La cara oculta de la izquierda: virtudes y defectos del acto de Gabriel Rufián e Irene Montero en Barcelona
El portavoz en el Congreso de Esquerra Republicana y la eurodiputada de Podemos se han reunido este jueves en el campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) de la ciudad condal. "Nos queda una bala", han asegurado, pero ¿quién la dispara?

La situación es extremamente delicada para la izquierda a la izquierda del Partido Socialista. Con un pabellón a rebosar de gente en el campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, y Gabriel Rufián ha protagonizado la segunda estación de esta 'gira' que está llevando a cabo el portavoz de Esquerra Republicana. Incluso, la representante de la formación morada manifestaba con su primera intervención la evidencia: "Noto un poco de contención, pero la gente tiene ganas de izquierda". Lo cierto es que, tras la conclusión del acto con Emilio Delgado en Madrid y la noticia pocos días después de que la siguiente en sentarse con Rufián sería Montero, las especulaciones, críticas y aplausos se han sucedido con la misma intensidad.
Finalizado el acto de este jueves entre ambos dirigentes, desde El HuffPost vamos a tratar de arrojar un poco de luz a la cara oculta de la izquierda, una guía que trate de reflejar las virtudes y los defectos de un acto que ha puesto encima de la mesa urgencias, necesidades e hipotéticas estrategias y que deja en el aire el futuro del espacio a la izquierda del Partido Socialista. "Nos queda una bala", han asegurado ambos. Ahora bien, la verdadera pregunta es quién la dispara.
Una referencia que parecía perdida
Una de las virtudes más evidentes que se pueden sacar de esta hora y media de coloquio es la capacidad de liderazgo de las dos figuras que se han presentado en la universidad. Parecía algo obvio, pero la izquierda lleva tiempo huérfana de líderes en numerosos espacios. Tanto Irene Montero como Gabriel Rufián son la personificación de dos de los tres movimientos más relevantes de la pasada década: el feminismo y el independentismo. Paradójicamente, ambos atraviesan su peor racha desde aquellos años dorados en el que tanto uno como otro marcaban la agenda de la política española. Por otro lado, ahora se han convertido en un argumento propio de la extrema derecha el utilizar esas banderas para atacar al adversario político.
En ese sentido, ambos parecen haber llegado a la conclusión de que la urgencia en estos momentos es la de frenar a la extrema derecha. "Cueste lo que cueste", que le diría Capitán América a Ironman. "Yo formo parte de un partido como ERC que en su historia lleva en el ADN frenar al fascismo. Somos un partido independentista, sí, pero también inequívocamente antifascista: con un presidente asesinado por el fascismo y otro encarcelado. Lo que viene no es lo de siempre. Lo que viene es Abascal de vicepresidente", ha dicho Rufián entre los aplausos de decenas de catalanes presentes.
"Lo que está claro es que se tiene que hacer algo, porque si no estamos perdidos", ha dicho Montero recalcando la misma urgencia que el portavoz de ERC. Ambos son de las figuras más odiadas por la extrema derecha y los dos son los principales líderes de la izquierda según la totalidad de las encuestas y, por lo menos por lo que se ha visto, el intento ha sido más de aparcar las diferencias que de señalarlas.
El intento de "resucitar un orgullo y reivindicar los principios"
"No podemos renunciar a nuestro sueño de crear una sociedad más justa e intentar no dejar un mundo de mierda a nuestros hijos", ha dicho Irene Montero desde la ciudad condal. Lo cierto es que, durante el acto, a la par que la urgencia de frenar a la extrema derecha lo que se ha puesto encima de la mesa es "intentar despertar el orgullo de ser de izquierdas". "No podemos renunciar a ser de izquierdas y feministas. No siempre da votos, pero creo que uno de los retos pasa por poner en el centro nuestro proyecto de una sociedad mejor y recuperar la brújula moral y la referencia de los principios", proseguía.
"Tenemos que entrar en sus marcos, con todo, cueste lo que cueste y hablando desde la izquierda", confirmaba Rufián. La exposición de razones, como el momento de Montero asegurando que "la izquierda nunca ha dejado de hablar de seguridad" o el portavoz de ERC apuntando que "no hay que regalar a la gente que no quiere votar al PSOE a la abstención" son buena muestra de ello porque radican en su esencia una idea: para frenar a la extrema derecha hay que ganar.
El elefante en la habitación
Rufián ha remarcado un detalle que no es asunto menor: "A las izquierdas soberanistas o nacionalistas les va a ir bien, como se está demostrando. El problema es la derecha española y yo no voy a permitirla dejarla caer". Sin embargo, ahí precisamente es donde emerge el elefante en la habitación llamado Sumar. En las últimas horas, personas cercanas al círculo de Podemos han señalado a que una hipotética coalición de partidos debe elegirse a través de un proceso de primarias. Es evidente que tanto Rufián como Montero ganarían de calle el envite, pero la pregunta es qué pasaría con el espacio político que representó Yolanda Díaz antes de su dimisión que sigue buscando líder y que, si no se incluye en la ecuación, llevaría de nuevo al callejón sin salida de la división. Las posiciones de Sumar también tratan de dejar a Podemos fuera así que parece, de nuevo, misión imposible llegar a un acuerdo.
En ningún momento del acto se ha abordado está cuestión, más allá de pinceladas de "las cúpulas de los partidos". Quizá porque el precio de la desilusión puede ser mucho más alto que el coste de la discusión. "Tenemos que hablar y ponernos de acuerdo sea como sea. Si no, nos matarán por separado", ha asegurado Rufián.
La urgencia del cómo
Con ello y pese a la presencia del liderazgo y la articulación de mensajes transversales que conectan tanto con un madrileño como un catalán o un andaluz, lo cierto es que este segundo acto de la 'gira' sigue dejando sin resolver la pregunta más trascendental de todas: cómo. Cómo la ensalada de partidos de izquierdas que hay en el país se van a poner de acuerdo para ir en el mismo plato. Da la sensación que la urgencia es protagonista del devenir político de la izquierda, que no tiene claro cómo articular la alternativa para impedir un Consejo de Ministros con miembros de Vox, pero sabe que no se puede quedar con los brazos cruzados.
"Nos queda una bala porque si estos entran estarán lustros", se ha mencionado durante el acto en el que Montero ha reconocido "querer hacer equipo con Rufián". La cuestión es cómo y quién dispara esa bala, cómo es posible conformar un espacio que además de que favorezca electoralmente al mismo, sea capaz de ganar y frenar a la extrema derecha. "Muy difícil", han repetido en numeras ocasiones, pero, como les ha recordado un espectador, "la izquierda debe unirse ya porque a dos meses de las elecciones nadie confiará".
Las izquierdas territoriales y su papel
La coyuntura electoral a la que se enfrenta tanto Podemos como Sumar es que las izquierdas de carácter regionalista o nacionalista son las que mejor están funcionando en los últimos comicios. Sólo hay que ver los ejemplos de Aragón, Castilla y León y sí, también Extremadura. "Si BNG, EH Bildu o Compromís ven que este es el caballo ganador, se subirán al barco", apuntaba Rufián. Sin embargo y por el momento, todas y cada una de las izquierdas que están representadas en los diferentes territorios del país han rechazado lo que se conoce "la fórmula Rufián". Así que, de nuevo, surge un nuevo cómo. A falta de un año —teóricamente— de la convocatoria electoral, ¿cómo se va a convencer a tanta gente?
En conclusión, el liderazgo de los protagonistas de este jueves es indiscutible. Su repercusión en redes sociales, medios de comunicación y en sus respectivos electorados también lo es y hay que poner en valor la puesta encima de la mesa de mensajes como "recuperar el orgullo de ser de izquierdas" o el "o hacemos algo ahora o todos estaremos perdidos", pero de nuevo ha faltado la pieza clave del puzle: cómo.
