La tensión, de las calles al Congreso

La tensión, de las calles al Congreso

El PSOE prevé otro pico de tensión con el regreso de Puigdemont. El PP continuará con una oposición dura, pero debate sobre su relación con Vox.

Feijóo, a su llegada al Congreso el pasado 16 de noviembreAnadolu via Getty Images

Será una legislatura de alta tensión. Con los poderes del Estado mirándose de reojo, en alerta. Y sin interlocución entre las dos principales formaciones políticas del país, a pesar del complejo contexto internacional o del eterno bloqueo del Consejo General del Poder Judicial. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo no hablan y no tienen intención de hacerlo, según sus equipos. Ni rastro de los 100 días de cortesía para el nuevo Ejecutivo. La voracidad política es total, extenuante.

Diputados consultados por El HuffPost interpretan que este nivel de sobreexcitación ha de ir a menos con el paso de los días, al menos en la calle, aunque aún queden picos de tensión, como cuando Carles Puigdemont regrese a España beneficiado por la ley de amnistía sin la obligación de rendir cuentas ante la Justicia. El peor escenario para el PSOE, admiten en privado, es que lo haga “provocando”. Esto es, “diciendo que lo volvería a hacer, que volvería a declarar unilateralmente la independencia” de Cataluña.

  Uno de los detenidos en Ferraz.Europa Press via Getty Images

“En el Congreso, el ambiente seguirá muy caldeado, pero en la calle la cosa se va a ir relajando. La gente sigue con su vida”, en palabras de un diputado socialista, que recuerda que nos adentramos en los prolegómenos de las fiestas de Navidad. En los últimos días, la afluencia de ciudadanos en los alrededores de la sede de Ferraz ha ido a menos hasta el punto de que no se ha cortado en tráfico. Tal y como avanzó este periódico, la aspiración del Gobierno es que el tiempo sirva de bálsamo y, como ocurrió con los indultos, la mayoría de españoles pase página también con respecto a la amnistía.

“No nos van a callar, seguiremos en las calles”, avisó Feijóo a principios de semana. Pero en el PP también son conscientes de que tendrán que “modular” su presencia en la vía pública. “No podemos sacar todos los fines de semana a cientos de miles de personas”, arguyen. El próximo domingo 3 de diciembre, eso sí, ya han convocado una nueva protesta en Madrid, que esperan sea multitudinaria. “La gente continúa muy cabreada pero la lógica dice que la oposición se traslade ahora a las instituciones, al Congreso”, resume un diputado.

El Gobierno tiene en este sentido una ventaja: ya no está en funciones y el Consejo de Ministros empezará a tomar decisiones a partir de la próxima semana. Esto es, tiene la capacidad de poner el foco en otras cuestiones que no sea la amnistía, como la política económica. Aunque no lo tendrá fácil. La ley se sigue tramitando en la Cámara Baja, y el PP y Vox se centrarán en ello en las venideras sesiones de control al Ejecutivo. Cabe recordar que la formación de Santiago Abascal, con 33 diputados, ha acusado al presidente de atentar contra la democracia. “España se encuentra ante un inicio de tiranía”, afirmó en el debate de investidura.

  El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra en 'El Hormiguero'.Antena 3.

El PP participa en su propio debate interno sobre cuál debe ser su relación con Vox. El histórico socialista Alfonso Guerra, durísimo contra Sánchez por la amnistía, dijo en público lo que muchos piensan en privado: “Feijóo tiene un dogal que se llama Vox y no sabe qué hacer con él. Se tiene que decidir”, afirmó en El Hormiguero. Pero, ¿cuál es la solución? “Tenemos que lograr distanciarnos de sus disparates sin que esto ponga en riesgo nuestros gobiernos”, en palabras de un barón autonómico, convencido de que en las próximas elecciones Vox seguirá menguando. Juan Manuel Moreno y la citada Ayuso consiguieron alcanzar mayorías absolutas en Andalucía y la Comunidad de Madrid, y ése es el objetivo del resto de sus homólogos.

  Cuca Gamarra, Alberto Núñez Feijóo y Elías BendodoEuropa Press via Getty Images

En la práctica, esa estrategia no resulta sencilla de ejecutar. En Génova reconocen su “distancia total” con las manifestaciones alentadas por Abascal en Ferraz. Pero la ambigüedad en sus respuestas públicas fue utilizada como munición por Moncloa. “En ocasiones, tenemos que callar. Aquí gobernamos con ellos y cualquier polémica nos puede poner en un brete”, resume otro alto cargo autonómico. Castilla y León es el ejemplo de la tensión que se puede llegar a vivir, con Alfonso Fernández Mañueco muy distanciado de Juan García-Gallardo, su polémico vicepresidente de Vox.

“Cabeza fría” es la recomendación más escuchada de puertas para adentro. Más aún, después del “error” de Feijóo apuntando a un “tic patológico” en la carcajada de Sánchez. “Se equivocó”, conceden prácticamente todas las fuentes consultadas. Desde esa entrevista en Antena3, a principios de semana, el líder del PP ha reducido sustancialmente su agenda pública. “Los cambios en el organigrama también tienen que servir para un reparto de papeles. Al presidente nacional hay que elevarlo, que tenga un mensaje de Estado y propositivo”, según la reflexión de otro barón territorial.

Unos “ajustes” que continúan sin conocerse para desesperación de los señalados en las quinielas internas. Feijóo apurará los plazos que él mismo se dio. “La gente está de los nervios”, admiten todas las fuentes consultadas, ante el hermetismo del líder nacional. El Comité Ejecutivo se celebrará antes de que comience diciembre y la única certeza es que Cuca Gamarra dejará de ser portavoz en el Congreso aunque mantendrá la secretaría general. Carmen Fúnez, Miguel Tellado y Esteban González Pons son los más mencionados para este puesto, aunque la remodelación va más allá y afectará al Senado y a Génova.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Corresponsal político de El HuffPost.