un programa de humor, La Tuerka News, porque tengan claro que sin risas nos vamos a la m*****.

 


 

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