Gabriel Rufián sube la apuesta y se perfila como candidato de un frente de izquierdas: ¿lo aceptan los demás líderes?
Mientras desde IU hablan de un "ego desmesurado", Sumar y Podemos se muestran más cautelosos. ERC insiste en que se presentará solo en Catalunya.

Que la izquierda estatal se encuentra en un impase con ciertas similitudes a la época pre Podemos no es algo que tenga que atestiguar Gabriel Rufián, aunque, por si acaso, el portavoz de ERC volvió a repetirlo este miércoles. "Las izquierdas españolas son el problema actualmente. No es mi opinión, es información. ¿Me gustaría que fuera diferente? Me gustaría que fuera diferente, pero las izquierdas españolas hoy en día son el problema", dijo durante un acto en el Club Siglo XXI. Sea por la presencia en el Gobierno de coalición con el PSOE, por las cuitas internas, por el agotamiento de algunos líderes o por lo que cada cual pueda y quiera imaginar, lo cierto es que, a tenor de los últimos resultados, es innegable que la izquierda española está en crisis.
En los comicios celebrados en 2026, la izquierda con aspiración estatal obtuvo tan solo un escaño en Aragón, desapareció en Castilla y León y se mantuvo al límite de los cinco diputados en Andalucía. En Aragón y Andalucía, sin embargo, la izquierda más soberanista, como es la de la Chunta y Adelante Andalucía, multiplicó sus apoyos. Los aragonesistas pasaron de tres a seis escaños y los andalucistas, de dos a ocho. Conviene señalar, no obstante, que en las elecciones extremeñas del pasado mes de diciembre la izquierda española sí logró unos buenos resultados. Unidas por Extremadura pasó de cuatro diputados a siete. Su candidata, Irene de Miguel, explicaba estos días que la unidad es ganadora, pero solo si se trabaja día a día, pegada al territorio en el que se presenta y sin entrar a cada conflicto interno que llega desde Madrid.
La llamada vía Rufián emergió entre estos últimos procesos electorales. Sin llegar a precisar con detalle, el portavoz de ERC propone una suerte de coalición electoral a nivel estatal pero impulsada por las izquierdas soberanistas y/o independentistas. Más o menos, el modelo Rufián consistiría en presentar una única lista por provincia, liderada en cada lugar por la fuerza con más posibilidades. Quizás lo más parecido sea el Nuevo Frente Popular con el que la izquierda francesa ganó las legislativas de 2024 en su país. Ahora, el diputado catalán ha elevado la apuesta. "Si yo puedo ayudar a que haya una confluencia, una colaboración o un espacio de unión para maximizar resultados electorales entre las fuerzas políticas soberanistas y las formaciones políticas españolas, siendo como sea, siendo yo el cabeza de lista, p'alante", señaló el político de ERC.
Por ahora, no...
La propuesta de Rufián, sin embargo, no acaba de encontrar una respuesta satisfactoria en las formaciones de la izquierda estatal, implicadas casi todas ellas en sus propios procesos internos. Sumar, IU, Más Madrid y Comuns, por ejemplo, siguen adelante con la ruta por España 'Un paso al frente', el prolegómeno de lo que será una nueva "candidatura de izquierdas". Consultados sobre la oferta del catalán, desde Sumar se limitan a apuntar que "en el desafío" que hay "por delante no sobra nadie". "Tenemos la obligación de construir frentes amplios. Todos los pasos son bienvenidos. Las formas las encontraremos, lo importante es que el pueblo progresista sepa que vamos a estar a la altura y no vamos a permitir que la extrema derecha avance", dicen.
Desde Izquierda Unida, por su parte, se han mostrado algo más críticos. Su coordinador federal, Antonio Maíllo, candidato también de Por Andalucía, señaló estos días que esas reflexiones acerca de que sean las fuerzas regionalistas o autonomistas "las que tomen impulso tiene unas consecuencias a nivel federal sobre una tentación de una izquierda troceada que no tenga proyecto país". En su opinión, el modelo Rufián daría "un carril abierto al PSOE como única opción progresista y de izquierdas con proyecto para España". "Sería una tragedia para la izquierda transformadora", añadió. Este jueves, el secretario general del PCE y diputado de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago, ha ido un poco más allá. "Los egos desmesurados han sido un problema en la política de la izquierda", ha deslizado Santiago, quien ha lamentado no haber "tenido la suerte" de que alguien les "explique" en qué consiste el plan propuesto por el catalán. En privado, algunas fuentes en la izquierda tildan a Rufián de "oportunista".
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, se ha expresado este jueves algo más cautelosa. "Queremos ser muy respetuosas con los tiempos de Rufián y de ERC. Creo que lo que la gente está esperando es que hagamos equipo, que colaboremos y que estemos a la altura de las circunstancias, pero creo que es el momento de ser respetuosa con los tiempos de Esquerra Republicana", ha reiterado. Ahí radica también uno de los impedimentos de Rufián. Su partido, ERC, no está de acuerdo con su proposición. El presidente del partido, Oriol Junqueras, no ha parado de repetir que "ERC es ERC" y solo se presentará en Catalunya, sin pacto alguno con ningún otro partido. Este miércoles, Rufián dijo que seguirá siendo miembro de ERC hasta que le echen. Además, avanzó que ha puesto una serie de condiciones sobre la mesa de la dirección si estos quieren que vuelva a presentarse como candidato al Congreso.
La posición de ERC es, de hecho, la misma que la de EH Bildu, BNG o, ahora, Adelante Andalucía, desde donde ya han trasladado que su intención es presentarse de manera independiente en las próximas elecciones generales, previstas para 2027.
Mientras los partidos debaten y se posicionan, la ciudadanía también tiene su opinión, y no ven con malos ojos a Rufián. Un barómetro especial de El País y la Cadena SER mostró el pasado mes de marzo que, entre los votantes de IU, Sumar, Más Madrid, Comuns, Podemos, ERC, EH Bildu y BNG, más de la mitad escogieron al catalán cuando se les preguntó quién preferirían que liderara una alianza a la izquierda del PSOE. Según la encuesta, Rufián es, con mucha diferencia, el preferido por estos votantes para unir a la izquierda, movilizarla, atraer a un electorado mayor y... para gobernar.
